La ausencia de ondas electromagnéticas impulsa la construcción de unas viviendas de turismo rural en Graus

0
924

Un empresario alemán vinculado con la comunidad budista de Panillo es el impulsor del proyecto de construcción de tres viviendas de turismo rural en las inmediaciones de Graus para el que el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental ha solicitado la realización de un estudio de impacto ambiental simplificado. El ayuntamiento grausino lo considera «urbanísticamente factible» si presenta un estudio de inundabilidad que reclama la Confederación Hidrográfica del Ebro -al estar la promoción urbanística en zona de policía de cauce- y está a la espera de la resolución de este estudio para darle la luz verde definitiva.
Se trata de un proyecto que se pretende construir en unas parcelas rústicas situadas en la partida del Barranco de Regrustán, bastante próximas al templo budista Dag Shang Kagyú de Panillo. Es una zona que no cuenta en la actualidad con servicios urbanísticos y en la que existe una borda tradicional en ruinas de la que se conservarán los restos del cerramiento de mampostería y adobe. Dentro de unas premisas de arquitectura ecológica, la electricidad se proveerá mediante el uso de placas fotovoltaicas y el vertido de saneamiento se hará a través de una depuradora compacta.
La propiedad adquirió estas parcelas al comprobar que estaban libres de ondas electromagnéticas, dado que el promotor padece una hipersensibilidad a ellas que le hace padecer molestias y trastornos generalizados. Según apunta, esta hipersensibilidad corresponde a un cuadro médico que, con mayor o menor incidencia, comienza a afectar a un sector cada vez más amplio de la población.
El empresario sostiene que las parcelas se encuentran en un entorno «privilegiado» en el que a la ausencia de contaminación electromagnética se le une una baja contaminación ambiental y de ruido y un especial valor paisajístico y natural. También valora muy positivamente la cercanía del templo budista «que ha polarizado la afluencia de visitantes que buscan un turismo rural, rodeado de naturaleza, en el que puedan tener estancias dedicadas a la meditación y a la vida contemplativa».
La construcción de las viviendas, de reducidas dimensiones, separadas entre sí y con las mínimas instalaciones posibles, no conllevará grandes movimientos de tierras ya que, apunta el promotor, «el objetivo es no contaminar, respetar el entorno y preservar que la mano del ser humano transforme un paraje que tanto le ha costado encontrar a la propiedad».
Las personas que pudieran verse afectadas por este proyecto podrán presentar en el plazo máximo de un mes sus consideraciones sobre la necesidad de someter el proyecto al procedimiento de evaluación de impacto ambiental ordinaria y, en este caso, los aspectos ambientales más significativos que el promotor deberá considerar en la elaboración del estudio de impacto ambiental, debiendo acreditar ante el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental los motivos por los cuales se consideran afectados.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.