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Jóvenes de varias provincias colaboran con usuarios de Down Huesca en la construcción del albergue escuela La Sabina de Fonz

La Asociación Down Huesca inició el lunes 10 un nuevo campo de trabajo, el cuarto que desarrollan de forma consecutiva en Fonz, para seguir trabajando en las obras de culminación del albergue – escuela de vida independiente La Sabina.

Seis jóvenes universitarios de Asturias, Navarra, Alicante y la provincia altoaragonesa se han sumado este verano a la propuesta planteada por la Asociación Down que por cuarto año organiza un campo de trabajo en Fonz. En esta ocasión se desarrolla al margen de la oferta que convoca el Instituto Aragonés de la Juventud, y han sido los propios profesionales de Down Huesca quienes se han encargado del diseño y su ejecución.

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La actividad estival comenzó el lunes y se prolongará hasta el 23 de julio. A los seis universitarios hay que unir los 21 usuarios con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales de la asociación, más monitores y responsables de la entidad. Todos ellos muestran “un ambiente excelente y muchas ganas de trabajar y llevar a cabo diversas actividades de ocio y deportivas”, como explica el vicepresidente de Down Huesca, Máximo López, coordinador del campo y de las tareas de construcción de La sabina.

En el plano más lúdico, tras la primera toma de contacto el lunes, el martes se llevó a cabo una sesión de rugby con el Club Quebrantahuesos, con sede en la Comarca del Cinca Medio, y el miércoles visitaron Alquézar y el río Vero para refugiarse del calor. Durante estos días visitarán el salinar de Naval o la villa medieval de Aínsa, así como disfrutarán de la piscina de Fonz, de juegos y deporte.

Son dos semanas de convivencia y de trabajo a lo largo de las cuales los universitarios –algunos de los cuales repiten experiencia- aprenden a colaborar en tareas del día a día con personas con discapacidad. “Es una experiencia que no deja indiferente a nadie. Son relaciones cada vez más satisfactorias para los universitarios porque ha habido estudiantes que han repetido hasta do o tres años, lo cual habla de la huella que dejan nuestros muchachos”, explica Máximo López.

Para el navarro Borja Zuza éste es su primer campo de trabajo en Fonz y está encantado con la experiencia. “Lo estoy pasando muy bien y aprendo mucho de ellos. Es mi primer campo de trabajo y estoy muy a gusto y si puedo repetiré. Es algo muy bonito y son gente que te aportan mucho”, cuenta.

Su compañera la asturiana Carla García repite por segundo año. “Me lleve muy buen recuerdo del año pasado. Con ellos te diviertes y trabajar muy bien. Es una experiencia muy bonita y recomendable porque todos aprendemos de todos”, explica.

El campo de trabajo se divide en cuatro grupos: uno de vida independiente en el que se trabaja la limpieza y organización de desayunos, comidas y cenas; trabajos de mantenimiento en los bungalows cuyo barniz y pintura se ha deteriorado por el sol; restauración de puertas del Ayuntamiento; y un taller de creativa de poesías y relatos.

La Sabina para 2018

De forma paralela al campo de trabajo se desarrolla el taller de empleo concedido por el INAEM, gracias al cual se está avanzando en el cerramiento del edificio central. A ello hay que sumar los 65.000 euros donados por Down España, dentro del programa estatal de IRPF. Y también añadir los 50.000 euros anunciados recientemente por la diputada provincial de Derechos Sociales, Susana Blanes, en la clausura del campamento europeo celebrada a final de junio en Fonz. Con todas estas ayudas, Máximo López confía en que en 2018 el albergue escuela –uno de los proyectos estrella de la Asociación Down Huesca- esté culminado en su totalidad.

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