Drenaje hepático primaveral

Drenaje hepático primaveral

La primavera supone el despertar de la vida. La energía que se ha acumulado durante el invierno en la parte interior de animales y plantas (médula ósea, raíces) tiende, por la acción del calor y la luz, a emerger hacia el exterior. Es la época de la regeneración natural, de la renovación celular, es por esto que la medicina china relaciona la primavera con la madera ya que en esta estación se produce una frondosa explosión de vegetación, lo que implica un rápido crecimiento de tallos y ramas, acumulándose una gran cantidad de energía vital en la madera.

La intensidad de la luz y el color verde tiñen esta época del año de fragancias y perfumes por doquier. Es la época dorada de los sentidos, de ahí que se considere la mejor estación para depurar el hígado, lo cual se puede lograr con una dieta natural a base de frutas ácidas típicas de este tiempo: fresas y cerezas. La naturaleza pone al alcance los mejores remedios para mantener y reponer la salud. Un día entero ingiriendo exclusivamente la cantidad deseada de estas frutas puede ser suficiente para notar una gran mejoría en el funcionamiento  de este órgano tan vital.

Excitados por la luz y por el verde de la clorofila los ojos son la parte sensible por excelencia en esta etapa del año. La vesícula biliar y el hígado también son muy sensibles y receptivos a los aromas y el color de la clorofila, de ahí la vinculación de los ojos con el órgano hepático. El mayor calor y dinamismo general predispone a una ejercitación más asidua (caminar, correr, viajar…), al activarse más se necesita estirar más y mejor, hasta sentados. La ejercitación diaria es necesaria, pero también hay que saber que a más ejercicio se produce mayor acortamiento y compresión, por esto se necesita descomprimirse y estirarse todos los días, especialmente en esta época del año.

La activación y dominancia de la pareja de meridianos de hígado y vesícula biliar, aconseja estirar los costados del cuerpo alargándolos desde las caderas hasta las yemas de los dedos de cada lado. A la vez que se estira un costado para descomprimirlo se pueden presionar o drenar lo órganos localizados en el otro lado, en especial el hígado, muy activo durante esta época del año.

Alargar y estirar el costado izquierdo puede suponer una excelente oportunidad para drenar el hígado mediante una suave presión sobre el costado derecho. Este proceso se puede llevar a cabo desde la postura bípeda, desde la postura sentada en una silla y también sobre el suelo. Cada persona tiene que explorar en sí misma el mejor y más eficaz modo de estirarse desde el lado izquierdo, para a su vez, drenar el órgano hepático encargado de filtrar y depurar la sangre del organismo.

Para llevar a cabo este necesario drenaje hepático tan solo hay que tener en cuenta algunas sencillas precauciones. Realizarlo siempre desde una postura estable y equilibrada, para lo cual puede apoyarse la mano y el antebrado derecho sobre una pared, sobre el suelo o sobre el muslo mientras el brazo izquierdo se estira hacia el cielo por encima de la cabeza mientras el tronco se inclina presionando suavemente el costado derecho.

También puede realizarse un drenaje hepático específico cuando se perciba algún tipo de molestia o se esté haciendo una dieta depurativa. Para ello se adopta la postura de decúbito prono (boca abajo) sobre un suelo protegido por una alfombra o una manta, se coloca una pelota de goma espuma o una toalla bien plegada debajo del hígado, en el espacio comprendido entre el ombligo, la cresta iliaca y las costillas flotantes del costado derecho, se apoya la mejilla derecha sobre el suelo y se flexionan las piernas sobre los glúteos para aumentar la presión. Mantenerse en esta postura durante cuatro o cinco minutos practicando la respiración diafragmática abdominal puede ser suficiente, aunque no está contraindicado permanecer más tiempo, el que necesite cada persona para mejorar y recuperar un excelente estado de vitalidad.

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