Por Ana Pascual
Un andén, unas montañas, unos héroes y, al final, la libertad. La historia olvidada de una estación que cambió el curso de una guerra y que se ha convertido en un ‘bestseller’ gracias a una valenciana que quedó prendada de este histórico edificio donde el pasado mes de octubre realizó una ruta literaria con algunos lectores afortunados . Tendremos que esperar para poder ver ‘Volver a Canfranc’ en la gran pantalla pero mientras tanto Rosario tiene previsto sacar su próxima novela en la primavera de 2017.

– Eres valenciana, ¿cómo surgió la idea de ambientar la novela en Canfranc?

– En mi caso la historia sobre Canfranc surgió después de ver muchas fotografías de la estación. La primera imagen la encontré en un libro publicado en Versalles que se titula Lugares abandonados. Después comencé a leer sobre su historia, vi documentales, más material gráfico, películas de la época, compré todos los ensayos que se habían escrito sobre su historia… hasta tal punto que se convirtió en una muy agradable obsesión. La primera vez que estuve ante el edificio me quedé maravillada. Me parece un lugar magnético al que no se puede dejar de volver.  Además yo tengo otra explicación: la palabra “Somport”, el summus portus latino, el puerto más alto, es la referencia que me ha acompañado siempre desde la orilla de la autovía Mudéjar porque vivo en Segorbe. En letras blancas sobre fondo añil indica que el origen de esta carretera está en Sagunto pero a mí, a la vez, me señalaba que mi destino estaba en Somport. Seguí ese itinerario Sagunto—Somport, a veces en coche y otras en tren, con el Canfranero, hasta el valle de Los Arañones. Cuando hice el pregón de las fiestas de Canfranc Estación dije que desde entonces, desde abril de 2015 que fue cuando se publicó, tengo dos corazones en vez de uno y que se vive mejor así. Yo me he quedado para siempre en Canfranc y Canfranc en mí. Siento un profundo agradecimiento al lugar, pero sobre todo a sus gentes. En La Jacetania me siento como en casa.

– Haznos un resumen de la historia…

– Trata de lo que dice la cita que coloqué al principio de la novela, una frase del escritor francés Paul Brulat: “Basta un instante para hacer un héroe y una vida entera para hacer un hombre de bien”. La frase que aparece en la portada dice: “La historia olvidada de una estación mítica que cambió el curso de una guerra”. Yo creo que fue exactamente así. El periodo de máximo esplendor de este enclave coincidió con el conflicto bélico. Como sucede siempre durante las guerras, eran momentos en los que la condición humana estaba en lucha contra sí misma, desde nuestro mismo origen como especie sucede así. En esos momentos se pueden observar las mejores y las peores conductas. Y esas son las que reflejan los personajes: el contrabandista Durandarte, Jana Belerma, camarera del hotel Internacional y mucho más, el jefe de la aduana internacional, Laurent Juste… Además están quienes existieron, pasaron por allí (y se salvaron). Entre ellos algunos de los mejores artistas e intelectuales del siglo XX que sobrevivieron gracias a que salieron por Aragón: Max Ernst, Marc Chagall, Alma Mahler e incluso Josephine Baker. En este último caso, quien corría peligro no era ella sino su marido Jean Lion, magnate de la industria azucarera, por su condición de judío.

– A finales de octubre tuviste la oportunidad de participar en una ruta literaria por los escenarios de tu novela. Cuéntanos tu experiencia…

– Se inauguró el último fin de semana de octubre, justo antes de que comenzara a nevar. Lo mejor fue que pude conocer en directo a muchos lectores que llegaron hasta Canfranc desde Cataluña, el País Vasco, otros muchos lugares de Aragón, la Comunidad Valenciana…  Consistió en recorrer los escenarios reales de la novela: la estación, el paseo de Los Melancólicos, de visitar la casa de don Gervasio, el gobernador civil, subimos hasta el Coll de Ladrones para disfrutar de las vistas sobre todo el valle, e incluso encontramos una orquídea que doña Mimín nos había dejado allí escondida “desde 1943”. Además comimos lo mismo que comen en la novela. A las nueve de la noche hubo un espectáculo de luz y color sobre la fachada del edificio ferroviario. Y al día siguiente estuvimos en A Lurte, el centro de interpretación de los riesgos de montaña y supimos algo más sobre la línea Huesca—Canfranc, ya que contamos con dos expertos: uno en temas militares y otro en temas ferroviarios.  Esta ruta se añade a las que ya están en marcha hasta este momento. Pienso por ejemplo además de las ya clásicas de la Barcelona de Ruiz Zafón, o la cervantina, en la del valle del Baztán a partir de las novelas de la premio Planeta de este año Dolores Redondo, los recorridos por Vitoria de El  silencio de la ciudad blanca… Son un buen reclamo turístico porque combinan cultura en varias vertientes: gastronomía, literatura, etc. La próxima será el último fin de semana de abril que se junta con el primero de mayo.

– ‘Volver a Canfranc’ traspasará el papel y se convertirá en película. ¿Qué expectativas tienes? ¿Será un gran éxito como ‘Palmeras en la nieve?

