La DPH, el CDAN y el antiguo Matadero, sedes de las cinco exposiciones del Festival de Cine de Huesca

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Fotografía de Chema Madoz, incluida en la exposición Platea. Los fotógrafos miran al cine

El Festival Internacional de Cine de Huesca ha incluido en la programación de su 45ª edición cinco exposiciones que presentan una mirada multidisciplinar entorno al cine y la producción audiovisual. Durante casi un mes, las y los oscenses podrán disfrutar de cinco exposiciones ubicadas en distintos espacios expositivos de la ciudad que versan sobre: cine expandido, la mirada de profesionales de la fotografía sobre el cine, el diseño de carteles de cine y dos vídeo creaciones entorno a la protección de la intimidad del protagonista, y sobre cómo, a través del lenguaje poético, el creador inventa una nueva realidad para evocar la relación compleja entre hombre, naturaleza e historia en Tailandia.

La exposición develop, de David Rodríguez, se podrá ver en la Diputación Provincial de Huesca. La exposición develop presenta una de las primeras obras de cine expandido. David Rodríguez Gimeno recibió la Beca Ramón Acín en 2002 con la serie contenedores de trayectoria, punto de partida de esta muestra, en la que se transita desde sus experiencias con el vídeo o la creación de instalaciones interactivas donde los lugares se convierten en capsulas de tiempo, hasta las últimas obras móviles motorizadas, pasando como núcleo por la serie develop, producida en la Antártida. Su expresión en instalación se presenta por primera vez en Huesca.

Platea. Los fotógrafos miran al cine. Una exposición exterior, ubicada en la explanada del Centro Cultura Manuel Benito Moliner (antiguo Matadero) organizada por Acción Cultural Española (AC/E) y el Festival Internacional de Cine de Huesca, que reúne 40 fotografías de gran formato que muestran la mirada al cine de algunos de los principales fotógrafos españoles que, a lo largo de sus carreras, se han aproximado con su enfoque particular al mundo de la gran pantalla.

PLATEA ha sido concebida por AC/E para acompañar a los festivales de cine españoles con la idea de facilitar un acercamiento al público numeroso de estas citas cinematográficas.

También en el antiguo Matadero, pero esta vez en la sala 2, desde el día 8 de junio, la población oscense podrá visitar la exposición T38: 15 años diseñando carteles de cine, organizada por USER T38, estudio de diseño y postproducción, que reunió recientemente los mejores carteles de películas que ha diseñado durante los últimos 15 años de trabajo. El objetivo de esta muestra es acercar el proceso de creación del cartel de cine al público, que va desde los bocetos iniciales, pasando por las diferentes líneas de trabajo y propuestas, los descartes, hasta llegar al cartel final. Carteles como el de Alatriste, El laberinto del fauno, Ágora, Regresión, Celda 211 o Zipi y Zape son algunos de los títulos que forman parte de esta exposición compuesta por un total de 23 carteles que van desde el 2006 hasta la actualidad.

Por último, el Centro de Arte y Naturaleza CDAN se suma como colaborador del Festival Internacional de Cine de Huesca con dos exposiciones: Vapour, de Apichatpong Weerasethakul, y Yo no quiero ver más a mis vecinos, de Carlos Garaicoa, ambas instaladas en la Sala Cámara Oscura.

La obra de Apichatpong Weerasethakul, que ya se puede visitar desde el 23 de marzo en el CDAN, parte de un lenguaje poético que se encuentra a mitad de camino entre la realidad cotidiana y la sobrenatural. En sus películas y vídeos, el creador inventa una nueva realidad para evocar la relación compleja entre hombre, naturaleza e historia en el contexto de su Tailandia natal. Su trabajo reconfigura la percepción del tiempo en el espectador, utiliza la dualidad y desdibuja los límites entre interior y exterior, documental y ficción, luz y oscuridad, realidad y alegoría… Al mismo tiempo, es un trabajo muy personal, no sólo en la factura, sino también en el aspecto biográfico. La obra visual del artista es cómo un viaje, en donde no se cuestiona nada, no se espera nada, simplemente se pasea, se mira y se ve.

A partir del 15 de junio, quedará inaugurada Yo no quiero ver más a mis vecinos, obra de Carlos Garaicoa, que desde principios de los noventa ha venido desarrollando una obra interdisiciplinar que entrelaza y propone cuestiones que abarcan por igual la arquitectura y el urbanismo, la experiencia histórica y la política. Primero a partir de la noción de la obsolescencia de La Habana, donde nació el artista, y después en torno a diferentes espacios de la memoria, la percepción y la imaginación, el artista ha venido entretejiendo una obra que conjuga la realidad y la ficción, el pasado y el porvenir, mientras aborda —desde las ruinas o desde la proyección mental— el papel de la arquitectura en el legado histórico, el fracaso del proyecto de la modernidad y la decadencia de las utopías del siglo pasado.

Yo no quiero ver más a mis vecinos registra el proceso de construcción de un muro de ladrillos alrededor de su casa para proteger su intimidad de los vecinos. A continuación, proyecta una selección de imágenes de muros construidos a lo largo de la historia en diferentes partes del mundo con finalidad política y segregacionista: desde el muro de Adriano, en la Inglaterra romana, hasta el muro de Berlín, el de Ramallah en Palestina, el de Woomera en Australia, el de Tijuana en México, la Gran Muralla China y el Malecón de La Habana. La idea de demarcación del espacio privado frente al público enlaza con la idea de límite físico entre territorios. Del ámbito doméstico al político, del mundo privado a la dimensión histórica, el muro o frontera es una constante que se ha mantenido a través del tiempo y en diferentes geografías.

Todas las exposiciones son gratuitas a excepción de las expuestas en el CDAN, cuyas entrada tiene un coste de 3 euros.

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