¿Disculpe, baja en la que sigue?

¿Disculpe, baja en la que sigue?

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Pasajeros en el metro de Ciudad de México. Foto: Javi Soler

El transporte público en Ciudad de México es fundamental para el desplazamiento de los millones de chilangos que se trasladan diariamente de un punto a otro de esta megaurbe (4,6 millones de personas usan el metro a diario). También es esencial para tomar el pulso a la ciudad y conocer una parte importante de la vida de Ciudad de México. Un buen consejo para un visitante es que se aventure a conocer los andenes del metro y observe el camino de las personas que van y vienen por sus pasillos: el godinez (oficinista), el obrero, los estudiantes, los vendedores ambulantes, los ancianos cansados tras una larga jornada… Todos retratan una forma de vida y un estrato social de México.

Jovenes y viejos en el metro. Foto: Javi Soler.
Jovenes y viejos en el metro. Foto: Javi Soler.

El consejo más importante si queremos movernos por el metro de Ciudad de México es evitar la “hora pico”, principalmente se da entre 8:00-9:30 y entre 18:15-19:30 coincidiendo con la entrada y salida de la mayoría de trabajadores. La masificación que se produce entre esas horas es un espectáculo digno de ver aunque no tan agradable de sufrir. A estas hora los trenes se llenan de chilangos que no dudan en empotrarse en cualquier hueco existente. Salir del vagón con ese nivel de hacinamiento es todo un arte y en ocasiones la gente se empuja para ayudarse a alcanzar la salida y no quedarse atrapado en el tren cuando se llega a la estación deseada. El conocido “disculpe, ¿baja en la que sigue?” que se utiliza con extremada cortesía en situaciones normales es sustituido por empujones y riadas de gente que te sacan del vagón si te interpones en su camino.

¡¡Todos a bordo!! Foto: Javi Soler.
¡¡Todos a bordo!! Foto: Javi Soler.
Hora pico en el metro. Foto: Javi Soler.
Hora pico. Foto: Javi Soler.

Cuando hablas de México, siempre surge la misma pregunta ¿Es seguro? Durante muchos meses me moví en metro a diario y nunca tuve sensación de inseguridad, naturalmente esto depende de las zonas. Aunque no lo tengo por algo generalizado, es cierto que se dan casos de hurtos y lo que es peor, agresiones sexuales a mujeres. Este punto es el más preocupante. Como medida de precaución se han destinado los primeros vagones de los trenes únicamente a las mujeres. Este hecho es un triste reconocimiento y un símbolo de resignación de las autoridades ante un problema que en buena parte se alimenta del arraigado machismo de la sociedad mexicana.

No hay que tener miedo, la mayor parte del metro es segura y el billete es muy barato para los estandares europeos (un viaje cuesta 0,25 eur). Cuando no es hora pico, el viaje suele ser mucho más llevadero y transcurre con el ir y venir de los clásicos vendedores que van de vagón en vagón ofreciendo audífonos (auriculares), plumas (bolis), desayunos “nutritivos” en forma azucaradas chocolatinas. Todo ello anunciado con su característico canto y unas detalladas descripciones que harán que un boli bic resulte una herramienta excepcional.

Iconos del metro de Ciudad de México.
Iconos del metro de Ciudad de México.

Otro aspecto único del metro es la iconografía de las estaciones, creada en 1969 por el diseñador estadounidense Lance Wyman con una gran carga visual, que permite que cualquier persona, aunque no sepa leer o desconozca el idioma, pueda conocer la estación donde se encuentra. Conforme la red de metro creció fueron diseñadores mexicanos quienes, respetando el estilo establecido por Wyman, se encargaron de realizar los iconos para las nuevas estaciones.

Más odiado que amado el metro es imprescindible para los chilangos y sea como sea estamos condenados a entendernos con él para movernos por esta gran ciudad.

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