Pirenarium, espacio ciudadano, espacio vivo

Pirenarium, espacio ciudadano, espacio vivo

El Ayuntamiento de Sabiñánigo se ha propuesto convertir Pirenarium en el corazón vivo de la ciudad. Tras varios años con un futuro incierto, y una vez que el Ayuntamiento pudo hacerse con el control de las instalaciones del antiguo cuartel de Gravelinas, hoy Pirenarium se perfila como un punto clave para el desarrollo social, económico y cultural de la ciudad. Miles de metros cuadrados destinados al servicio público, en el sentido más amplio de la palabra. El nuevo cuartel de la Policía Local, un laboratorio ambiental, un gran parking para caravanas, la sede de la Universidad a Distancia o amplios espacios destinados a la actividad asociativa llenan ya las estancias del edificio, que en el plazo de un año tendrá en pleno funcionamiento sus ejes de desarrollo principales.

El Ayuntamiento de Sabiñánigo asumió, hace cuatro años, el control de Pirenarium. En ese momento se planteaba como una incertidumbre. Su recuperación como espacio público (como parque temático, con numerosas implicaciones públicas y privadas) nunca acabó de arrancar y los socios implicados en su gestión en aquel momento no fueron capaces de aprovechar las posibilidades que ofrecían las instalaciones. Cuando se decidió liquidar la sociedad que gestionaba Pirenarium, el Ayuntamiento apostó fuerte y se hizo cargo del edificio, algo que le supuso en torno a 270.000 euros. A cambio, Sabiñánigo recibía la cesión del espacio. “Fue una apuesta muy importante en ese momento”, explica Rubén Villacampa, concejal de Fomento, Promoción y Desarrollo. Y un gran reto. Ya que además de un objetivo ilusionante, la responsabilidad de sacar partido al espacio también conllevó “preocupaciones importantes”. Hoy, el Ayuntamiento ha invertido en revitalizar Pirenarium algo menos de 400.000 euros (parte de ellos procedentes de subvenciones), incluidos los trabajos de reparación que hubo que realizar en las cubiertas, y en las instalaciones de electricidad y fontanería, y ha llenado sus paredes de vida.

“Había que darle un nombre en el que nos pudiéramos sentir identificados todos los ciudadanos de Sabiñánigo” , explica Villacampa. Así, tras un concurso de ideas, innumerables reuniones y más de una noche en vela, echó a andar el proyecto. “Entendíamos que una de las cosas que tenía que comenzar  a funcionar para empezar a darle vida era el restaurante”, explica el concejal. Tras un primer intento frustrado, pasó a hacerse cargo del restaurante un empresario local, y hoy Pirenarium presenta una oferta hostelera de calidad, con mucho éxito, y a la altura del resto del proyecto. Además, también funcionan autónomamente a pleno rendimiento los dos albergues, uno cedido a los disminuidos físicos de Aragón y otro gestionado por la Fundación Rey Ardid, regulados por los convenios correspondientes. Los espacios hosteleros, los alojamientos y el restaurante, debían convertirse en el “pulmón” del espacio ciudadano. Unos  servicios que debían funcionar para que pudiera “respirar”, por seguir con la comparación, el nuevo espacio ciudadano.

Una vez lograda esta meta, el siguiente objetivo era el jardín de maquetas. Había que recuperarlo, después de meses abandonado en pro de otras prioridades y de los destrozos que sufrió tras un ataque vandálico que dejó prácticamente inviable la posibilidad de que volviera a ser visitable. “Se han reparado las maquetas que estaban deterioradas; se consiguió dotación económica y se ha recuperado el parque”, explica Villacampa. El jardín de maquetas volverá a abrir sus puertas a los visitantes el próximo mes de junio. No estarán aún todas, pero se irán reparando poco a poco las que están deterioradas y se irán colocando conforme se vayan recuperando. Otra apuesta clara por la revitalización de Pirenarium.

Jardín de maquetas.
Imagen del jardín de maquetas, que volverá a abrir sus puertas al público en unas semanas.

Jardín de maquetas, restaurante-bar y los dos albergues. Esa era la guía maestra para la recuperación de Pirenarium, para transformar  Gravelinas en espacio ciudadano. “A partir de ahí, lo que queríamos hacer era convertirlo en un espacio cultural, para la educación, para los ciudadanos”. En definitiva, para el pueblo. Un proceso que ha estado caracterizado por la participación ciudadana. Desde el primer momento hasta ahora, ha sido una de las máximas que se han aplicado en el desarrollo del proyecto, y es también una de las claves de su éxito.

