BFoto, las cosas son extrañas

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En Barbastro-Foto también hemos sufrido los recortes: a partir de ahora nos llamamos BFoto. Bueno, por eso, y por si acaso a los de Barcelona les da por hacer un festival de fotografía. Existen unos incorregibles que llevan a cabo un festival de fo- tografía y dicen que es para cazar leones en Escocia. Pero ya sabe, si no hay leones en Escocia, tampoco habrá festival. Una apuesta fotográfica en los tiempos en los que a las humanidades les están haciendo el paseíllo tiene mucho de puente sobre el río Kwai. Y si se hace en una ciudad pequeña y se centra en la fotografía emergente, puede usted dudar tranquilamente de su continuidad. Salvo que haya leones en Es- cocia. Es entonces cuando el festival puede cumplir tres años, seguir defendiendo la fotografía emergente, las actividades callejeras, la participación de los colegios de la ciudad o los talleres de formación. Este año tenemos un lema que articula el festival: las cosas son extrañas. Es por el gran Duane Michals y porque somos así de cosmopoli- tas: lo universal es solo lo local sin paredes. Y hablar de las cosas son extrañas es ha- blar del mundo, de todo aquello que existe, de lo que miramos aunque no haya sido aún fotografiado. Es hablar de los demás.

En este lugar las fotografías tomarán las calles durante el mes de junio. No tema, son inofensivas. Si además se prioriza lo emergente, aquello que nace y sale, lo que surge para ser mirado, puede ser muy divertido. Al eliminar el estigma de la comprensión, uno puede mirar las cosas con la misma frescura con la que usted miró por primera vez volar un pez. Por eso hay Verotipias, las fotografías que los chicos de 4 a 6 años de los colegios de la ciudad han hecho sabiendo que las cosas son extrañas y que serán expuestas en los paredes del río Vero, conformando la única exposición del mundo que está en un río. Allí se resume esa infancia en la que el mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y en la que uno llega a casa dispuesto a contar lo raro que es vivir. Verotapias, dijeron, y todo empezó a emerger. Habrá también exposiciones colgadas en paredes, ese supuesto anacronismo en los tiempos del whatsapp. Estarán allí para comunicarnos aquello que permanece oculto bajo el envoltorio de las cosas y permitir que la fotografía pueda ser el espejo que siempre fue, en concreto el espejo de su propio interior, olvidándonos de la vieja falacia del espejo de la realidad. Lino Bielsa, Beatriz Castellón, Alfredo De Stéfano y Anka Zhu- ravleva, más todos los participantes de Open y Veintiocho conforman las exposiciones de esta extraña edición.

Tendremos un Moliné en el que los cuatro mejores proyectos presentados a Emergentes verán la luz para hablar del mundo actual a través de fotografías. Clara Gasull, Laura van Severen, Susana Modrego y Alice Cannara Malan conforman la pie- dra angular de este festival. Cuatro formas diferentes de mirar el mundo, cuatro propuestas seleccionadas de casi doscientas que evidencian la importancia de contar y la necesidad de escuchar.

Tras los Emergentes, Visionados, el lugar dónde se puede presentar un pro- yecto fotográfico públicamente, concediendo la oportunidad de conocer los criterios de selección de un jurado que determina qué puntos de interés tiene cada proyecto, qué lo hace interesante. Tres maestros como Julio Álvarez, Enrique Carbó y Llorenç Raich nos ayudarán a comprender los resortes ocultos en todo trabajo fotográfico, el misterio latente que emerge solo cuando encuentra una mirada sensible.

Antón Castro, periodista, escritor y mayúsculo polímata, vuelve al festival para hablar de “Los sueños del fotógrafo, el enigma de la foto “. Historias en los márgenes , fotógrafos normales en mundos raros y fotógrafos raros en mundos normales. Conectará diferentes formas de vida a través de un viaje por la fotografía con grandes como Julia Margaret Cameron, Ruth Orkin, Richard Avedon o Martin Chambí. Un placer para inmensas minorías.

La formación de esta edición corre a cargo de Matías Costa con Autopsia de una idea. El viaje que nos propone Costa a través de los proyectos fotográficos no se asegura regreso, tampoco placer. Un proyecto sirve para caminar, para descubrir dónde se quiere llegar o para no abandonar cuando el horizonte es solo un recuerdo. Lo importante es comprender que haciendo un proyecto solo somos náufragos que han probado el agua del mar. Además, y para todos los públicos, Costa hablará de la fotografía como mapa personal, de esa fuerza interior que nos obliga a contar histo- rias, a construir una cartografía conforme caminamos. Pese a la aparente imprecisión de esa mapa, ese mapa sabe más de nosotros que nosotros mismos.

Y, por último, el Kosofoto, disculpen la k, tan domesticada y aseadita que úl- timamente huele a colonia. Habíamos buscado un nombre en inglés, por aquello de ser cools, pero la clave nos la dio un lugareño: que haya abundantes fotos, que si no sobra, es que falta. Si usted trae fotos para colgar le aseguramos que no las volverá a ver, pero también que podrá llevarse las que le gusten. Y en esas estaremos, colgan- do de un cordel otros mundos de papel. Antonio Lachós

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