Mario Garcés es el Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad. Nacido en Jaca, en 1967, lleva toda su vida profesional vinculado a la función pública, bien como funcionario, o en el Gobierno de Aragón y en el de España. Pero en esta entrevista mezclamos toda esa experiencia con su faceta de escritor, y con su punto de vista de algunos de los temas de candente actualidad.

¿Qué hay más de Mario Garcés, político o escritor?

Hay más de político porque llevo más tiempo de eso, y de jurista, y de funcionario, pero la vocación literaria me está persiguiendo en los últimos años. Es un complemento a la actividad política, pero quizá la llamada de la literatura es una señal de que va acabando mi faceta política para dejar paso a la de escritor, y empiecen a cambiar el número de horas dedicadas a una por la otra. La literatura es una caverna magnífica para recogerse del desgaste de la política.

Has escrito cada libro en un Ministerio, en Fomento el de “Episodios extraordinarios de la Historia de España”, luego en Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad “El Antipríncipe”, ¿influye el cambio de lugar de trabajo en la evolución de las obras?

Todavía tengo un libro anterior, que hice cuando era asesor de José María Aznar, puesto que ocupé cuatro años, “Relatos desde el avión”. Pasábamos muchas horas en los aeropuertos, y una forma de desconectar de una época también compleja era escribir. “Episodios extraordinarios de la Historia de España” lo empiezo a escribir en 2013, a raíz de un enfado en Nochevieja, porque quería hacer una recreación de algunos acontecimientos que habían sucedido describiendo la intrahistoria. “El antipríncipe” lo creo tras el agotamiento del trabajo en Fomento. Necesité desahogarme con una obra que es una especia de ajuste de cuentas con la actividad política, basado en la contradicción, en la paradoja, en los espejos y antiespejos, cuando lo lees no sabes si es la verdad o la mentira, y nos enfrenta a nuestras inquietudes.

En “El antipríncipe” recupera una serie de refranes, ¿con cuales se queda?

No me quedaría con ninguno, y a la vez con todos. Hay uno que es “Elige a un gallego y se quedará con tu pajar”. He tenido que aclarar que no tiene que ver con la política actual por razones obvias, es del Siglo XV-XVI. Con ese no me quedo. Pero sí con el que tiene que ver con la soberbia, “Cuando uno empieza como hormiga y despliega las alas, luego no puede volver a posar los pies y las alas en el suelo”, y es verdad, muchas veces le pasa a algunas personas. Son presas de la adulación, les posee el sentido de ser mejor que los demás, y ya no puede volver a la tierra. Eso le pasa a muchos políticos españoles, que no pueden volver a la tierra, y que hay una vida después de dejar el cargo. Hay que estar en contacto con la realidad, en el Metro en Madrid, en el tranvía o en el autobús.

No ganará muchos amigos en la política

Espero no ganar enemigos, aunque sea algo habitual, incluso en tú partido. Yo en la política estoy por mejorar la sociedad, no necesito vivir de ella. Otros han llegado como supervivientes y se aferran a su puesto metiendo el codo a quién sea. A mí no me hace falta. Me han llamado políticos muy dispares para trabajar con ellos, así que será que aporto algo. Desde José María Aznar, Mariano Rajoy, Ana Pastor, Dolors Montserrat, y hasta Luisa Fernanda Rudi. No sé si haré muchos amigos, que los tengo, pero aspiro a no tener demasiados enemigos.

¿Las ideas de Maquiavelo nos pueden servir para reorganizar el territorio nacional, que parece el gran reto inminente?

En primer lugar nos deben servir para reorganizarnos a nosotros mismos, la gente debería leerlo. “El príncipe” es una escuela de valores y de principios, donde los medios pueden superar a los fines, pero su función es unívoca. “El antipríncipe” está lleno de contradicciones, amoral, mordaz, con el tamiz de Gracián, el humor negro aragonés. En cuanto a la reordenación territorial hay que repensar lo que hemos hecho. No es fácil revertirlo de manera sencilla al punto que hemos llegado. En primer lugar, hay que fijarse en los últimos 40 años de progreso, solo hay que ver cómo eran España o Aragón hace cuatro décadas. Habrá que pulir lo que haga falta, pero hay que reconocer ese desarrollo. Ha contribuido el modelo territorial, que tiene que estar basado en la lealtad, y ésta se ha resentido en algunos territorios. Hay que analizar el porqué, cómo ha sido la educación, el adoctrinamiento que conduce al totalitarismo. No hablo de recentralizar, pero sí que hay que revisar el modelo para garantizar el equilibrio y que el Estado tenga herramientas para actuar, por ejemplo con el tema de la educación.

¿A qué cinco personas le enviaría el libro?

