Tonificarse desde los pies a la cabeza

Tonificarse desde los pies a la cabeza

La práctica de ejercicio físico es necesario para poder gozar de una buena vida, pero antes de llevar a cabo cualquier ejercitación física, aunque sea moderada, como andar, correr, ir en bicicleta o nadar, es preciso preparar de manera conveniente al organismo para que se adapte lo mejor posible al esfuerzo que se va a realizar.

Para la vida cotidiana es necesario un tono muscular justo que se adquiere mediante un ejercicio físico moderado, mientras que cuando la tonificación es excesiva se produce hipertrofia muscular y ésta a su vez ejerce una compresión de las articulaciones añadida a la ya ejercida cada día por la fuerza de la gravedad, lo que no resulta nada aconsejable para la buena calidad de la vida.

En términos generales puede decirse que, para una ejercitación moderada, se necesita previamente abrir las articulaciones y tonificar la musculatura para prepararse de manera adecuada. Esta preparación previa siempre está en función del esfuerzo y la exigencia que viene a continuación, dado que se trata de una preparación para mejorar la capacidad de adaptación.

El proceso de preparación previo al ejercicio se conoce popularmente como calentamiento, es decir, producir un aporte de calor a la musculatura implicada tratando que las fibras musculares se llenen de sangre, pero en estricto sentido este proceso preparatorio resulta bastante más complejo.

Uno de los aspectos a tener en cuenta en todo calentamiento es adquirir tono muscular, necesario incluso para realizar ejercitaciones tan aparentemente tranquilas como la práctica del baile, caminar, tai-chi o yoga, además de abrir e hidratar las articulaciones.

Para tonificarse de una manera completa no son necesarios más que cinco minutos y en las estaciones de transición, como la primavera y el otoño, conviene hacerlo todos los días, aunque no se vaya a hacer ejercicio alguno, dado que con la tonificación general se prepara al organismo para adaptarse mucho mejor a los frecuentes e imprevistos cambios de temperatura. La tonificación de todo el cuerpo puede realizarse de pie o sentado, aunque si se va a realizar a continuación algún tipo de ejercitación conviene hacerlo de pie.

Para realizarlo se abren las piernas y con ambas manos se empiezan a dar golpecitos con las palmas por la cara interna del pie derecho, pierna, muslo, ingle, costado, pecho, hombro, brazo, antebrazo, mano, cuello, cara y cabeza y a continuación se baja desde la cabeza hasta el pie por el mismo costado, pero por la parte externa y posterior. Una vez se ha tonificado el lado derecho se aconseja cerrar los ojos y permanecer unos segundos sintiendo esa mitad del cuerpo comparándola con la otra mitad, atendiendo a las diferentes sensaciones percibidas. A continuación se hace lo mismo con el lado izquierdo.

Esta breve y sencilla tonificación es aconsejable hacerla siempre que se vaya a realizar cualquier ejercicio, por moderado que resulte, dado que cuanto mejor se entrene y prepare una persona para realizar cualquier ejercicio físico muchos menos riesgos de accidente o lesión se tienen, pero sobre todo porque se puede disfrutar mucho más del ejercicio, dado que la preparación supone unos minutos preliminares para que cuerpo y mente se adapten y estén en condiciones de disfrutar mucho más de las sensaciones que se desencadenan a continuación.

No se trata de un trabajo arduo y difícil, sino de un entrenamiento que consiste en una preparación previa de unos pocos minutos para gozar mucho más a posteriori de las propias sensaciones del cuerpo en plena forma, presto y dispuesto a ejercitarse con vitalidad.

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