Por Ana Pascual
Laura Solá descubrió el mundo del cómic cuando comenzó en Bellas Artes y ahora tiene claro que quiere dedicarse a ello. Laura nos cuenta que el mundo del cómic está mucho más reconocido fuera de España y que hace falta fomentar la cultura y luchar para que las nuevas generaciones tengan una mente más abierta y dispuesta a aceptar cosas nuevas y diferentes. 

Cuéntanos cuándo comenzaste a dibujar cómics y de donde te viene esta “afición”

A pesar de haber leído cómics en mi infancia, apareció como una opción profesional cuando estaba estudiando Bellas Artes. Gracias a los círculos de amigos y compañeros en los que me movía, el cómic me sedujo y me decidí a investigar sobre el tema. Más adelante en la asignatura de ilustración de 3º curso hicimos un proyecto de cómic y el trabajar de aquella manera con la narrativa visual y el tiempo me decidió a que ese era el tipo de trabajo con el que me identificaba. Hoy en día no lo considero una afición. No solo diría que quiero dedicarme a ello, sino que prácticamente es una necesidad vital.

¿A qué te dedicas profesionalmente?

Estoy terminando mis estudios, pero profesionalmente soy tanto ilustradora como dibujante de comics. He colaborado con varias editoriales, he autopublicado mi propio cómic y también publico fanzines con el colectivo Outsiders en Zaragoza. Me podéis ver también en ferias del cómic y del libro. Además doy talleres de cómic de vez en cuando.

Explícanos en que consiste el cómic ’No es no’? ¿Cómo surgió?

Se trata de una colaboración de autores, la mayoría de la Asociación Aragonesa de Autores de cómic. Hay páginas en las que una sola persona hace tanto guión como las propias viñetas, y hay otras en las que colaboran entre dos personas, el guionista y el dibujante. En estas páginas se puede observar que las historias son muy diversas, y reflejan distintas situaciones de violencia que las mujeres vivimos a diario. Sin embargo creo que es un cómic optimista. Al final habla del empoderamiento ante la violencia, de alzar la voz y decir basta. En cuanto a su origen, en primer lugar tenemos que hablar del concurso de cómic contra la violencia de género que organiza todos los años la Casa de la Mujer de Zaragoza. En la última convocatoria que hubo, la Asociación Aragonesa de Autores de Cómic, decidió que con los cómics que participasen en ese concurso se podía hacer un fanzine y publicarlo para el Salón del Cómic de Zaragoza, ya que coincidían las fechas. Además, propusieron que otros autores que no habían tenido tiempo de participar en el concurso colaborasen en el fanzine.

¿El mundo del cómic es más femenino o masculino?

Definitivamente masculino. Sobre todo se debe a sus inicios como producto exclusivamente para niños y adolescentes. Cada vez se ven más cómics diferentes incluso en las grandes editoriales como Marvel y DC, pero siempre nos deleitan de vez en cuando con algún que otro cómic no solo machista sino que favorece roles de genero y muestra a las mujeres como musas de la belleza máxima. Falta más diversidad, y educar en una masculinidad diferente y sana.

¿Cuáles son tus referentes?

Tengo muchísimos, y de bastantes disciplinas diferentes. Me encanta leer, y me encanta la música, pero si hablamos de cómic, en cuanto al cómic estadounidense me encantan Dave McKean, Mike Mignola y Frank Miller (casi no conozco autoras en el comic de superhéroes la verdad). En el cómic europeo me encanta Marjane Satrapi y Moebius y en España Miguelantxo Prado y Álvaro Ortiz entre otros. Soy consciente de que tengo que leer más cómic femenino, porque aunque no todos los hombres son machistas, si que tienen una visión muy diferente del mundo. Y la forma de ver las cosas de las mujeres dibujantes casi no se ha dejado ver. Hay mucho por explorar y experimentar, y eso me anima a dedicarme yo también al cómic. Creo que hay que arriesgarse y no renunciar a las cosas que valen la pena, como nuestros propios ideales.

¿Qué cómic recomendarías a alguien que quiere introducirse en este mundo?

Persépolis, de Marjane Satrapi.

¿Por qué crees que cuando se habla de cómic irremediablemente se asocia con ‘friki’?

Recientemente estoy descubriendo algo sorprendente. Y es que esta forma de ver a los lectores de cómics es más difusa en unos lugares que en otros. Estuve en Francia y allí la cultura del cómic está mucho más extendida y normalizada, lo cual tiene sentido ya que es una cuna de autores importantísimos que son ya clásicos. Allí el ambiente es muy diferente que aquí. En muchas ferias de cómic en España te encuentras gente que ni siquiera sabe lo que son los cómics más que por Mortadelo y Filemón o Zipi y Zape. Lo que quiero decir es, que si se considera ser friki es porque no se lee ni se aprende a leer cómic en ningún sitio. No se enseña ni en casa ni en clase. Hace falta fomentar la cultura y luchar para que las nuevas generaciones tengan una mente más abierta y dispuesta a aceptar cosas nuevas y diferentes.

¿Crees que el mundo del cómic es un medio en potencia o crees que puede desaparecer como dicen de los libros frente a los ebooks?

La industria del cómic está en auge. Al menos, fuera de España. Las tiradas de las ediciones físicas en otros países son abismalmente mayores y a la gente de todas las edades les encanta. Dudo muchísimo que desaparezca, al menos en un futuro cercano. Lo que sí que puede pasar y está pasando, es que los autores de aquí acabemos yéndonos, porque al fin y al cabo de algo hay que comer, y siempre es preferible trabajar de lo que te gusta aunque tengas que hacerlo en otro país.

¿Estás trabajando en algún proyecto actualmente?

Actualmente estoy preparando mi proyecto final del Grado Superior de Ilustración que será un cuento ilustrado, que seguramente publicaré a finales de este año (si todo va bien). También tengo un cómic empezado pero de momento no tengo tiempo de continuarlo, seguramente cuando acabe los estudios.

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