Era una tarde de invierno en Barbastro, de esas en las que apetece escuchar historias. Mario llegó acompañado de los correligionarios políticos, al museo donde le esperaban gentes de distinta condición interesadas por los “Episodios extraordinarios de la historia de España”. A uno, acostumbrado a esas lides, le llamó poderosamente la atención que en el corazón del Ministerio de Fomento pudiera surgir la inspiración. Por eso, además de escuchar las preguntas inteligentes de mis compañeros, decidí hacerle solo dos y una foto con el gran Ángel Huguet.


-Deja constancia de que un político es también un gran ingeniero en narraciones.
– Yo no sé si seré ingeniero, pero lo intento hacer lo mejor que puedo en todo, en política, en mi trabajo diario.. Eso es lo que me enseñaron de pequeño, es lo que nos enseñan, los que hemos incubado, esto del instinto liberal de superarnos día a día y mejor cada día. Yo lo que sí que busco por las noches y por la mañana  cuando escribo a partir de las doce de la noche en mi ipad, es ese momento en el que puedo superar la tensión del trabajo diario.

– ¿Es posible escribir a esas horas con la concienta tranquila?
-Con la conciencia y además tranquila, primero por que sabes que no te llama la ministra, esa es una hora magnifica, la cual sabes que la ministra se va a dormir y la vicepresidenta, en principio, también. Si te llaman a esas horas es porque hay un problema grave, a veces ocurre. Si no te llaman es un momento tranquilo donde sabes que no te va a molestar nadie. Es el momento en el que yo me pongo en la cocina con mi ipad y los dos dedos, porque es una novela didactilar, y vivo una especie de mundo particular, es más, yo cuento una anécdota, hago el relato, me lo envío a mi correo electrónico y al día siguiente, cuando llego a mi trabajo, es como si recibiera mi regalo de la noche.

-Con cuál de los fenómenos extraordinarios de lo has pasado mejor? ¿Te vas a atrever con la siguiente etapa que son los más contemporáneos o los fenómenos no son tan extraordinarios?
– Los fenómenos son totalmente extraordinarios, lo que está pasando cada día, esto es un sainete, cuando un personaje sale por un lado, se sienta en un sofá con otro… Estamos viviendo un momento que es mas de tragicomedia y por supuesto daría para múltiples episodios.

Te voy a decir en cuál he sentido más, a mi me gusta mucho el fútbol y soy aficionado del Atlético de Bilbao, entonces hay un relato que dedico los siete goles de Bata. Cuenta como 4.000 niños de Bilbao tuvieron que salir a Inglaterra en la guerra civil y lo hago mediante la imagen de un niño que tiene que salir disfrutando los siete goles que Bata le metió al Barcelona (solamente ha habido dos jugadores a lo largo de la historia española que han metido siete goles en un partido), conforme se van contando los goles los niños van transportándose en el tiempo. La historia llegó a oídos del Atlético de Bilbao, que por supuesto tienen el libro, y, además, le dedicaron un artículo en El Correo Vasco diciendo: “un niño que ha disfrutado siempre del Atlético de Bilbao ha dedicado una narración muy emotiva”.

También hay otro relato que a mi me gusta mucho, ‘La dama de Torcai”, en el que se conoce que una mujer luchó en la armada invencible disfrazada de hombre, que además llevaba su pecho cubierto precisamente para no revelar su condición femenina, no se ha sabido mucho mas de ella. A partir de ese hecho y con el contexto real de lo que pasó en lo de Nuestra Señora del Rosario, se va relatando una historia de amor desatado en el siglo. Generalmente los relatos cuestan escribirse unas dos noches o tres, pero ese lo hice en una noche, lo acabé a las cuatro de la mañana llorando, lo confieso, debía estar muy sensible del trabajo aquel día. Una historia de amor, de liberación, de pasión del siglo XVI.

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