Tertulias literarias en Benasque.

Tertulias literarias en Benasque.

La Asociación Guayente y la Librería El Estudiet de Benasque han organizado un verano más unas interesantes tertulias literarias que traerán los próximos jueves a Benasque a varios autores para departir con los interesados sobre su obra y sobre la literatura en general.
En esta nueva edición de la propuesta, los autores y sus libros siguen siendo los auténticos protagonistas de una cita que abre sus puertas en las dependencias de la librería benasquesa el día 20 a las 19 horas –horario que se mantendrá en las demás propuestas- con la presentación de la novela “Tinta de sangre y amor” en un acto que contará con la presencia del autor, el escritor grausino José Miguel Biel.
Para el día 27 está prevista la presentación del ensayo “La enseñanza del francés. Una historia de 450 años” escrito por el catedrático de la Universidad de Zaragoza y presidente de la Asociación Guayente Fidel Corcuera.
El ciclo proseguirá el 3 de agosto con la presentación del último libro de la escritora y periodista Irene Vallejo, “Alguien habló de nosotros”, que recoge muchas de sus crónicas semanales en Heraldo de Aragón. Excepcionalmente en la cadencia de la programación, el arquitecto y divulgador del románico ribagorzano Roberto Benedicto tomará el relevo al día siguiente, el 4, para hablar de su interesante libro “El monasterio de Santa María de Alaón”, el singular cenobio a orillas del Noguera Ribagorzana.
El jueves 10 será el turno para Teresa Garbí, autora con raíces en la comarca de Ribagorza, y su libro de relatos “Sakkara” mientras que el 17 quien se desplazará hasta Benasque para hablar con los lectores será Enrique Satué con su último y delicioso libro –“Siente. Testimonios de aquel Pirineo”- bajo el brazo.
La novela del altoaragonés José Luis González Deza “Las lágrimas de la verdad”, ambientada en la última guerra civil, será la protagonista del programa del día 18 de agosto para cerrar el ciclo el día 24 de este mismo mes Antonio Torres con su ensayo “Más allá del efecto Mozart: la música, deporte del corazón”.

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