Descanso y estiramiento sacro lumbar

Descanso y estiramiento sacro lumbar

El descanso sacro lumbar es necesario para lograr una vida confortable presidida por el buen vivir. Es la zona más sobrecargada de todo el organismo, incluso para las personas sedentarias. De modo que, incluso para descansar, conviene darle a esa parte del cuerpo una atención especial. El sacro o hueso sagrado es el que soporta mayor carga de presión de todo el cuerpo, a su vez, toda su superficie está recubierta por  fijaciones tendinosas de varias cadenas musculares que allí asientan sus raíces y sujeciones. Es pues una zona surcada por múltiples tensiones en todas direcciones.

El modo más sano, seguro y sencillo de descansar y recuperar esa zona, practicando cada día una especie de higiene cotidiana, consiste en bajar al suelo y adoptar allí algunas de las posturas que ya se han descrito en esta sección: postura de restauración (tendido supino con las piernas flexionadas y las plantas de los pies apoyadas en el suelo), postura de triple restauración (la misma que la anterior pero con una cuña debajo del sacro y elevación vertical de piernas), postura de descanso (la misma que las anteriores pero con los pies y piernas apoyados sobre una silla, sillón o sofá) y postura invertida entre el suelo y la pared (tendido supino con las piernas pegadas a la pared).

Cada persona tiene que ir explorando todos los días estas y otras posturas parecidas para ir descubriendo de qué manera descansa mejor esa zona, dependiendo de unos días u otros, de qué modo disminuye sus molestias y nudos o cómo es capaz de restaurarse mejor e incorporarse unos minutos más tarde con mucho mejor semblante y vitalidad.

Resulta indispensable para cualquier persona que se detenga a leer este artículo, probar y probarse, experimentar de modo práctico lo que aquí se sugiere para que después pueda sacar sus conclusiones y decidir si vale o no la pena esforzarse un poquito, sobre todo las primeras veces, a cambio de alcanzar estados de bienestar prolongados. Es simplemente una cuestión de entrenamiento. No es una píldora o un jarabe mágico, a los que frecuentemente se recurre para sanar una dolencia, sino un quehacer cotidiano que depende exclusivamente de la decisión y voluntad de cada cual.

La vida suele ser justa con sus compensaciones. Si se le da aquello que la beneficia, con toda seguridad, los resultados serán generadores de estados de bienestar, si por el contrario los comportamientos habituales provocan mayor cansancio y tensión, aunque estén disfrazados de confort y placer efímero, los resultados suelen ser muy dolorosos.

En resumen, primero bajar al suelo para contactar suavemente el sacro y dejarlo que descanse. A continuación, explorar la zona con atención y lentitud, desplazando la pelvis a uno y otro lado, balanceándola en anteversión y retroversión, rotando a uno y otro lado, elevando la pelvis y dejándola caer con suma lentitud vértebra a vértebra, hasta que cada persona encuentre el mejor modo de descansar, abrir y estirar la zona. Cada cual es el mejor maestro para guiar el proceso, tan solo es cuestión de decidirse y probarlo.

Por favor, pruebe a descansar y estirar su zona sacro lumbar cada día durante unos breves minutos. Muy pronto gozará de remedios eficaces para vivir mejor cada día, y de elaboración propia, de su propia cosecha.

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