Un mal año de trufas en el Alto Aragón

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Hace ahora doce meses, los truferos altoaragoneses se quejaban de la extrema sequía vivida en el ejercicio 2016-2017 y auguraban una complicada campaña para la trufa. Lejos de mejorar, un año después la situación es muchísimo más grave que entonces y la ausencia general de precipitaciones ha dejado unos montes agostados en los que las setas y las trufas naturales brillan por su ausencia. Cuando está a punto de cumplirse un mes del comienzo oficial de la temporada 2017-2018, las perspectivas no son halagüeñas y todo apunta que ante la escasez de producto y la elevada demanda existente las trufas alcanzarán cuando estén plenamente en sazón precios que desde el sector no dudan en calificar de «estratosféricos».
La extrema sequedad ha arruinado las truferas naturales y por eso esta temporada más que nunca la producción trufera va a depender del rendimiento de las plantaciones de trufa cultivada que ya el año pasado salvaron la campaña pero que siguen generando notables incógnitas acerca de su rendimiento ya que se trata de un sector muy nuevo y en el que, como reconoce el joven trufero Héctor Vilas, «ningún año es igual y tenemos que aprender mucho todavía».
«Lo que está claro es que aquellas plantaciones que no se hayan regado, o que se hayan regado mal, no van a dar rendimiento de ningún tipo porque estos últimos meses ha habido muy poca humedad natural», confirma José Vicente Girón, el presidente de la Asociación de Truficultores y Recolectores de Trufa de Aragón, quien reconoce que los profesionales han empezado «muy fríos», que están certificando que en el monte prácticamente no aparecen trufas salvajes, agostadas por la sequía, y que en las plantaciones la cosecha viene bastante retrasada.
Tampoco el riego garantiza la recogida de producto en las truferas de cultivo. Algo que está constando en estos primeros días de campaña Luis Angusto que, con más de treinta hectáreas de carrascas micorrizadas, apenas ha conseguido recoger en este tramo inicial de campaña un par de kilos de trufas. Angusto denuncia la práctica desaparición en los últimos años de las tormentas veraniegas que descargaban en la parte baja de Ribagorza «refrescando el ambiente y recargando humedales y acuíferos» que ha empeorado todavía más las consecuencias de la sequía de las dos últimas campañas «tanto para el sector trufero en particular como para el agrícola y ganadero en general».
No obstante, Girón apunta que la temporada está en sus albores aunque sí es consciente que no va a ser igual que la anterior en la que la situación de sequía no era tan extrema y que, además, contó con unas oportunas lluvias en diciembre y enero que mejoraron sensiblemente la situación. «Estamos empezando y al no haber de momento un mercado oficial en esta fase que podríamos llamar de pretemporada no sabemos en qué situación nos encontramos», explica. Aún así, existe ya mucha demanda y, aunque las trufas no están todavía muy maduras, en Francia, «que es donde se marca la tendencia del sector», los precios que se están barajando –según calidades y grado de maduración- se encuentran ya por encima de los 450 euros el kilo.
Para el presidente de los truferos, estas cotizaciones d ela trufa a estas alturas indican que en plena temporada «los precios vaan a ser exagerados».
También Héctor Vilas entiende que va a ser una campaña «muy complicada» ante la fuerte sequía que vive todo el territorio trufero. Representante de la nueva savia que está entrando en el sector, él apostó desde el primer momento por el cultivo y la experimentación y en años anteriores ha obtenido interesantes rendimientos productivos. Valorando lo que puede dar de sí esta nueva temporada, considera que en las zonas que dispongan de buen riego la producción será muy similar a la de años anteriores en cuanto a kilos «aunque en mucha menor cantidad de trufas porque las que salgan serán más grandes debido a la que la ausencia de lluvias a agostado las más superficiales». Otro problema añadido es que la falta de humedad ha incrementado en algunos planteros la aparición de escarabajos y gusanos que pueden afectar a las cosechas.
«Si hay una palabra que pueda definir la actual temporada es la de incertidumbre, una incertidumbre que siempre tenemos pero que este año es especialmente evidente en todo el sector», reconoce animando a sus compañeros a involucrarse en la potenciación y ampliación del regadío en las plantaciones. Sobre el desarrollo de la campaña, aventura, que dadas las condiciones, se alcanzarán unos precios «altísimos, disparatados».
Con más o menos cantidad de trufas, lo que sí confirma Vicente Girón es la celebración de una nueva edición del mercado de la trufa fresca en Graus como barómetro y escaparate del sector. Algo más retrasado que en años anteriores, abrirá sus puertas en su décima edición el próximo 16 de diciembre en la Plaza Mayor de la villa ribagorzana y estará abierto todos los sábados hasta mediados de marzo compaginando la vertiente mercantil con la oferta de degustación gastronómica del producto ofrecida cada semana por distintos restaurantes de la provincia.

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