MURILLO DE GÁLLEGO: Fin de semana de construcción de las nabatas del río Gállego

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Este fin de semana se ha iniciado la construcción de las nabatas. Un equipo remallaba las sargas, los verdugos que son las ramas que se utilizan para atar los maderos entre sí con los caxicos usados de traveseros. Mientras otros iban alineando los troncos, preparando los trampos y uniendo los maderos con los nudos. Un equipo de 25 nabateros, de los pueblos de la Galliguera: Biscarrués, Murillo, Santolaria, Ayerbe, Riglos, y Loarre, con la colaboración de los chesos y de Artieda.

Dado el caudal del río no se han realizado en la playa de Murillo si no en un campo encima y se espera que baje el nivel para poder realizar el descenso de forma segura.

Hubo un tiempo en que las nabatas eran el medio de transporte habitual para el transporte de troncos y mercancías en los ríos del Pirineo, y el de nabatero era no solo un oficio si no un estilo de vida. Los maderos provenían de los bosques pirenaicos. Se cortaban durante el invierno y en primavera eran transportados por pequeños riachuelos y barranqueras hasta el río Gállego. Por su cauce bajaban flotando hasta Murillo, donde se ataban formando almadías o nabatas que bajaban hasta Zaragoza, o seguían por el Ebro a destinos más lejanos.

Parte de esa tradición se recupera este fin de semana en Murillo de Gállego y Biscarrués, con las XVI Jornadas Río Gállego 2018, que se celebran los días 15, 21, 22 y 23 de abril y 5 de mayo. Las primeras actividades comenzaban este fin de semana con la construcción de las nabatas, que seguirá también el próximo, en Murillo de Gállego. Se trata de un trabajo singular ya que todos los materiales que se utilizan son naturales.

A principios de marzo comenzaron ya los trabajos para la preparación de los materiales. Durante estas semanas se han mantenido húmedas las ramas, que luego se han ido retorciendo a mano sobre sí mismas, hasta abrirles las vetas y reblandecerlas. La tarea todavía no ha acabado, aún hay que seguir trabajando manualmente esas ramas originarias hasta lograr hacer con ellas cuerdas, las llamadas sargas o verdugos.

Con ellos, se construirán las nabatas con doce troncos alineados, que también hay que trabajar y unir sólidamente, para que resistan la bajada por las bravas aguas del Gállego.

 

La pericia de los constructores debe ser todavía mayor si se quiere construir una nabata de varios ‘trampos’, es decir, con más de un tramo de troncos alineados. Los hay que llegan a poner en el río nabatas de hasta tres ‘trampos’.

El momento de la verdad llegará este año el próximo domingo 22 de abril, víspera del día de San Jorge, en el que está prevista la bajada de las nabatas por el río Gállego, en un recorrido que las llevará desde Murillo al puente de Santolaria.

Los tramos más complicados son los que se dan debajo del puente de Murillo, por la velocidad que coge la corriente al concentrarse por un canal estrecho de agua que se forma entre la cimentación del puente; el paso conocido como ‘la lavadora’ complicado por el trazado del río con curvas; y, ya casi al final, ‘el molinaz’ y el antiguo puente medieval conocido como ‘pontaz’. Son los lugares más atractivos para el público que, cada vez en mayor cantidad sigue estas jornadas, aunque la zona preferida suele ser la del puente de hierro de Santolaria, donde este año se ha fijado el final de la prueba.

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