Jorge Álvarez, el músico abierto a todas las influencias

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Jorge Álvarez es uno de los integrantes de la formación grausina “Mosicaires”, una banda que, partiendo de una revisión actualizada del folclore, apuesta en sus últimos trabajos por el mestizaje sonoro y la amalgama de corrientes e inquietudes musicales. Fruto de esta interesante deriva es la reciente colaboración con QuantumCat que ha propiciado que dos estilos muy diferentes de entender la música se hayan unido en un proyecto común que ha tenido como primer resultado la reciente aparición de “The spirit of the wind”, un sencillo que une música tradicional aragonesa con las últimas tendencias en música electrónica. Además de aportar las melodías originales de flauta, la mano de Jorge Álvarez da una textura orgánica al tema con el sonido del salterio y los panderos típicos de las raíces musicales aragonesas e ibéricas.
-PREGUNTA. ¿Cómo os metéis en este embolado?.
-RESPUESTA. Javier Quero, junto con su hermano Guillermo factotum de QuantumCat, tiene una larga trayectoria como productor en la música pop y en la electrónica. Estuvo viviendo en Graus una temporada y aquí desarrolló varios proyectos, entre otros, con la gente del lamasterio de Panillo fusionando las melodías milenarias de Bután con las nuevas corrientes musicales. Y estando aquí, nos conocimos por casualidad y surgió la idea de colaborar grabando sonidos muy propios de la tradición aragonesa –hubo varios instrumentos que le impactaron bastante- y éste es el primer resultado de este proyecto conjunto que, concretamente, gira en torno al sonido y al ritmo tan especial que genera el salterio o chicotén y lo cierto es que estamos bastante contentos con el resultado.
-P. Significativamente, el salterio es uno de los instrumentos que menos ha evolucionado desde la Edad Media.
-R. Pertenece a una familia de instrumentos que guardan bastantes similitudes aunque se tocan de las maneras más diferentes. Pero el salterio se utiliza para interpretar piezas del patrimonio clásico o folclórico por lo que no ha interesado evolucionarlo para así mantener lo más fielmente posible el sonido original. Suele tener una finalidad de acompañamiento melódico pero en la tradición aragonesa conserva una singularidad muy especial porque se convierte en un tambor de cuerdas al que se percute y se acompaña con una flauta. Esta tradición todavía pervive en alguna otra zona colindante, sobre todo en los territorios de Euskalerría y Occitania, pero lo cierto es que de forma tradicional, el sitio donde mejor sobrevive es en Aragón y, probablemente, ese ritmo tan atávico y de trance lo haya hecho insustituible.
-P. “The spirit of the wind” es la tarjeta de presentación de este proyecto común entre Mosicaires y QuantumCat. ¿Cómo es este tema?.
-R. Cuando nos juntamos con ellos vimos que había como varios lenguajes musicales, e incluso personales, a los que había que intentar dar una lectura común. En principio comenzamos a trabajar de una manera muy libre y luego ya fuimos acotando la idea pero, en realidad, enseguida vimos que la base del salterio y las flautas graves era la que iba a marcar el proyecto. Ellos buscan en los nuevos proyectos en que se meten que se propongan sonoridades con alma, nuevas o diferentes de las, por llamarlas de alguna forma, estandarizadas. Y la idea en que empezamos a trabajar fue que una melodía muy local pudiera volar sin ningún miramiento más allá de cualquier tipo de fronteras.
-P. ¿Cómo fue el proceso de grabación?.
-R. Pues aunque, como comentábamos, había diferentes lenguajes a armonizar, sorprendentemente fluido y rápido. Estuvimos probando diferentes instrumentos y enseguida nos decantamos por el salterio y las flautas, dejando otros para próximas grabaciones. Grabamos varias tomas en función de los ritmos, varias melodías y recursos pero luego ya fue ponernos de acuerdo sobre la versión definitiva.
-P. ¿Las melodías son de nueva creación o una adaptación de un tema anterior?.
-R. Las melodías son mías; de hecho, algunas estaban planteadas para el disco de Mosicaires “Iberia impura”. Por eso, el proceso creativo ha sido el de partir de una base ya existente para volar por nuevos paraje sonoros con la armonización de las bases electrónicas.
-P. Se dice que los lenguajes musicales hermanan a las gentes. Pero, ¿es difícil adecuarse a una manera tan radicalmente distinta de entender la música como la tradicional aragonesa y la electrónica más novedosa?.
-R. Yo creo que lo que es complicado es entenderte con alguien que no quiere entenderte. Ya no es cuestión de que sea un nuevo lenguaje musical sino que a veces, incluso, dos personas que podemos estar tocando el mismo instrumento no se quieren entender por los motivos que sean. En este caso es todo lo contrario; yo siempre pongo el ejemplo de que cuando tocas con músicos de Marruecos hay veces de que es mucho más fácil interpretar una jota que con otros del mismo Aragón porque ellos van a intentar seguir tu ritmo mientras que los otros pueden intentar llevarte al suyo. Con QuantumCat pasó precisamente esto; fue muy fácil entendernos porque ninguno quería imponerse sino colaborar lo más estrechamente posible.
-P. Hablando de otro tema. Con Mosicaires estáis desarrollando un proyecto de acercamiento de la música a las escuelas.
-R. Sí. Es un proyecto que surgió a raíz de nuestro disco “Iberia impura”. Intentamos meter en este disco un montón de propuestas musicales que reflejaran lo que para nosotros es una gran riqueza, la de las grandes “impurezas” y conexiones enriquecedoras de las que disfrutamos en Iberia con instrumentos, géneros y maneras de vivir la música procedentes de los más variados sitios. Esta propuesta la trasformamos en un proyecto didáctico para dar a conocer a los escolares aragoneses los distintos instrumentos, su procedencia, los tipos de músicas, sus características, los ritmos… con la idea de que conozcan cómo han llegado hasta nosotros. Va todo hilado con la narración de una historia, un cuento en el que un niño que nace en una aldea del Pirineo y tiene que emigrar va conociendo todas estas riquezas sonoras y patrimoniales para, al final, volver a llenar de música su aldea natal.
-P. ¿En qué otros proyectos andáis con Mosicaires?.
-R. En este proyecto había varias líneas: por un lado estaba la parte didáctica, por otro la colaboración con músicos diversos como un amigo de Marruecos, Mustafá Gusal, el guitarrista argentino Ariel Tobío o con intérpretes de músicas celtas. Y, como todo hijo de vecino, estamos llamando a las puertas de los festivales de invierno e implicados en nuevos proyectos discográficos.

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