Fernando Trueba se sumará este sábado a la larga lista de destacados personajes que han recibido la Siñal d’Onor Espiello con la que se distingue la trayectoria profesional y la vinculación de ésta con el documental etnográfico. El director madrileño unirá su nombre en esta decimoquinta edición al de Carmen Sarmiento, Diego Galán, Carlos Saura, Basilio Martín Patino, María Ángeles Sánchez, Cristina García Rodero, Luis Pancorbo o Mariem Hassan, entre otros. Horas antes de llegar a Boltaña, Trueba reflexiona sobre algunos aspectos menos reconocidos de su filmografía, que le han hecho acreedor a la máxima distinción de este festival, referencial nacional e internacional en el mundo audiovisual de la etnografía.

¿Qué significa este premio Siñal d’Onor que le concede el Festival Espiello, un certamen dedicado al documental etnográfico?

Pues una distinción inmerecida (una más), que son las mejores. Que te den un premio merecido no tiene mérito puesto que lo mereces. Pero que te lo den sin merecerlo es una maravilla, un regalo, los Reyes Magos… Con el cine etnográfico mi relación más importante es con el cine de Jean Rouch y Pierre Perrault, a quienes admiro sin límites… De mis películas la más “etnográfica” sería “Chicho o Mientras el cuerpo aguante (Una comedia didáctica)”, que le dediqué a Rouch, y que ya mientras la rodaba, yo la llamaba “mi película africana”. También produje la serie “Magos de la tierra”, que es un muy bello ejemplo de cine etnográfico…

¿Conocía la existencia del festival?

Me habían hablado, sí…

¿Puede evocarle un regreso a sus orígenes en el cine?

Nadie puede regresar a sus orígenes. Si lo intenta está abocado al fracaso. Seguro que ahora hay un “Todo a 100”!

Hablando de los orígenes, ¿viene a Espiello acompañado por algunos de los amigos del “Grupo Yucatán”? ¿Alguna vez imaginaron el éxito que los tres alcanzarían y la solidez de esa amistad de la época estudiantil?

En esa época no pensábamos en el éxito. Ahora tampoco, por cierto. Sino en cómo pagar las cañas que nos estábamos tomando… Cómo hacer un corto sin un duro… Estoy harto de oír hablar de éxito. Qué palabra más fea…

Por cierto, el jueves 23 de marzo, la víspera del homenaje a Juan Mariné, 176 espectadores acudieron a ver su última película. ¿Qué ha significado que Juan Mariné interpretara un pequeño papel en La Reina de España? 

Para mí, la presencia de Mariné es un regalo. Quería que el portero del estudio, fuera como el guardián del Paraíso, pero sin espada flamígera… Quería que fuese alguien que para mí significara el cine, lo simbolizara. Mariné es el cine.

¿Qué le sugiere el título El león enamorado?

Una carta al director que leí en El País en 1979 mientras iba en el autobús. Estallé en carcajadas. La gente en el autobús me miraba. Decidí hacer un corto con aquella historia. Era el único género literario que quedaba por ser adaptado al cine..!

Vd. que ha conseguido el Oscar, varios Goyas y multitud de premios, ¿cómo valora el homenaje que se le rinde desde un pueblo de 800 habitantes, de una comarca pirenaica, Sobrarbe, con una densidad de población más baja que la del Desierto del Sahara? 

Amo todo lo que es pequeño, y especialmente en lo que se refiere a Festivales de Cine. En ellos el tamaño del Festival suele ser inversamente proporcional al amor por el cine de los que lo organizan.

En los últimos años se han rodado varias películas en esta comarca: Palmeras en la nieve, Bajo la piel del lobo, por ejemplo. ¿Contemplaría la posibilidad de rodar algo aquí?

Cuando vaya, veremos si se me ocurre algo… Son las historias las que te llevan a lugares, más que los lugares a las historias…

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