Por Lola Gª Casanova

El presidente de la Asociación de Dances y Albadas de Graus, J. Martín Frégola Mur, se encuentra en la treintena. Una edad similar a la del resto de personas que ocupan cargos en esa junta. Un dato que no debe pasarse por alto, pues indica la robustez y el futuro de unas fiestas, las de Graus, que se viven con pasión y respeto por su tradición desde la infancia. Una tradición en los que todos, de una manera u otra, quieren formar parte.

-Un presidente y una junta joven.

-El cargo lo asumo porque según los estatutos alguien debe ser presidente. Pero se trabaja en conjunto, en unión de todos los miembros de la junta. Cuando se creó la asociación, en 1981, su finalidad era garantizar que siempre hubiera danzantes. Hoy por hoy, se consigue sin problemas. Aunque nuestra memoria histórica es corta y seguro que ha habido épocas de menor participación. Nuestro cometidos como asociación es que que la entidad crezca y, desde luego, nos centramos en las fiestas pero sin descuidar otras actividades de tipo cultural o social como atender a las invitaciones que nos cursan para bailar fuera de Graus. Además, nos gustaría impulsar más actos de tipo cultural.

-Como en san Lorenzo este año.

-Sí, acudimos a san Lorenzo en Huesca y por segunda vez, hemos estado dos años seguidos en Fitur (Feria Internacional de Turismo de Madrid). Aunque, a veces, conseguir danzantes para salir fuera cuesta un poco. Otro hito de este año fue la celebración de los 50 años del triunfo en el festival folclórico de Alcázar de San Juan que supuso la primera gran salida del grupo.

-Porque lo hacen todo por amor al arte.

-El lema de las fiestas de Graus “Pasión por la tradición” no va desencaminado para describir cómo lo vivimos. Ya desde pequeño uno lo ha visto, ese respeto, ese amor. La gente joven también siente esa conexión con la tradición. Aunque uno viva la noche y salga, el baile va por delante. Ese orgullo de participar en algo tan especial y tan nuestro y, además, sabes qué sólo lo puedes hacer realidad cuando eres joven por cuestiones de  biología, fuerza, agilidad.

-En el caso de las chicas lo tienen más difícil.

-Sí porque sólo hay lugar para ocho. Por tanto, la lista de espera es larga y cuando las llamas se llenan de alegría. Llenar los huecos, tanto de hombres como de mujeres, para fiestas no resulta complicado. Otra cosa es salir a actuar fuera de Graus ahí sí solemos encontrarnos con problemas de gente.

-¿Qué día comenzaron a ensayar?

-Después de la actuación en san Lorenzo en Huesca. Los adultos quedan a partir de las 22 horas y los niños de las 20 horas para no entorpecer la vida de nadie, aunque, por supuesto, significa un compromiso que se hace con todo el cariño. A partir de esos días viene un sinvivir de organización de la logística, llamadas y coordinar con el ayuntamiento, la cofradía y además, de organizar nuestro propios actos.

-¿Cómo vive las fiestas un miembro de la asociación?

-Al margen del programa oficial y de los actos en los que estamos presentes, procuramos vivir estas jornadas como un grupo de amigos. Hacer cenas, pasar tiempo juntos. Aquí estamos los danzantes y los de las albadas, antiguos y actuales. El grupo es heterogéneo y une a varias generaciones.

-Los trajes, ¿pertenecen a los danzantes?

-No, en general pertenecen a la asociación. A pesar de que, en el caso de las cintas, sí gusta hacerse el traje siempre que se ciñan a unos cánones. Los trajes de espadas o los volantes (los más caros) los presta la asociación.

-La tradición, ¿les cercena la toma de decisiones?

-Cuando vemos fotografías de archivo de hace 20, 30 años observamos cómo ha ido variando la indumentaria. Tenemos que tener a la homogeinización sin descuidar la tradición, pero tampoco ser tan puristas que nos perjudique. Por ejemplo, cuando sustituimos las espadas optamos por varias las empuñaduras para hacerlas más cómodas.

 

 

 

 

 

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.