Por Lola García Casanova
El equipo de fútbol-sala femenino  Atlético Sariñena `Las torrollones´ está que se salen. Y para ello no se requiere ganar ninguna liga, ni balones de oro. 
“Somos una piña”, explica la jugadora y presidenta del club Rebeca Larrosa Tricas. Este es su primer año, su estreno en categoría y marchan las sextas. Además, se cuidan de trabajar la cantera.
En su competición todos los equipos pertenecen a localidades de la provincia de Zaragoza y en la provincia de Huesca tan sólo existen ellas y otro en la ciudad de Huesca.Todo un logro para estas aficionadas al balón.

 

¿Cómo marcha su estreno en Segunda Autonómica de fútbol-sala femenino? 

Contentas. En la actualidad por mitad de la tabla, las sextas de un total de 11 equipos. Para ser nuestro primer año en esta competición y, ser además,  un conjunto joven en edad nos damos por satisfechas de acabar la liga en la primera mitad de la clasificación. Ahí hemos fijado nuestro objetivo para esta temporada.

Pero como equipo no son nuevas.

Todas perteníamos antes a otro equipo, jugábamos juntas pero decidimos independizarnos y formar nuestro propio club. Asumir los retos y el esfuerzo que conlleva encargarte de todo, nos compensa. Entusiasmo y ganas nos sobran.

Fueron todas a una.

No cabía otra manera de hacerlo si queríamos lograr lo que creíamos que nos correspondía. El vestuario es una piña, somos más que compañeras de equipo. ¡También nos echamos unas risas! Llevamos en esto varios años, unos cinco, y a todas nos gusta mucho jugar al fútbol y a lo largo del tiempo nos las hemos apañado para jugar.

Y han tenido que buscar patrocinadores.

Estamos muy agradecidas a todos los que han colaborado. No hay queja ninguna de cómo se han volcado nuestros pueblos (Sariñena y San Lorenzo). Nosotras pagamos una  cuota inicial de 120 euros cada una y a partir de ahí a buscarse la vida. Por ejemplo: lotería, fiestas de karaoke, la barra de los partidos porque hay que adquirir balones, petos, equipación, gasolina para los desplazamientos a Zaragoza cada 15 días, pagar a los árbitros… Hay gastos que afrontar continuamente.

El dinero para mantener el club ¿representa la parte más dura de esta afición por el fútbol-sala?

Para nosotras resulta más complicado conseguir cantera. Animar a las chicas a que jueguen y se comprometan. En estos momentos contamos con un grupo de jugadoras de 12-13 años que entrenan con nosotras. No queremos descuidar el relevo, ni la afición.

¿Qué cualidades se requieren para ser una buena jugadora?

Precisión en los pases, fuerza, visión de juego, regate, velocidad…¡uf! un montón de cosas. Creo que, en general, somos un equipo bastante compensado.

Pero el deporte femenino cuenta con menos tirón.

¡Pues nos tendremos que hacer un hueco! En general el fútbol femenino resulta algo menos vistoso que el masculino y, además, el fútbol-sala menos vistoso que el fútbol 11. Aún así, en nuestros partidos hay público en las gradas. A veces acudo a partidos de las compañeras de Huesca y…

¿Desde cuándo juega usted al fútbol?

Desde siempre. Veía a mi hermano mayor y quería ser como él. Yo jugaba con los chicos, pero es mucho mejor y más seguro hacerlo entre chicas porque ellos tienen más fuerza y no son los mismos golpes. Con chicos siempre tienes un poco de temor al daño que pueden causarte en el juego.

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