Escribiendo el mundo: 3 años, 3 viajes, 3 libros, un apasionante proyecto literario de Daniel Zaragoza

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El pasado día 13, se presentaba en Graus el proyecto literario “3 años, 3 viajes, 3 libros”, una valiente aventura vital de Daniel Zaragoza, un joven escritor nacido en la capital de Aragón y que en los últimos tiempos tiene en Ribagorza su base de actividades.

Incansable viajero, Zaragoza ha estado en numerosos países de cuatro continentes, compartiendo con sus gentes –sobre todo con las más humildes- experiencias y vivencias. Activo alpinista y amante de los deportes de riesgo y la naturaleza, se vio obligado por la crisis económica y los impagos a cerrar su empresa de fontanería. Dejó entonces su casa, vendió su Harley Davidson y emprendió junto con su mujer Amara un viaje por el sudeste asiático que duró seis meses y que fue el punto de partida de su proyecto editorial. La India y Nepal fueron la segunda estación viajera mientras que en el, por el momento, último viaje dio la vuelta al mundo pasando por los cinco continentes. Casi siempre en solitario y con muy poco dinero, escalando montañas, descubriendo los fondos marinos, penetrando en selvas, vivido en monasterios budistas y con tribus amazónicas…

Y todo ello lo ha plasmado en tres libros con los que ha recorrido recorriendo las playas españolas vendiéndolos uno a uno y hablando con sus lectores para compartir su historia personal para demostrar al lector que es posible ver cumplidos sus sueños, que nosotros creamos nuestra realidad, que nada pasa por casualidad y la importancia de leer las señales. Son dos novelas y un tercer libro de tinte biográfico en el que cuenta en primera persona las experiencias que le han cambiado su forma de ver el mundo, cómo ha logrado salir de la sociedad de consumo, los beneficios del altruismo y el poder de vivir el presente y con el que comparte su filosofía de que la vida es para los valientes.

-PREGUNTA. ¿Cómo surge este proyecto?.

-RESPONDER. Ante todo estuvo la decisión de dejar mi vida anterior. Tuve durante siete años una empresa de fontanería en Zaragoza y me vi en la encrucijada de tener que cerrarla. A partir de ahí me planteé hacer algo que me gustara y me llenara empezando con este proyecto que aunaba dos de mis inquietudes: la escritura y conocer el mundo. El primer viaje fue a Tailandia y el sudeste asiático donde estuve seis meses ya con la intención de escribir la primera novela “Lo que el mar no se lleva”. Había estado anteriormente aunque el relato parte de una historia que me contaron unos amigos en Zaragoza a los que les pilló el tsunami de 2004. Fui al lugar donde transcurre la narración, me estuve documentando y escribí íntegramente este libro en el propio viaje. Cuando iba por la mitad de la narración, me di cuenta de que eso era lo que realmente me gustaba, que yo quería ser escritor y me hice la promesa que viviría de escribir aunque tuviera que vender mis libros uno a uno, algo que se convirtió en una premonición porque es mi forma más habitual de venta.

-P. ¿Es en este momento cuando surge el proyecto de los tres libros?.

-R. Sí. Mi idea era tener al menos un año sabático e intentar escribir este primer libro, pero me gustó tanto la experiencia, me di cuenta de mi verdadera vocación, y creé el proyecto comprometiéndome conmigo mismo a hacer tres viajes en tres años y escribir los tres libros. Ahora estoy muy feliz porque hace escasos días que acaba de ver la luz el tercero de ellos. Esta experiencia vital entiendo que es la demostración de que los sueños se pueden hacer realidad.

-P. Vamos por partes. ¿Qué es lo que nos cuenta “Lo que le mar no se lleva?.

-R. Es una historia muy bonita de amor que transcurre en 2004, cuando se produjo el tsunami. Sobre todo, lo que intento reflejar es cómo en los desastres naturales las personas sacan lo mejor de sí mismas y se genera un intenso sentimiento de solidaridad. Intento dar una visión positiva dentro de la tragedia. Como la novela la escribí íntegramente estando en el viaje, muchas de las cosas que les pasan a los personajes me ocurrieron realmente a mí.  

-P. Comentamos el segundo “Secretos en el techo del mundo”.

-R. Es el resultado del viaje que hice durante cinco meses por India y Nepal, una experiencia que me cambió la vida porque era la primera vez que viajaba solo, con una mochila, con poco dinero… Estuve recorriendo los Himalayas, viviendo en varios monasterios budistas y practicando mucho yoga. La novela transcurre en un lamasterio llamado Tiampoché que está  4000 metros de altura, muy cerca del Everest, donde hacían el campo base las primeras expediciones que intentaban subir a la parte más alta de la tierra. Y es la historia de Yamini, una niña india que huye de un oscuro pasado y entre en el monasterio haciéndose pasar por un varón. También reflejo el extremo machismo que hay en la India, del tremendo problema que todavía hoy existe con el asesinato de muchas niñas recién nacidas o del elevado número de abortos cuando conocen el sexo femenino del embrión. Y del conflicto tibetano, de cuando China invadió el país; estuve un mes viviendo en Dharamsala con los exiliados del Tíbet y tuve la suerte de asistir a dos conferencias del Dalai Lama y con el libro quiero aportar un pequeño grano de arena y que la gente no se olvide de ellos.

-P. El tercero abandona el plano de la ficción.

-R. “Escribiendo el mundo” responde y refleja mi tercer viaje en un proyecto en el que me planteé dar la vuelta al mundo en seis meses, solo y con mi mochila. Llevaba mi poco dinero, me tocó dormir en la calle, buscarme la vida… En un principio iba a escribir una tercera novela, que sería la segunda parte de “Lo que el mar no se lleva”, pero me han pasado tantísimas cosas, he conocido a tanta gente, tengo tantas cosas que contar que ya no quise hacerlo por medio de unos personajes; tenía ganas de escribirlo en primera persona y me lancé a escribir esta narración que comienza el día que decidí dejarlo todo para reflejar mi historia en un libro de viajes, donde lo más importante es el viaje interior, y responde a mi deseo de compartir mi historia, de que mi experiencia sirva para inspirar a la gente porque también me he encontrado muchísimas personas que tienen una vida que no les gusta o que tienen miedo de dar el paso para hacer un cambio.

-P. ¿Qué has aprendido en estos tres años de viajes y de experiencias?.

-R. Muchísimas cosas, pero una de las más importantes es que no hay que preocuparse por nada; una frase, un pensamiento, que me la repito muchas veces sobre todo cuando pasa algo y empiezo a darle vueltas a la cabeza. Cuando te enfrentas a situaciones estresantes como puede ser el ir solo a un país extranjero sin conocer el idioma –además yo viaje sin guía y sin tener un plan establecido-, te das cuenta de que si confías y te ves con actitudes para poder afrontar cualquier situación, siempre sales adelante.

-P. ¿Desaconsejas viajar a algún país en particular?.

-R. Mi experiencia es que, paradójicamente, en los países que se supone que son más peligrosos es donde mejor me han tratado. Posiblemente sea por el hecho de que saben que viven en un lugar complicado, pero se vuelcan con la gente que va allí. Hay sitios complicados, está claro, pero hay que viajar con sentido común porque el peligro puede estar en cualquier parte.  

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