Exitosa celebración del Snowcooking Guayente Cerler

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La celebración de una nueva edición del Snowcooking Guayente Cerler la noche del pasado jueves se saldó con un rotundo éxito gastronómico y de público. Medio centenar de comensales disfrutaron de la excelencia tanto en el trato como en las elaboraciones degustadas en esta celebración de la alta gastronomía que aúna la vanguardia culinaria con el disfrute de la nieve en un refinado entorno de la estación de esquí ribagorzana.
Un año más, Aramón Cerler y la Escuela de Hostelería de Guayente se dieron la mano en esta propuesta que ofreció a los participantes la posibilidad de degustar una gastronomía de altura en el restaurante Cota Dosmil de la mano de los alumnos y profesores de cocina de la decana de las escuelas aragonesas.
«Nos lo pasamos en grande», confirma Óscar Pérez, un gastrónomo de Lascuarre que fue uno de los afortunados que pudo disfrutar de una velada que no duda en calificar de «espléndida» y que recomienda «encarecidamente» la experiencia en futuras ediciones. Unas próximas ediciones, por cierto, que ya tienen cola de espera en cuanto a las demandas de asistencia por lo que los organizadores se plantean el realizar un sorteo para abrir el disfrute del Snowcooking al mayor número posible de interesados.
Finalizada la cena, la directora de la Escuela de Guayente, María Ángeles Grasa, tuvo unas palabras de agradecimiento para los comensales su presencia y para los responsables de Aramón Cerler por la confianza depositada en el centro ya que, reconoció, para profesores y alumnos se trata de una experiencia inolvidable y supone una auténtica lección magistral.
La fiesta gastronómica estuvo precedida por la degustación de champán y bizcocho casero a 2.100 metros de altitud, rodeados por el espectacular paisaje que ofrece la pizzería El Bosque. Tras este aperitivo y el posterior descenso a Cota Dosmil, los alumnos de hostelería de la Escuela sirvieron un exclusivo menú que este año aunaba vanguardia y refinamiento tanto en la elección de los productos como en su calidad. Y al terminar el banquete, los comensales descendieron esquiando por las pistas de la estación hasta Cerler 1.500, en un descenso con antorchas que era otro de los atractivos de una propuesta ciertamente singular.

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