Masaje abdominal

Masaje abdominal

En la vida cotidiana puede suceder con cierta frecuencia contratiempos y situaciones problemáticas que agudizan y estimulan el estrés, la tensión o la preocupación. En todas estas situaciones lo habitual es que el diafragma, el músculo respiratorio por excelencia, se contraiga, incluso llegue a bloquearse, se respire de manera agitada y se trague aire, en vez de respirarlo.

También es habitual que en las vacaciones estivales se viaje y se ingieran alimentos poco habituales y en algunas ocasiones en cantidades excesivas.

Tanto el estrés, en cualquiera de sus formas y manifestaciones, como las comidas copiosas o ingeridas precipitadamente, provoca que en el abdomen se generen burbujas de aire que pululando desordenadamente por el aparato digestivo afecten en diversos grados y modos, tanto al larguísimo tubo hueco existente entre la boca y el ano, como a muchos órganos que le son próximos o incluso que comparten la función digestiva.

Las burbujas de aire abdominales generan un intenso malestar, tanto que a veces llega a generar alerta y miedo a algunas personas que incluso visitan al médico de urgencias.

En el abdomen están alojados casi una docena de metros de intestino y más de media docena de órganos blandos, de modo que si no se encuentra inflamado, ni tenso como un tambor, ni se padece fiebre, lo más probable es que las molestias, incomodidad e incluso dolor se deba a la ingestión de aire y a la presión abdominal provocada por estas burbujas.

Un modo muy sencillo de saber si se trata de burbujas de aire es llevar a cabo un masaje abdominal con ayuda de una pelota de goma espuma o bien, si no se dispone de ella, fabricando una de forma casera enrrollando una toalla mediana, un retal o incluso unas hojas de periódico.

Se baja lentamente al suelo, equipado con una alfombra o una manta, y una vez en la postura cuadrúpeda se tiende en decúbito prono, boca abajo, colocando la pelota en el bajo vientre, entre el pubis y el ombligo, presionando justo a la altura de la vejiga y el útero en las mujeres y de la vejiga y la próstata en los hombres. Este punto es el centro energético del organismo.

Tan solo hay que concentrarse en llenar y vaciar el abdomen, nada más, permaneciendo centrado en sí mismo y en las reacciones del propio cuerpo.

Después de varios ciclos respiratorios, entre tres y cinco, o más, a voluntad, se desplaza la postura ligeramente sobre el lado izquierdo para colocar la pelota en el costado derecho, justo a la altura del hígado, en el hueco blando formado por la cadera, la costilla flotante y el ombligo.

Posteriomente se hace la misma operación para ubicar la pelota justo debajo del estómago y finalmente se hace una rotación del tronco sobre el lado derecho para situar la pelota sobre el costado izquierdo debajo del páncreas, el bazo y el colón descendente, sobre su flexura espliénica, el retrete del organismo, donde se ubica la materia orgánica residual lista para ser evacuada.

De este modo se sigue el sentido de las agujas del reloj, el mismo que siguen los intestinos al enrrollarse en la cavidad abdominal.

La persona no tiene que efectuar ningún tipo de presión, tan solo permitir que el peso corporal y la gravedad hagan su trabajo sin forzar, respirando profundamente, tratando de llenar el abdomen como un globo, vaciándolo lentamente, procurando en todo momento que el umbral del dolor sea tolerable e incluso gratificante. Si resulta excesivamente agudo e intenso hay que elevar la pelvis para que la presión sea menor. Nada más.

Una situación de ansiedad, de estrés, una mala digestión o cualquier otra situación que provoque bloqueo diafragmático y malestar abdominal puede solucionarse de manera sencilla y eficaz.

¡Experiméntelo, por favor!

 

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