Mercé Miranda, impulsora de la Beca Tamarite para investigación oncológica, y 22 voluntarios más han conseguido su reto de recorrer los casi 900 kilómetros que separan el mar Cantábrico del Mediterráneo pedaleando, patinando, corriendo y andando.

La playa de la Concha de San Sebastián fue el punto de partida el pasado 3 de julio de la travesía pirenaica que propuso Mercé Miranda a través de las redes sociales a quien quisiera apuntarse a esta aventura, que no ha perseguido otro objetivo que dar a conocer fuera de la comarca oscense de La Litera la prueba “Pedalea, patina, corre o anda contra el cáncer”,  que se celebra anualmente en Tamarite de Litera para recaudar fondos para la investigación sobre esta enfermedad en sus variantes digestivas. La Beca Tamarite, como se conoce, celebró de esta manera su quinta edición, con la pretensión de superar en la sexta, que se celebrará en 2018, los 16.000 euros recaudados este año.

La travesía, que había iniciado en bicicleta Luis Bujanda, presidente de la Asociación de Gastroenterología Española, finalizaba en Cadaqués  el pasado 14 de julio y lo hacía a pie, con la propia Mercé Miranda, y en bicicleta, con Luis Ignacio González, uno de los 23 voluntarios que han participado en el trayecto, entre los que se contó Diego Ballesteros, un grupo de jóvenes de Tamarite de Litera y colaboradores de distintas procedencias. “Hemos tenido de todo, lluvia, pedrisco, calor… pero ha sido una experiencia muy enriquecedora y que ha salido tal como la habíamos planeado”, indicaba Mercé Miranda.

Los participantes han hecho en recorrido practicando las cuatro modalidades deportivas que dan forma a la prueba de la Beca Tamarite, con predominio de la bicicleta, seguida de los corredores, los andarines y, con una presencia casi testimonial, los patinadores. “Anécdotas ha habido muchas, pero la más significativa se produjo al final, cuando el último relevista llegó a Cadaqués y se dio cuenta de que había perdido el testigo. Volvimos sobre sus pasos, lo encontramos y terminamos de nuevo la etapa andando y en bicicleta, para que todo fuese legal y como se había previsto”, explica Miranda.

La impulsora de la Beca Tamarite, que cuenta con la colaboración del Club Ski-Montaña y el apoyo del ayuntamiento de la localidad, ya ha comenzado a recibir muestras de que este reto está cumpliendo su objetivo y la semana próxima espera reunirse en Barcelona con la Asociación de Familias Afectadas por el Síndrome de Lynch –a cuya causa se han dedicado ya tres Becas Tamarite- para explicarles sus proyectos que ya han conseguido recaudar en estos cinco años la cantidad de 56.800 euros que han cubierto cinco becas de investigación sobre el cáncer digestivo. “Una lucha sin fin, pero en la que no hay que decaer”, concluye Mercé Miranda.

No hay comentarios

Deja una respuesta