Por Lola Gª Casanova
Azucena Bardají Alonso se ha incorporado a la lista de mantenedores de las fiestas de Barbastro.
Nacida en Barbastro, doctora en Medicina e investigadora beca Ramón y Cajal en el instituto de Salud Global de Barcelona (Hospital Clìnic) donde trabaja y reside. Aunque continua muy vinculada a su ciudad natal a donde acude en sus periodos vacacionales con su familia.
Su trabajo se centra, principalmente, en la prevención, estudio y tratamiento de la malaria en mujeres embarazadas y su hijos recién nacidos.

-Una mujer joven de mantenedora.

-He mirado la lista de los últimos años de mantenedores y aparecen pocas mujeres. Como señalé en mi presentación, animo al Ayuntamiento a buscar más mujeres. Seguro que hay un montón muy dignas de esta distinción.

-También confesó que le costó aceptar.

-Cierto. Los que me conocen lo saben. A priori no me siento muy cómoda en estas tareas, pero he de reconocer que, como barbastrense, significa un honor y un orgullo. Y un agradecimiento por pensar en una persona mujer y joven.

-Su discurso en el acto de presentación de las damas se lo dedicó a los jóvenes.

-Quise transmitirles la importancia de descubrir lo que da sentido a sus vidas. Existen muchas opciones en nuestro camino, pero hay que vislumbrar y elegir lo que a nosotros le da sentido. Y que sean ambiciosos y vayan a por ello sin temor porque los problemas siempre van a aparecer, los trae la vida misma.

-Usted encontró su vocación.

-Siempre quise dedicarme a mejorar la vida de los más desfavorecidos en países con pocos recursos. No como afición, ni en mi tiempo libre, sino como opción profesional. Y los más vulnerables de todos son las mujeres. En la mayoría del mundo, sólo por ser mujer y tener hijos ponen su vida en riesgo. En España mueren cuatro mujeres por el parto por cada 100 mil nacidos vivos, en Mozambique, mueren 300. La mortalidad materna supone el mayor indicador de la brecha que existe entre países. Cada 90 segundos, una mujer muere en el mundo por dar a luz… haga cálculos.

-Y bastante joven se unió al equipo de los doctores Clara Menéndez y Pedro Alonso, vivió en Mozambique.

-Tuve esa suerte relativa. Supongo que les debió convencer mi entusiasmo y confiaron en mí.

-Y ha tenido tres hijos. Ahora se habla mucho del techo de cristal de las mujeres de si la maternidad complica nuestra carrera profesional.

-Yo no he tenido que elegir entre trabajo e hijos. Eso depende mucho del contexto personal. Mi jefa, la doctora Méndez también es madre de familia numerosa y lo tiene muy claro. No obstante, sí he observado que mientras las mujeres pasamos nuestros embarazos y recuperaciones; muchos hombres- también padres-ven como sus carreras profesionales se disparan. Creo que se trata de un tema institucional, es decir, la mayoría de quienes eligen a otras personas para cargos de responsabilidad son hombres y optan por otros hombres frente a mujeres.

-¿Cómo definiría la investigación en España?

-Cada vez se hace un trabajo mejor. Y no por méritos de la administración, sino por la competencia de los profesionales. Eso se nota, sobre todo, en las convocatorias internacionales. No en España, donde ni la investigación, ni la excelencia son una prioridad para los políticos.

-Trabaja principalmente con el tema de la malaria y su afección a mujeres embarazadas.

-Se ha logrado un gran avance a nivel mundial. Se ha erradicado y casi desaparecido de numerosas zonas como Asia central, América Central, América del Sur… pero no así del África Subsahariana. Es ahí donde su afección y prevalencia continúa muy alta.

 

 

 

 

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