Llegado septiembre toca reencontrarse con la realidad, volver a la rutina, retomar los buenos hábitos y prevenir el “estrés pos-vacacional”, lo cual suele costar bastante, sobre todo si hemos estado fuera mucho tiempo.

Con un nuevo curso por delante muchos nos hacemos propósitos, nos planteamos nuevos proyectos… pero, ¿somos conscientes de que todo ello afecta a nuestras mascotas?

Hay mascotas a las que no les cuesta volver a la rutina, pero hay otras que pueden desarrollar serios problemas de conducta, ya que al igual que a nosotros, a ellas también les puede resultar difícil volver a los horarios y hábitos más rígidos. Está en nuestras manos ayudarles para que no constituya ningún trastorno que afecte a su bienestar.

Ten en cuenta que nuestras mascotas;

  • Perciben nuestro estado de ánimo y nuestro malestar les afecta.
  • Han podido perder la rutina durante las vacaciones: hábitos alimentarios, horarios, territorio…
  • Van a ver reducido el tiempo que comparten con nosotros. En general se adaptan bien a los cambios que implica el verano, pero si se ha ido de vacaciones contigo, conviene que se quede a solas unas horas al día para que al volver al trabajo, no le cueste tanto quedarse solo.
  • Necesitan el establecimiento de hábitos para sentirse seguras.
  • Requieren de un periodo de adaptación ante cualquier cambio.

SI TE HAS LLEVADO A TU PERRO DE VACACIONES, ANTES DE VOLVER A CASA:

  • Corrige los malos hábitos adquiridos durante las vacaciones.
  • Recupera el ritmo habitual del día a día de forma progresiva para evitar problemas como, por ejemplo, de ansiedad por separación al volver a casa.
  • Si puedes, vuelve un par de días antes de regresar a tu trabajo para favorecer una adaptación gradual.

¿QUÉ PASA CON LOS GATOS?

A los gatos les gustan muy poco los cambios: un viaje o una mudanza puede generarles ansiedad, miedo y estrés lo cual puede tener graves consecuencias para su salud. Por esta razón un porcentaje importante se queda en casa.

  • Puedes recurrir al uso de feromonas relajantes que les proporcione bienestar; su olor les transportará a momentos gratificantes y harán que se sienta en un entorno más relajado.
  • Pregunta a la persona que se ha quedado encargada de su cuidado cómo ha ido y si ha percibido cualquier modificación del comportamiento. En ocasiones el gato puede no hacer sus necesidades en la bandeja. Normalmente es un hecho puntual y solo tienes que darle algo de tiempo. Si este comportamiento se mantiene debes acudir al veterinario.
  • Restablece rutinas en el momento en que llegas a casa, él te lo agradecerá.
  • Pero, si te has planteado cambiarlas hazlo poco a poco: adapta los horarios, proporcionale juguetes interactivos para los momentos de soledad…

Si al volver a casa percibes que no te recibe como tú te esperabas no pienses que está enfadado contigo por tu ausencia; generalmente somos tan entusiastas que ¡ llegamos a agobiarlos!

 

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