La Procesionaria del pino o Thaumatopea pytocamp es un lepidóptero cuya oruga puede causar serios problemas a nuestras mascotas si entran en contacto con ellas siendo una de las urgencias veterinarias más comunes en los meses de febrero a mayo.

Los más afectados son los perros por su carácter curioso y por ser los que más suelen transitar por zonas con pinos. Ocasionalmente el gato, que suele ser más cauto y selectivo, e incluso a las personas, generalmente los niños.

El momento fundamental del ciclo es durante el inicio de la primavera, con la subida ligera de la temperatura, se estimula el “reflejo de enterramiento” y todas las orugas migran en procesión buscando un sitio donde enterrarse. Es el único momento en el cual las orugas se encuentran en el suelo atrayendo la atención de nuestros animales.

Contacto con la toxina:

La toxina es liberada por los pelos urticantes que presenta la oruga y pueden establecer contacto con ella de diferentes formas:

  • Directa: oliendo, lamiendo o incluso comiendo las orugas.
  • Indirecta: a través de nidos caídos al suelo, o muy ocasionalmente, con los pelos llevados por el viento.

¿Qué lesiones causa?:

Esta toxina ocasiona una dermatitis tóxico-irritativa en el animal que entra en contacto con ella, un proceso muy semejante a una reacción alérgica.

¿Cómo sé si mi perro ha entrado en contacto con ésta toxina?:

La sintomatología clásica es la del contacto oral:

  1. Nerviosismo e inquietud.
  2. Actos de deglución rápidos.
  3. Se toca la boca con las patas.
  4. Tialismo (salivación excesiva); en pocos minutos desarrolla glositis (inflamación de la lengua) y estomatitis (inflamación de la superficie mucosa de cualquiera de las estructuras de la boca), hasta la incapacidad de cerrar la boca.
  5. Jadeo producido por el dolor.
  6. Vómitos en el caso de haber ingerido la oruga.

Si se deja progresar la sintomatología se pueden llegar a tener signos generales como disnea (dificultad respiratoria), edema laríngeo (sobre todo por ingestión), hipertermiarespuesta inflamatoria sistémica pudiendo llegar hasta la muerte del animal.

¿Cómo actuar?:

El diagnóstico temprano es fundamental. Para controlar los síntomas y evitar complicaciones la clave es la rápida actuación veterinaria.

Si no has podido evitar el contacto, acude rápidamente a tu centro veterinario para aplicarle el tratamiento adecuado. De camino al veterinario lavar la zona afectada con agua templada (el calor inactiva la toxina) sin frotar.

 

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