Por Lola Gª Casanova
Pilar Gayán no para de reírse y de contestar a las numerosas felicitaciones que llenan su teléfono móvil. Esta doctora en ciencias químicas, nacida en Huesca, del Instituto de Carboquímica de Zaragoza ha recibido la Medalla de las Cortes de Aragón el 23 de abril y el premio Aragoneses del Año en Ciencia y Tecnología por los lectores del Periódico de Aragón el 8 de mayo. Es la monegrina del momento.

-Uno de los investigadores más importante de España vive en Sodeto, mujer, concejal en su pueblo y consejera comarcal. Usted.

Vamos a comenzar por lo de vivir en Sodeto.

-¡Es que se vive muy bien en un pueblo! Mi vida es como una especie de doctor Jekyll ando mister Hyde en positivo. Vivo en un pueblo y desarrollo mi labor de investigadora en Zaragoza. Como muchos otros, cojo el coche todos los días para ir a trabajar.

Me gusta el pueblo, cuentas con espacio, eres alguien, te conocen. En una ciudad no sucede igual.

-Y mujer. ¿Cómo ha sido su relación con el techo de cristal?

-Yo no he visto el techo de cristal, ni nunca he sentido que recibía un trato diferente. Me gustaban mucho las ciencias. No sabía si estudiar Matemáticas o Químicas y me decidí por esta última. Toda mi vida profesional ha estado unida a la investigación en el Instituto de Carboquímica de Zaragoza. Pero el techo de cristal existe porque los números lo indican.

-¿Qué sucede?

-Hombres y mujeres acceden en número similar a la universidad y al doctorado. Pero en los años posteriores aparece la brecha. Ellos ascienden y ellas van desapareciendo. Esto es real. Por ejemplo, por primer a vez tenemos a una mujer presidiendo el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Rosa Menéndez, nombrada en septiembre de 2017.

Opino-y reitero que es mi visión personal-que la mujer llega a unos determinados años en los cuales aparece la maternidad y debe tomar prioridades. Y esos años, no los puedes dedicar a la ciencia con tanta intensidad.

-Usted tiene tres hijos.

– Y con los niños muy pequeños he ido de congresos. Aquí entra el apoyo de tu marido y de tu familia.

He debatido mucho sobre el techo de cristal en estos últimos días. Hay quienes opinan que existe un machismo muy poderoso instalado en nosotras mismas y que ni siquiera valoramos con equidad a hombres y mujeres. Yo no lo comparto.

-¿Le gustan las cuotas?

-No, a la larga nos hacen un flaco favor. Levantan la sospecha de que una desempeña el puesto por la cuota y no por sus propios méritos.

Sin embargo, ha llegado el momento de valorarnos, de hacernos oír y reivindicar que desarrollamos el mismo papel que el hombre.

-Ahora se denuncia la falta de mujeres en las ciencias, pero no he oído que nadie exija que haya más hombres en profesiones de Humanidades o Letras.

-Pero se necesitan referentes femeninos. En las escuelas se deberían conocer mujeres capaces de todo tipo de profesiones, por supuesto, también en investigación.

En los países nórdicos, que representan nuestro paradigma de la igualdad, sigue habiendo más mujeres enfermeras, maestras, cuidadoras… que hombres. Quizá la biología sí influye.

-¿Qué relación existe entre dinero e investigación?

-Una relación directa y total. A más dinero más investigación. No porque uno cuente con mejores equipos técnicos y materiales. Si no porque, sobre todo, habrá más personal. El trabajo científico se desarrolla en equipos, no en soledad. A más dinero, más gente y mejor recompensa.

Pensamos que Alemania, Japón, EE.UU. invierten en investigación porque son ricos. Pues no, son ricos precisamente porque invierten en investigación.

-Medalla de las Cortes en 2018, Aragonesa del Año… ¿cómo va su ego?

-Soy la misma que hace un mes-risas-. Mi vida no ha cambiado… quizá sea un poco más popular, eso sí.

 -Y además, concejal y consejera comarcal de Servicios Sociales.

-Este aspecto me apetecía y ahora que mis hijos han crecido lo puedo desempeñar.

Como consejera de Servicios Sociales estoy aprendiendo mucho de un mundo, el de los mayores, que no conocía.

-¿Encuentra muy burocrática la administración?

-Sí, y en mi profesión también. No veo diferencia. La nueva ley de contratos a nivel científico nos paraliza y también dificulta el trabajo de ayuntamientos pequeños y comarcas. Además, se ha lanzado una ley sin que las plataformas electrónicas funcionen.

-¿Se siente política?

-No- rotunda- mi profesión es ser científica.

-En Los Monegros han revertido la privatización parcial del servicio de ayuda a domicilio.

-Cuando estábamos en la oposición ya manifestamos que no nos gustaba cómo se había realizado porque se creaban desigualdades. Hemos demostrado que teníamos razón, hemos subido los sueldos y la plantilla está más satisfecha.

Como consejera me siento satisfecha de la puesta en marcha del Centro Comarcal de Servicios Sociales y del programa de promoción de la autonomía personal que deseo que se extienda a más municipios.

-Su equipo del CSIC lo forman 12 personas ¿a qué se dedican?

-Reproducimos a pequeña escala lo que sucede en una central térmica. Nuestro objetivo es evitar que en la combustión de materias primas fósiles se emita CO2, ya que afecta negativamente al clima. Así que buscamos quemar el carbón con un óxido metálico en vez de con aire para generar energías sin CO2.

 -Ha traído los premios de estos días, ¿dónde va a colocar el de Aragonesa del Año?

-En el trabajo, se lo debo a mis compañeros, ya he dicho que la investigación se realiza en equipo.

 

 

 

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