La Asociación Ramiro I organiza una visita a Labitolosa

La Asociación Ramiro I organiza una visita a Labitolosa

 

La grausina Asociación Ramiro I ha organizado este sábado una visita guiada a la antigua ciudad romana de Labitolosa, en el término municipal de la vecina La Puebla de Castro.

El historiador José Martín Frégola, que ha participado en varias de las campañas de excavaciones realizadas en este importante enclave arqueológico, dirigirá esta expedición cuyos participantes saldrán en coches particulares a las 9,30 desde la Glorieta de Joaquín Costa.

El ingeniero, Carlos Ferraz, co-fundador y director de Innovación de la empresa Hemav –especializada en fabricación y programación de drones-, participará también en esta excursión cultural ofreciendo una charla titulada “Arqueología, agricultura y otros usos civiles de los drones en la transformación digital” y una demostración “in situ” de adquisición de datos del yacimiento labitolosano con estas aeronaves.

Labitolosa fue una urbe romana que empezó a poblarse en el segundo siglo antes de Cristo y que tuvo una vida relativamente corta ya que no sobrevivió a la historia más de 300 años. Pero en ese tiempo se consolidó como una urbe dinámica e industriosa. Ello se refleja en su configuración urbana y en el aspecto de sus principales monumentos entre los que destaca especialmente la Curia, edificio en el que se reunía el llamado Ordo de los Decuriones (los notables de la ciudad que ejercen los cargos públicos) y que en el caso de Labitolosa ha conservado de un modo extraordinario los vestigios de varias inscripciones dedicadas a uno de los labitolosanos más relevantes de la antigüedad: Marco Clodio Flacco. En la actualidad la Curia se ha cubierto para protegerla de las inclemencias del tiempo y se puede visitar y observar las reproducciones de las inscripciones romanas halladas en su interior.
Otro de los conjuntos monumentales más relevantes de Labitolosa son sus termas. La ciudad cuenta con dos edificios termales, lo que nos da idea del grado de romanización que alcanzaron sus habitantes. Los dos edificios fueron construidos sucesivamente entre los años 60 y 80 d.C., en la segunda mitad del siglo I d.C. Su estado de conservación es magnífico y constituyen junto con las de Bilbilis y Los Bañales los conjuntos termales más relevantes de Aragón. Por ejemplo, las llamadas Termas I conservan muros de más de tres metros de altura y una serie de soluciones arquitectónicas de sumo interés.

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