A las que se le he enviado ya. A Pablo Iglesias y a Puigdemont no se lo he enviado, porque probablemente sea una pérdida de tiempo. Tampoco Iglesias me ha enviado “Juego de Tronos”, que no la he visto. Puigdemont no entendería el libro, tendría que leer otras cosas. Se lo he dado a Mariano Rajoy, a Ministros, a la Presidenta del Congreso (Ana Pastor), a Magistrados, a algunos Presidentes autonómicos, y la respuesta ha sido que es más interesante que los anteriores. Intuyo que éste piensan que habla de ellos y lo han leído con más interés.

¿El siguiente Ministerio traerá otro libro? ¿Quizá como Ministro?

Yo de Ministro…si me siguen aguantando ya es bastante, agradezco al Presidente que cuente conmigo, y Ministras tan importantes como Ana Pastor y Dolors Montserrat, o en Aragón Luisa Fernanda Rudi. Yo nunca he aspirado a un puesto, estaré donde me necesiten, así que los que anhelan un cargo, pueden estar tranquilos conmigo. Y si no un día apagaré la luz y cerraré la puerta. En una entrevista con Isabel Gemio me preguntaba que si existía la erótica del poder, y yo le respondí que debe existir, pero en un momento esto se acaba y hay que asumirlo, y cuando llegue ese momento prefiero tener el poder de la erótica, que es lo que nos consolida como hombres y mujeres.

Cruzaste Santa Bárbara en tus comienzos, un momento de inicio para muchos jacetanos, ¿Qué ha aprendido y con qué volverá a su tierra?

Yo inicié ese viaje muy joven a otros mundos. El de la montaña atrapa y te forma el carácter. En el Grupo Folklórico del AltoAragón de Jaca estuve viajando por todo el mundo y me abrió las ventanas. Cuando volvía a casa en Autobús Escartín en los años 70 volvía con un cúmulo de experiencias que no podía vivir un niño en aquella España. Cuando iba con mi padre al Conservatorio de Zaragoza, donde me examinaba, en Santa Bárbara parábamos a beber agua, y yo ya había vomitado dos veces en el viaje. Nunca me hubiera imaginado que treinta años después iba a llegar el AVE a Huesca, aeropuerto, si Joaquín Costa levantase la cabeza, y que llegar a Jaca desde Zaragoza se haga en hora y media, y cuando terminemos la A-23, para la que hemos puesto mucho dinero, todo por autovía, en menos tiempo aún, sin pasar por Santa Bárbara y sin tener que detenernos en ninguna fuente.

¿Cuál es el reto que tiene ahora mismo en el Ministerio?

Hay muchísimos. El fundamental es acabar con la violencia machista en todas sus manifestaciones. Es una legislatura muy complicada para llegar a pactos pero hemos conseguido el primero, y ha sido en este aspecto. Estoy muy orgullosa por la parte que me toca, también a mi equipo. Cuando consigamos cero asesinatos de mujeres, cero conductas de dominación del hombre, será un momento histórico. Las estadísticas de España son mejores que en otros países, pero mientras haya aunque sea una, seguiremos poniendo todos nuestros medios. Por otro lado el reto de la igualdad, y que sea realmente efectiva. Que una mujer no tenga que trabajar 115 días al año más que un hombre para obtener la misma renta bruta. Somos los hombres los que nos tenemos que dar cuenta que ocupamos el mismo rol, y no tiene que haber estereotipos. Tengo que acabar con la crisis de dependencia, trabajar por las personas con discapacidad, acabar con las condiciones de desigualdad y pobreza…, pero si me tengo que quedar con una cosa es con acabar con la violencia de género.

Igual no da esta legislatura para tanto, tendrá que repetir

Repetir depende de dos factores, primero de lo que voten los ciudadanos, que siempre son inteligentes, y después de lo que decida el presidente electo. No hay nadie imprescindible en la actividad política, aunque haya gente que se acueste pensando que lo es. Yo no lo soy. Hay políticos extraordinarios y otros mediocres, no estoy diciendo nada que no se sepa. Pero en todos los partidos hay gente que puede hacer un buen trabajo. Evidentemente más en el Partido Popular. Existen muchas cosas por hacer, España es un país de primer nivel, Aragón es una maravilla. Por poner un ejemplo, si Alquezar estuviera en Cataluña igual sería más valorado. Estás en Madrid y no saben localizarlo en el mapa, y esto lo hemos construido con el esfuerzo de mucha gente. Está gobernado por un alcalde socialista, Mariano Altemir, y hay que reconocer el buen trabajo. De él y de mucha gente, que miran hacia adelante, cuando actualmente estamos viendo que grupos secesionistas o totalitarios están haciendo todo lo contrario, volver a la gruta.

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