Manuel Montes, es el Director-Conservador del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido desde noviembre del 2011. Es ingeniero de Montes y cuenta con una dilatada experiencia en diversos destinos tanto en la empresa privada como en la administración pública, en la gestión y conservación de espacios naturales de todo Aragón.

Por Alfonso Sanz

¿Qué supone para Ordesa haber cumplido 100 años como Parque Nacional?

Fue, junto con las Montañas de Covadonga, el primero de España, en 1918. Un hito para los Parques Nacionales en Europa, y unos pioneros. Haber cumplido cien años con esta denominación es algo que celebrar. En este siglo ha habido muchos momentos importantes, pero uno de los más destacados es la ley de reclasificación y ampliación de 1982.

¿Qué resalta de la morfología, flora y fauna en este ecosistema?

Hay que diferenciar cuatro zonas. Ordesa, Pineta, Escuaín y Añisclo. Ésta última tiene más influencia mediterránea, pero en general todas son atlánticas. Monte Perdido es la montaña caliza más alta de Europa, con 3.335 metros. El Parque es un libro abierto de geología enseñando toda la evolución. En cuanto a la flora, hay 1.400 especies. Hayas, pino negro, son muy comunes, y algo que me gusta destacar, los pastos supraforestales, por su importancia cualitativa y cuantitativa para la ganadería extensiva, es un bien transfronterizo. La fauna tiene especies pirenaicas como el Quebrantahuesos, o una rana propia de la zona que se descubrió hace 25 años. El urogallo, el sarrio…la riqueza animal es muy amplia.

¿Qué pueblos y cuántos trabajadores forman parte de Ordesa directa e indirectamente?

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es el motor económico de la zona, en una Comarca donde no hay estaciones de esquí. Asín de Broto, Buesa, Fiscal, Fragen, Ligüerre de Ara, Linás de Broto, Oto, Sarvisé, Torla – Ordesa y Víu de Linás, no tienen censos muy grandes pero son vitales para el territorio. En cuanto a los trabajadores tenemos 33 directos, y más de 70 indirectos, por lo que nos podemos juntar más de un centenar de personas velando y cuidando de la zona.

Los visitantes son una parte importante, ¿son respetuosos en general?

Hay una destacada labor de vigilancia y de cartelería para que no se incumpla la ley ni la normativa. Informamos y transmitimos el respeto que tiene que haber al Parque. Un ejemplo son los perros, deben ir atados, para que no interfieran con la flora, fauna, el ganado, o el resto de personas. En otros Parques Nacionales en Francia está prohibido entrar con ellos. Tenemos de media cada año 600.000 visitantes.

¿Cuál es su función como Director-Conservador, y la del Patronato, presidido por Modesto Pascau?

Mi función es la coordinación de la administración y la gestión, y la conservación. El Patronato es un órgano consultivo, donde están representados diferentes colectivos y administraciones del territorio.

¿Qué le puede deparar el futuro a Ordesa y Monte Perdido?

Esperamos seguir manteniendo el número de excursionistas que vienen cada año. Estamos teniendo otoños más suaves, y eso ayuda a que esa estación también sea muy popular. El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es algo que hemos heredado en buenas condiciones, y así hay que legárselo a las futuras generaciones.

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