Bienestar y desarrollo sostenible

Bienestar y desarrollo sostenible

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El término sostenible no es nuevo, ya que empezó a utilizarse a comienzos del siglo XVIII en Alemania como referencia a la crisis en la producción de madera como combustible, en aquella época básico en la incipiente producción industrial.

Lo sostenible es aquello que se sostiene, que se mantiene firme y en equilibrio. Puede también extenderse a los procesos complejos como la vida, la sociedad o la economía y entonces puede entenderse que se trata de sistemas capaces de mantenerse o sostenerse por sí mismos, que persisten en equilibrio porque existe en ellos una reposición constante de energía y recursos que les permite sustentarse, en definitiva ser sostenibles.

Pero también puede hacerse extensiva esta noción a la vida humana, la de cada ser humano, puesto que en la medida que se toma conciencia (se piensa en las consecuencias globales) y se actúa (localmente, en el ámbito de la realidad cotidiana) se puede entender la sostenibilidad como un modo de vida equilibrado, saludable y placentero, que no requiere de consumos desmesurados en ningún ámbito de la vida, por lo que hoy es posible, en el marco de las sociedades desarrolladas, lograr vivir mejor con menos (menos coches, menos casas, menos energía, menos dinero…), como un modo sostenible de hacer viable que los miles de millones de personas que viven en la escasez logren alcanzar un tipo de vida digno, sin poner en quebranto un desarrollo sostenible en todo el planeta.

La sostenibilidad entendida como sostén regulador de una vida digna y en equilibrio armonioso con el entorno, implica de inmediato cuestionar la idea de individualidad que busca sobre todo el interés personal, sino que cabe entenderlo como proceso de individuación, como personalización y singularidad de cada sujeto social, que ostenta toda una serie de derechos que le igualan al resto de congéneres, pero no como sujeto de competencias a partir de las cuales le es lícito acumular dinero, poder, fama, casas, tierras y cosas sin ningún tipo de límite.

También cabe cuestionar la idea de progreso como crecimiento y desarrollo sin límites. En un planeta lleno y cada vez más limitado el desarrollismo depredador ya no puede tolerarse. No es admisible el crecimiento a cualquier precio.

Desde esta perspectiva cabe plantear la existencia de un bienestar sostenible cuyo principio fundador consiste en amar la propia vida y

cuidarla, teniendo la firme voluntad de que es posible mejorar la calidad de la vida, muy lentamente pero sin pausa, distinguiendo claramente las inclinaciones del gusto (muchos de ellos no sostenibles) de las propias necesidades, para ello hay que entablar un diálogo franco y sereno consigo mismo, con la propia realidad corpórea y sensitiva, apaciguando la mente y sintiendo el pálpito de la propia vida. Recabando información del propio cuerpo, pero también de fuentes externas, comparando y tomando decisiones, cometiendo errores, pues difícilmente se aprende sin ellos, siendo condescendiente con los progresos y retrasos, abriéndose a otros experiencias, compartiéndolas con otras personas.

El primer paso de este camino hacia el bienestar sostenible se da de bruces con la cultura física dominante, poco o nada sostenible, que requiere ser drásticamente transformada en una nueva cultura física, obviamente, junto a una nueva educación física que necesita ser sostenible, pero también de un nuevo deporte, de un deporte sostenible que sea eminentemente respetuoso con la persona, con sus límites, que no se asuman riesgos innecesarios y que se lleven a cabo prácticas cotidianas con la finalidad de restaurar los daños ocasionados, de cuidado, de reposo, de modo que el deportista, que tanto y tanto exige de su cuerpo, aprenda a cuidarlo y darle todo lo que necesita para que sea capaz de vivir de modo apacible, feliz y sano.

Absolutamente todas las personas, sean o no deportistas con mayor o menor nivel de exigencia, pueden orientar sus prácticas motrices y sus vidas por la senda del bienestar sostenible, es cuestión de entrenarse cada día para lograr tener una vida sostenible, dichosa y repleta de bienestar.

Asociación Ejercicio y bienestar

 

1 comentario

  1. Al principio del artículo habla ud dela importancia del equilibrio para que un sistema sea sustentable. Efectivamente, es la palabra clave si tenemos una visión holística de la vida y muchos de sus aspectos. Lo importante es el equilibrio pues la ausencia de éste genera enfermedades y episodios negativos para los seres vivos. El equilibrio se consigue por medio del funcionamiento armónico de todos los integrantes del sistema, y no es un equilibrio estático, sino dinámico, ya que hay una variación o gradiente de energia en las diferentes fases del ciclo, es decir, expresado geometricamente, seria más una espiral que un circulo.
    Mi profesión está muy ligada al desarrollo sostenible, pues asesoro a los profesionales de la producción de alimentos en prácticas que permiten rentabilidad económica y respeto medioambiental. Siendo la alimentación algo básico para nuestra existencia, es fundamental informar al consumidor del modelo productivo alimentario actual, ya que pone en grave riesgo la salud de la ciudadania. En mi trabajo tambien se considera el suelo como un ser vivo que consigue el equilibrio cuando obtiene alta fertilidad. Tambien desarrollamos una visión holística del suelo y conocemos sus componentes y su funcionamiento integrado. Por eso, tanto su artículo como mi profesión no sólo coinciden en el mismo interés, sino que son complementarias.
    Salud.

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