Por Ana Pascual
Por accidente Javier Vispe se puso al frente de un proyecto que une el aragonés y el cine en una comarca de referencia cinematográfica, el Sobrarbe. El objetivo es hacer que el aragonés perdure a través de los más jóvenes  en un ámbito tan especial como es el de la escuela.

¿Cómo comenzó el proyecto escolar ‘Cine en aragonés’? ¿En qué consiste?

Como muchas cosas, este proyecto comenzó accidentalmente. La escuela de Bielsa celebra todos los años un festival de Navidad y el alumnado de las clases de aragonés quería preparar algo para el mismo. Se me ocurrió hacer una historia  un poco alocada de robots gigantes tranga en el pueblo y en una semana estaba grabada y montada, justo a tiempo para la cita. Después de ver la implicación de los niños y la buena acogida, decidí llevar la experiencia al resto de escuelas. De esta forma, podemos trabajar la expresión oral de una forma divertida explorando la creatividad en las clases, ya que los guiones son obra suya.

¿Los pequeños ya se defienden en la lengua aragonesa?

Con una hora a la semana es imposible poder aprender una lengua. Los niños y niñas que proceden de familias y pueblos donde se usa de forma habitual saben expresarse más o menos correctamente. Cuando no es el caso, bastante hacen con usar algunas palabras y frases habituales. Por desgracia, estamos llegando a una situación límite para la pervivencia del aragonés.

Cuéntanos cómo son las grabaciones. ¿Tenemos futuros actores o actrices y director@s?

Las grabaciones son un pequeño caos del que al final salen historias divertidas y significativas para el alumnado. Dedicamos aproximadamente un trimestre del curso a todo el proceso y hay días en los que en una hora has podido grabar sólo unos segundos de película. No obstante, el resultado merece la pena. Ellos aprenden de forma activa y atractiva y además generamos nuevos espacios de expresión para la lengua que sean importantes para su edad. Quién sabe si dentro de unos años tendremos algún cineasta procedente de esta experiencia…

¿El proyecto continuará el próximo curso? ¿Habrá algunas novedades?

Al ser un maestro interino sin plaza fija no puedo dar por sentada la continuidad del proyecto aunque espero que así sea. La idea es que siga al menos mientras haya fuerzas y sea útil para la meta educativa que nos proponemos. En cuanto a novedades, lo sabremos cuando llegue el momento de los próximos guiones y surjan las necesidades. Hace un año quien me iba a decir que grabaría con fondos verdes y ¡ahora tenemos un completo equipo de “chroma key”! Son las cosas de liarse la manta a la cabeza con las propuestas del alumnado.

¿Por qué en el Sobrarbe? ¿Tiene que ver que desde hace algunos años es escenario de muchos rodajes?

Sobrarbe es una de las pocas zonas donde el aragonés todavía tiene localidades donde es lengua materna y medio de expresión habitual. Con la variedad de paisajes, arquitectura, cultura popular e historia de la que disfrutamos hemos de aprovecharlo al máximo. Históricamente ha habido un complejo de inferioridad de lo nuestro con respecto a todo lo que venía de fuera. Eso queda en el subconsciente y se transmite incluso en la escuela. Hay que darle valor a lo nuestro así que siempre trato de incluir escenarios de nuestra comarca y ambientar las historias en nuestro entorno. Si la industria cinematográfica nos ha tomado como plató de referencia desde hace años por algo será, ¿no?

¿Qué relación tienes tú con esta comarca?

Mi familia es originaria de la Val de Chistau y toda mi vida he pasado largas temporadas allí. A mis padres, como a muchos, les tocó emigrar para poder tener un trabajo. Resulta paradójico que a mí me haya tocado volver para encontrarlo y que además haya sido gracias a la cultura que me transmitieron en casa.

¿Crees que el aragonés perdurará?

La verdad es que la cosa está un poco complicada. El aragonés tiene muchos enemigos y, por desgracia, están en casa. La administración pública nunca ha hecho una apuesta decidida por conservar las lenguas minoritarias de Aragón. Si lo unimos al desprestigio al que se sometió hace décadas, la pérdida de espacios donde es lengua de uso habitual, la despoblación y una falta de planificación educativa en condiciones, complica sobremanera su futuro. Sólo una apuesta decidida de los pueblos que han hecho llegar hasta hoy esta lengua milenaria como parte de su cultura dará sentido a su supervivencia. ¡Por mi parte no cejaré en trabajar por ese empeño!

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