La primera asociación que se interesó por el futuro de Pirenarium fue la de Arqueros de Sabiñánigo, que ya estaba ubicada en el edificio antes de que el Ayuntamiento se hiciera cargo de las instalaciones. Después llegaron Dingolondango, Artesanos de la Conciencia, La Caja de Música, el Club Ciclista Sabiñánigo, Bailando Sabiñánigo y Escalibar. Además, en breve se firmará un convenio con la Asociación de Empresarios Pirineos Alto Gállego, y hay otros movimientos asociativos y ciudadanos pendientes de seguir llenando los espacios vacios de Pirenarium. “Toda esa gente hace que se creen unas sinergias en el espacio, utilizan las instalaciones y le da vida al edificio”, explica el responsable del área.

Si la vertiente asociativa es importante para mantener vivo Pirenarium, la de educación y formación es tanto o más importante, si cabe. En las dependencias del antiguo parque temático se desarrollan hoy las actividades de un módulo del instituto Biello Aragón, con siete jóvenes que realizan sus estudios en la especialidad de Jardinería, tutelados por tres profesores, que trabajan cuidando las zonas verdes y atendiendo un invernadero. También es la sede de un taller de empleo y de una escuela taller, cuyos alumnos han aprendido distintas disciplinas y, al mismo tiempo, han realizado numerosas mejoras en espacios públicos de Sabiñánigo. Además, hay una serie de estancias cedidas a la Comarca Alto Gállego, en las que se desarrollan iniciativas como, por ejemplo, un taller de restauración, un clásico en la programación comarcal de invierno. Incluso se ha habilitado una vivienda en principio destinada, una vez que se solucionen los problemas de legislación, a la acogida de refugiados.

El Centro de Profesores y Recursos, hoy CEPIRE, también tiene su sitio en Pirenarium. Se trata de un proyecto de innovación pedagógica de reconocido prestigio que ya en su etapa anterior (como CPR) se desarrolló en la localidad con gran éxito.

Para completar la “agenda” de Pirenarium, el centro ha sido escenario de numerosas actividades, entre las que cabe destacar, por su relevancia y magnitud, la marcha cicloturista Quebrantahuesos. Jornadas de periodismo local, un festival de salsa, Cazataria, una feria de la Salud, actividades de asociaciones y organizaciones, incluso programaciones municipales… son algunas de las acciones que han elegido como marco Pirenarium. Numerosas actividades que han contribuido a dotar de vida este espacio ciudadano.

Entrada del nuevo cuartel de la Policía Local.
Entrada del nuevo cuartel de la Policía Local, cuya inauguración está prevista para este verano.

Un laboratorio ambiental de Sarga (que se ocupará, entre otras funciones, de realizar el seguimiento de las analíticas y el control de la contaminación de lindano), el traslado de las aulas de la Universidad de Educación a Distancia y el cuartel de la Policía Local son las próximas dotaciones que incrementarán la actividad en Pirenarium. Sin duda, otra apuesta realmente fuerte que, definitivamente, convertirá el antiguo cuartel de Gravelinas en un espacio vivo. Será el punto de inflexión entre lo que fue el antiguo Pirenarium y lo que será a partir de ahora. La fecha límite, en torno a final de año, aunque el traslado de la Policía Local se ha previsto ya para este verano (sólo queda el amueblamiento de las instalaciones). Todo ello sin olvidar el parking de caravanas, que funciona ya desde hace algunos meses (otro pilar importante), que no sólo repercute en dar ambiente al espacio si no también en visitantes para Sabiñánigo, lo que se traduce en gasto en servicios y, por ende, en desarrollo económico. Por él han pasado ya unas 300 caravanas.

“Estamos en un momento de ver con optimismo las instalaciones; hasta ahora, siempre ha estado la preocupación, pues nos marcábamos objetivos que no sabíamos si podríamos llegar a cumplir, pero viendo cómo se está desarrollando, creo que estamos en el buen camino y ya está el pistoletazo de salida dado” para algo mucho más grande, explica Villacampa, que muestra su satisfacción por el giro que ha tomado el uso de la instalación. “Ahora se le ve mucho más horizonte, mucha más salida”, señala el concejal, que recuerda que aún queda mucho espacio libre y mucho trabajo por hacer.

“Me gustaría consolidar el espacio de aquí al final de la legislatura, mimar a los que nos han respondido, que se sientan todos cómodos aquí dentro, terminar de recolocar a una serie de asociaciones que todavía nos falta por ubicar, y estar atentos a las necesidades que puedan surgir en Sabiñánigo”, asegura  Villacampa, que no descarta la creación de un vivero de empresas, en régimen de coworking, para impulsar los proyectos de emprendedores que, al fin y al cabo, redundarán en beneficio económico y social para la localidad, incluso, para la comarca.

 

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