Por Lola Gª Casanova

Comarca de Los Monegros, Ayuntamiento de Sariñena y la Asociación Española Contra el Cáncer en Sariñena-Monegros organizaron la carrera solidaria del pasado 15 de abril. La cita reunió a 720 corredores y muchísimo público. Una gran participación teniendo en cuenta la población total y la dispersión geográfica de Monegros.

Susana Molina preside esta entidad también desde hace un lustro. Una trayectoria no exenta de momentos duros y difíciles, pero que merece la pena seguir adelante. 

La junta la forman seis personas y no vendría mal alguna que otra mano…

¿Contenta con cómo transcurrió la carrera contra el cáncer del 15 de abril en Sariñena?

Impresionante, más que un éxito. Cualquier palabra que te diga se queda corta. Fue abrumador ver cómo después la gente te llamaba, te enviaba whatapps para felicitarnos y decirnos que el año que viene se apuntaban. Todo acompañó en esa gran mañana.

El primer año se inscribieron 200, ahora más de 700. Además, se ha transformado en un día muy festivo, con mucha gente y familias que luego aprovechan para ir a comer en cuadrillas. El respaldo de voluntarios, colaboradores y patrocinadores es sensacional. Los padrinos: Aitor Abadías y Chus Til, zumba, chocolate… todo sirvió para vestir la jornada.

La verdad, hay que moverse mucho para llegar a esa cifra. Las semanas previas resultan agotadoras. Somos mucho de apuntarnos a última hora y eso no favorece nada a la organización.

El dinero recaudado ¿a qué se destina?

A investigación. Este dinero es parte del 1.200.000 euros que necesita, cada tres años, el equipo de la doctora Ana Bigas quien estudia un tipo de metástasis en leucemia. Hay que ser realmente consciente de la importancia de la investigación y de su precio.

Usted ha estado involucrada en otras entidades. A priori, esta no parece la asociación más… divertida para presidir.

Trabajo con Aurora Calvo, la presidenta de la AECC en la provincia y organizamos una charla en Sariñena hace unos cinco años. Monegros era la única comarca de Huesca sin sede local. Un familiar cayó enfermo y me decidí. En estos años ha habido dos momentos especialmente duros y te preguntas “¿por qué tengo que pasar por esto si no gano nada?”. Pero confieso que se trata de un trabajo muy reconfortante, contamos con muchos socios, mucho apoyo y sobre todo, vemos que es una labor  tremendamente necesaria y útil para los enfermos y sus familias.

Su trabajo en un hospital, ¿le ayuda?

En parte sí, pero no por ello dejan de doler las muertes o el sufrimiento.

¿Por qué es necesaria esta asociación?

El enfermo está cubierto a nivel sanitario, pero la enfermedad afecta a todo su círculo, familia y amigos y existe el componente psicológico. Además, a los enfermos sólo les entiende bien otro enfermo y aquí pueden hablar. La asociación ayuda a normalizar esta situación, tanto a los pacientes como a sus familias. Para ello, la labor del psicólogo resulta determinante. Un profesional con sede en el Centro de Salud de Sariñena pero que se desplaza si es necesario.

Además, desde la asociación realizamos charlas, campañas concretas de prevención por toda la comarca y derivamos a las personas hacia los servicios que precisa. La asociación también se preocupa por ayudar a buscar un trabajo a quienes han perdido su empleo por la enfermedad.

¿Cuesta pedir ayuda?

En general, sí. Como vivimos en un pueblo te paran en la calle y te cuentan, pero muchos dicen “no quiero que se sepa”. Y hay que respetarlo, seguimos un código ético que no podemos saltarnos. Estamos para todos, enfermos y sus familias cuando lo necesiten.

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