• UAGA fue un sindicato pionero en la defensa de la explotación familiar, ¿sigue siendo ésta un pilar en el sector primario en Aragón?
  • Sí, la explotación familiar siempre ha sido la que más gente ha empleado, con toda la familia implicada en las labores agrarias y ganaderas, con la mujer incluida, aunque invisible. Siempre hemos hablado de la familia como unidad en una explotación agraria y fuimos pioneros en trabajar en eso y también en la lucha por las libertades. Celebramos el 40º aniversario el 3 de abril, cuando en 1977 se celebró la asamblea constituyente y nos permitieron legalizarnos, pero ya había un germen en clandestinidad.
  • Ha nombrado a las mujeres, y también los jóvenes, ¿continúan constituyendo los dos principales retos del medio rural en la actualidad?
  • Sí. En los últimos tiempos sí hay jóvenes que se van incorporando, pero el objetivo y el reto del sector es visibilizar el papel de la mujer en las explotaciones agrarias, que todavía y después de 40 años no está siendo visible. Las mujeres son titulares del 30 por ciento de las explotaciones agrarias en Aragón y juegan un papel fundamental; en los trabajos agrícolas y ganaderos y, sobre todo, en la gestión de la explotación. Falta empoderamiento y es uno de los objetivos inmediatos.
  • ¿Qué se puede hacer desde la labor del sindicato?
  • Hay que cambiar dinámicas. Por ejemplo, en conciliación, se pueden ajustar horarios para que a las reuniones en cooperativas o comunidades de regantes pueda acudir la mujer que es titular de una explotación y, además, se ocupa de la casa y los niños. Lo tienen difícil por el compromiso que adquieren con la vida familiar y otros aspectos, pero hay que cambiar dinámicas de toma de decisiones en las reuniones para que puedan estar.
  • En la lista de objetivos de UAGA, en su web, el primero habla de “la lucha por la dignidad de quienes trabajan la tierra para ocupar en la sociedad el lugar que corresponde”. ¿Aún seguimos así después de 40 años?
  • Pues sí. Aunque creo que los jóvenes vienen muy bien cualificados, todavía hay que trabajar por la dignidad, por ese papel que la agricultura nunca debió perder por la producción de alimentos para la sociedad. Y ha habido décadas que no ha tenido un posicionamiento digno, con momentos de éxodo por la falta de reconocimiento. Ahora se está mejorando, pero todavía queda mucho recorrido.
  • También desde el principio se habla de una lucha por una Seguridad Social Agraria justa. ¿Continúa esta lucha?
  • La situación ha mejorado desde 2008. Podemos encuadrarnos en el régimen de autónomos o en el especial agrario. Es un modelo adecuado, pero falta actualizar el tema de la renta. Si la media de rentas en España está en 28.000 euros al año, el sector agrario está muy por debajo y es la más baja de todos los sectores y esto repercute en las cotizaciones y prestaciones.
  • ¿Qué papel tienen hoy en día los sindicatos agrarios? ¿Se les tiene en cuenta a la hora de elaborar políticas para el medio rural?
  • Tenemos el papel que nos dio una Ley de Cámaras  obsoleta. Nuestro papel en el diálogo no está recogido ni en la Constitución ni en los Pactos de la Moncloa, así que estamos a voluntad del consejero o consejera de turno. Nuestros informes y alegaciones son ahora a título informativo y nos gustaría que, como representantes del sector agrario, fueran vinculantes y lo fueran por ley. Hay que hacer una nueva ley del campo.

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