– Que la productora sea Diagonal TV a mí me aporta muchísima tranquilidad, considero que es una garantía enorme. Ahora están rodando La catedral del mar que es otra adaptación literaria, en este caso de la novela de Ildefonso Falcones. Y por la magnitud de esta producción sé que tienen por delante varios meses de trabajo aún. Si los plazos en literatura son largos: (por ejemplo, yo conocí a mi editora en noviembre de 2013 y mi novela salió en abril de 2015), en el cine y en la televisión aún lo son más. He vivido de cerca la experiencia de otros autores de Planeta de quienes han adaptado sus novelas como Luz Gabás, como tú dices, o Paloma Sánchez—Garnica y sé que va para largo, pero que después lo importante es el resultado. Valdrá la pena esperar. Durante todo este proceso lo mejor para mí ha sido “armarme” de paciencia y dedicarme mientras tanto a mis otras seis vidas simultáneas que me tienen muy entretenida.

– ¿Ya estás preparando tu próxima novela? ¿Puedes adelantarnos algo?

– Sí, la siguiente novela está previsto que salga la próxima primavera. Esa fecha me permitirá repetir el mismo itinerario de ferias del libro que me ha llevado por casi todo el país e incluso a Francia. En estos momentos estoy “ultimando” su escritura, algo que para mí, que corrijo tanto, puede ser aún un par de meses de trabajo. La comencé en diciembre de 2014 cuando envié ya a la imprenta esta de la que hablamos ahora.  Se trata también de una labor de rescate, de arrojar algo de luz sobre unos acontecimientos sospechosamente silenciados. Y lo que la distingue de la anterior es que en este caso los héroes, todavía, y por suerte, están vivos.

– ¿Cómo ves el panorama editorial? 

– Creo que en este momento cada lector puede encontrar lo que quiera. Si la escritura refleja la vida tiene que haber de todo y eso sucede con la literatura del siglo XXI en la que conviven todas las tendencias, estilos y posibilidades. Creo que nunca hay que enviar un manuscrito a una editorial, que bastante tienen ya con los suyo y que no van a encargarle a un lector profesional que lo lea sin saber qué es porque eso vale mucho dinero. Siempre hay que enviar algo que les interese, pero apenas unas hojas. No hacer perder el tiempo a las personas es una de las mayores muestras de cortesía que podemos tener con el prójimo. En mi caso, con mis editoras de Planeta tengo una relación que calificaría de familiar. Y esto se debe a que creo que no puede ser de otra forma cuando un autor ve que hay profesionales que defienden su libro de esta manera tan intensa. Ante esto solo se puede sentir un agradecimiento inmenso. En las cuatro editoriales en las que he estado han tratado mis libros con mucho mimo. Los han publicado inmaculados, es decir, sin erratas, faltas de ortografía, errores tipográficos, etc. y remarco esto porque cada vez es menos habitual. De las que yo llamo *Heditoriales, así con hache, si quieres hablamos otro día porque también es todo un tema ver cómo abusan de quienes les proporcionan su sustento: los autores a quienes dicen publicar, pero de quienes solo imprimen sus libros.

– ¿Crees que los libros electrónicos desterrarán a la edición en papel?

– Por una parte, los libros electrónicos eliminan intermediarios y eso hace que baje el precio y que sean más accesibles en todos los sentidos. Respecto a las autoediciones digitales en Amazon, lo que yo observo es que son una buena herramienta para los editores, porque en algunos casos, cuando se deciden a publicar un libro que ha tenido gran aceptación en internet ya cuentan con un mínimo garantizado de lectores. No serán estos en todo su conjunto, los que ya lo han leído, pero sí personas con un perfil muy similar. Esa recepción les sirve de filtro. Y lo mejor es que de esta manera se conjuga la autoedición con la edición en una gran editorial, no son términos excluyentes sino que se pueden articular muy bien. Mi tesis doctoral trata sobre la escritura en Internet por lo que conozco bastante bien el tema. Como resumen (de más de 800 páginas) puedo decir que después de más de una década de uso de estos soportes para la escritura en nuestro país, aquellos que más éxito tienen son los que no tienen faltas de ortografía, los que sus autores mantienen una actitud más activa con sus lectores y los que obviamente, ofrecen contenidos más interesantes. Es un terreno en el que el autor se mide con su esfuerzo continuo. Los dos formatos pueden convivir perfectamente igual que se da en otros campos. En mi caso yo tengo perfil de Facebook y Twitter. Escribo y leo muchísimo on line.  Además creo que gracias a Internet y a la informática nunca ha sido tan fácil escribir como ahora. Hay novelas con muchísimas referencias, alusiones culturales, datos, descripciones de lugares que tienen cientos de años y que resulta muy difícil, al menos para mí, pensar que se escribieron sin consultar en Google, la Wikipedia o la Biblioteca del Congreso de Washington.

Quiero agradeceros esta entrevista porque en todo este trayecto ferroviario y libresco, para mí ha sido muy importante el apoyo que he recibido y he sentido desde La Jacetania. Mi novela además de bestseller es ahora algo mejor, un longseller porque después de año y medio aún permanece en las librerías. En esto, los habitantes del Alto Aragón habéis tenido muchísimo que ver. Sin embargo, mi relación con estas tierras no es simétrica porque yo he escrito un libro que sucede aquí: en Huesca, en Jaca, en Canfranc, pero a mí esta geografía majestuosa me ha escrito la vida. Muchas gracias y enhorabuena por Vivir Jacetania. 

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