Una Rondalla muy internacional en Graus

Una Rondalla muy internacional en Graus

La afición a la jota y al folclore aragonés cada vez se hace más popular y trasciende más fronteras. Lo que ya no es tan evidente es que las agrupaciones joteras son cada vez más internacionales y que, en muchos casos, son gentes nacidas fuera nuestro país las que están contribuyendo a revitalizar las entidades folclóricas que trabajan en Aragón en su preservación y difusión.
Es el caso del Grupo de Jotas “Virgen de la Peña” de Graus, una activa asociación que desde hace más de tres décadas profundiza en la divulgación del folclore jotero en Ribagorza donde protagoniza numerosos conciertos y alienta variados cursos de baile, canto y música. El Grupo grausino cuenta con una Rondalla en la que participan activamente unas veinticinco personas de las más variadas edades y cuya presencia –en solitario o acompañando al cuerpo de baile- es habitual en numerosas fiestas, festivales, recitales y celebraciones civiles y religiosas de las localidades de los alrededores.
No obstante, la Rondalla mostraba en los últimos años síntomas de un cierto decaimiento por el cansancio de varios de sus intérpretes después de muchos años al pie del cañón. Algo a lo que ha puesto remedio un auténtico “desembarco” internacional ya que en los pasados meses se han incorporado a sus filas un músico brasileño, otro estadounidense y un australiano convirtiendo así a la Rondalla del Grupo de Jotas grausino en una auténtica Babel musical hermanada por la jota.
Como apunta la presidenta, Pilar Barrabés, su incorporación supone «una inyección de moral» para todo el Grupo. Entiende la presidenta que «sin duda» la implicación de estos tres nuevos músicos «muy comprometidos» se va a convertir en un acicate para una entidad que en los últimos tiempos está sufriendo un cierto desentendimiento por parte de los grausinos más jóvenes, enfrascados cada vez más en otro tipo de actividades y pasatiempos. «Ellos se lo han tomado con mucha ilusión y muchas ganas y se han integrado de maravilla en el Grupo», señala Barrabés, muy ilusionada con esta “internacionalización” de la entidad que preside.
De los tres nuevos integrantes, el brasileño Weber Casio es el que tiene una vinculación más antigua con la Rondalla en la que ya había estado integrado hace unos años pero que tuvo que dejar por motivos laborales. Ahora, con más posibilidades de implicarse a fondo, se muestra «muy ilusionado» con su pertenencia a la agrupación y confiesa disfrutar «enormemente» con los conciertos y actuaciones en los que participa.
La querencia por la jota del estadounidense Jessie Robinson le viene por vía matrimonial ya que los miembros de la familia de su esposa María José –y ella misma- son grandes amantes del folclore aragonés en sus más diversas variantes. Aficionado «desde siempre» a la música, participante en distintas formaciones musicales de pop, blues y folk, profesor de guitarra en la Escuela Municipal de Música de Graus, Jessie se ha volcado con la Rondalla y ha arrastrado con él a su amigo australiano Jake Sheffield para lucir sin complejos las galas baturras y mantener vivo en Graus el espíritu jotero.
Son la savia nueva de una agrupación que, como recuerda Pilar Barrabés, funciona sin más subvención que una pequeña aportación municipal. «El ayuntamiento –puntualiza la presidenta- nos cede nuestro local social y supone un apoyo para nosotros del que estamos muy agradecidos». A cambio, la entidad promueve numerosas actividades y lleva a cabo una intensa labor educativa y cultural manteniendo viva la llama de la afición por la jota en Ribagorza que encendió hace medio siglo el histórico grupo “Castillo de Benabarre”. Ahora la formación benabarrense lleva unos años menos activa que en su época de esplendor pero los de Graus han sabido tomar el relevo como enseña jotera en una comarca en la que muchas de sus localidades siguen teniendo en las actuaciones de las agrupaciones folclóricas aragonesas el acto estrella y más esperado de sus programaciones festivas.
El Grupo de Jotas “Virgen de la Peña” lo conforman un variopinto colectivo de personas con edades que van desde los cinco años del alumno más joven –Alejandro, un mago con las castañuelas- hasta los más de setenta de José Villa, uno de los más activos guitarristas de la Rondalla.
Barrabés quiere lanzar un llamamiento a los ribagorzanos para que se animen a participar e integrase en este Grupo de Jotas que, de cara a la próxima temporada, ha programado la celebración de unos cursos de bailes tradicionales del Alto Aragón que complementen los específicos de jota porque –apunta la presidenta- «aquí tenemos un montón y forman también parte imprescindible de nuestro folclore e identidad».

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