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CEHIMO lamenta la fractura que está ocasionando el tema del traslado del Sagrado Corazón de Monzón

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En nota de prensa remitida a los medios, CEHIMO muestra un profundo malestar por cómo se ha gestionado desde el equipo de gobierno municipal el tema del traslado de la imagen del Sagrado  Corazón de Jesús que se encuentra actualmente en el castillo y se va a reubicar por temas “técnicos”. CEHIMO alude a que el asunto toca la sensibilidad y la identidad  de muchos montisonenses y a este tema, el emocional, no se le ha ofrecido una solución produciendo una fractura social.

Talleres Murillo

Reproducimos el texto:

“El tema del traslado de la imagen del sagrado corazón del castillo, es un tema de patrimonio, pero es evidente por la fractura que se está viendo en la sociedad de Monzón que no sólo es esto, sino que transciende este límite convirtiéndose en una cuestión de sensibilidad personal.

Cehimo tiene entre sus objetivos la defensa del patrimonio. Este año precisamente se cumple 35 años de la primera actuación que hicimos en el castillo con la primera de la varias Campañas de Limpieza y Desescombro, después los Camposde Trabajo nacionales e internaciones donde restauramos muchos muros, y las Campañas de Excavación, que por ejemplo sacaron a la luz el templo más antiguo de Monzón, la iglesia de san Juan mandada construir por Sancho Ramírez tras la reconquista de Monzón en 1089. Por mal que este el castillo actual no tiene nada que ver con el estado de abandono y ruina que había antes de que Cehimo pusiera su trabajo voluntario y desinteresado. No exageramos si afirmamos que colocamos al castillo en el mapa de Monzón, cuando en aquel momento,

se veía más como un estorbo que como un bien patrimonial. Pero no debemos olvidar que Cehimo también tiene entre sus objetivos la defensa de la identidad de Monzón, y también a esta identidad que muchos sienten nos debemos, está claro que para muchos montisonenses la imagen en cuestión, también es un tema de profunda identidad y sensibilidad, entre nuestros cerca de quinientos socios hay todo tipo de sensibilidades, por todo esto la solución tiene que dar respuesta satisfactoria a las dos cuestiones.

El tema debería ser tratado con el suficiente tiempo y en el clima adecuado, cosa a la que las prisas no suelen ayudar. Es evidente que la imagen no pertenece ni al castillo templario ni al castillo moderno del siglo XVIII, que es todo el ladrillo que se ve desde el exterior, por lo que desde esta perspectiva sería posible su traslado, razón ésta más importante que las técnicas que cita el proyecto de restauración, porque técnicamente todo tiene solución, y por otro lado otros pueden argumentar que en realidad el castillo de 1700 también es un añadido al templario. Pero ante la división de la sociedad, estos argumentos no son la solución ni para unos ni para otros, porque esto solo da respuesta a la mitad del problema, no añade nada a la solución sentimental y de identidad, y como ya hemos dicho el problema es doble y así debería ser la solución.

Sabiendo que el tema divide y fractura a la sociedad de Monzón, debería haberse bloqueado que pudiera convertirse en un tema político, no debería haberse planteado como un tema de votos a favor o en contra en una comisión. Debería haberse buscado en primer lugar solución no al problema patrimonial, que es fácil, sino al problema sentimental.

El equipo de gobierno, que manifestó en la asamblea informativa del jueves pasado que la decisión ya está tomada, tendría que haber preparadocon anterioridad, al menos un par de soluciones que seduzcan, con las que al menos auna buena parte de los que les duele el traslado anunciado sintieran incluso que salen ganando. Debería haberse presentado ya alguna ubicación con un fotomontaje que mostrara la bondad de lo que se ofrece,y fuera capaz de seducir a una gran mayoría de los que ahora se lespresenta el hecho real de que se traslada y una oferta, que son solo palabras.

Unas propuestas, que pudieran elegir los que sienten dolida su identidad con el traslado, con la suficiente capacidad de seducción que sintieran que es algo aceptable, e incluso como algo que mejora la ubicación actual, o por el lado contrario propuestas de mantenimiento que pudieran aceptar los que están a favor de su retirada. Soluciones que seduzcan y no sienta nadie como una derrota, ni los del si, ni los del no. Un tema como este no puede resolverse como un tema de mayoría simple en una comisión”.

 

 

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