Alargar el espinazo y estirar las cadenas posteriores

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La columna vertebral es el gran amortiguador del cuerpo humano, de modo que absorbe buena parte de la presión gravitatoria que soporta diariamente. Además, el interior del espinazo contiene la médula espinal que es el árbol de la vida, el tronco central del que salen todas las ramificaciones nerviosas del cuerpo. De modo que alargarlo y estirarlo es una necesidad cotidiana.

Es muy importante mantener la espina dorsal bien estirada porque de este modo las señales nerviosas circulan con mayor facilidad y velocidad desde el cerebro hasta la periferia más alejada del cuerpo humano. Las sinapsis nerviosas se producen mucho mejor en una médula estirada que en otra surcada de curvas exageradas y pronunciadas, como es el caso de las hipercifosis dorsales, las hiperlordosis cervicales y lumbares o las escoliosis.

Vivir Bien Nº 20b. Plegar espinazo y estirar cadenas posteriores de pie

Alargar la columna vertebral supone también abrir y separar el espacio intervertebral, consiguiéndose un doble efecto benefactor, a saber, que los discos intervertebrales se hidraten mejor y que haya menos presión sobre los nervios que salen de la médula.

A la vez que se alarga la columna vertebral, también se estiran las cadenas musculares que discurren paralelamente a ambos lados del espinazo, que tienen la misión de mantener la postura bípeda y por ello sufren como ninguna otra la presión gravitatoria constantemente.

Vivir Bien Nº 20c. Plegar espinazo y estirar cadenas posteriores de pie

Alargar el espinazo y estirar las dos cadenas posteriores es algo muy sencillo de practicar. Se puede realizar cuantas veces se requiera a lo largo del día, incluso en un lugar bien pequeño, un pasillo, el baño de un avión o en un rincón de la cocina. Es un ejercicio tan beneficioso, tan sencillo y tan grato que resulta poco comprensible que no se practique masivamente por todas las personas de cualquier edad y condición.

Existen muchos modos de realizar este estiramiento pero el más sencillo consiste en enrollar la espalda como una persiana, tanto desde la postura bípeda como desde la sentada.

Es probable que alguna persona ya con síntomas evidentes de compresión aguda de las vértebras, especialmente de las cervicales, sienta algún ligero mareo al bajar la cabeza. Cuando esto ocurre no hay que seguir bajando más, pero si insistir una y otra vez, con mayor frecuencia si cabe, hasta que con el tiempo, muy poco a poco, se logre ir ganando terreno a la compresión y liberar el cuerpo de estas cadenas.

Vivir Bien Nº 20d. Plegar espinazo y estirar cadenas posteriores sentada

Se empieza flexionando la cabeza hacia adelante muy lentamente hasta tocar con la barbilla en el pecho, se relajan y sueltan los brazos, antebrazos y manos dejándolos colgar libremente. Cada vez que se exhale aire se baja una o dos vértebras flexionando el tronco, no más, hasta que las yemas de los dedos lleguen a un palmo del suelo, en el caso de hacerlo desde la postura bípeda y hasta que las primeras yemas de los dedos rocen el suelo, en caso de hacerlo desde la postura sentada, siempre que se pueda realizar sin forzar, pues a veces la presión del pecho sobre las piernas lo impide. En ese momento se detiene la flexión procurando respirar por los riñones.

Conviene mantenerse en esa postura durante unos minutos respirando por la zona lumbar, siempre que sea tolerable. Caso de notar mucha tensión hay que flexionar las piernas hasta que desaparezca o disminuya la molestia si se hace desde la postura bípeda; desde la postura sentada basta con levantar el tronco levemente para evitar la presión de las piernas sobre el abdomen.

Cuando se perciba un estiramiento suficiente o un ligero cansancio se empieza a subir con mucha lentitud hasta recuperar la verticalidad, teniendo siempre en cuenta que el cuello y la cabeza son los últimos que recuperan la verticalidad.

Vivir Bien Nº 20e. Plegar espinazo y estirar cadenas posteriores sentada

Es un ejercicio sencillo pero muy potente con un doble efecto, alarga la columna vertebral y estira las dos cadenas musculares posteriores, un auténtico regalo para mejorar la calidad de la vida cuantas veces se quiera, sin ningún efecto secundario perverso pues todos son generadores de bienestar y gozo.

Puede repetirse cuantas veces se necesite al día y en cualquier lugar, en un jardín, en el pasillo de un tren o en el baño, si se prefiere intimidad, pues no se necesita un espacio superior a medio metro cuadrado para realizarlo de manera satisfactoria y gratificante.

www.ejercicioybienestar.org

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