Llega septiembre y con él las fiestas mayores de muchos pueblos y ciudades, además de iniciarse cambios meteorológicos en el ambiente, situaciones en las que pueden aparecer estímulos causantes de serios problemas en nuestras mascotas.

El miedo se define como angustia por un riesgo real o imaginario, o recelo o aprensión que alguien tiene de que le sucede algo contrario a lo que desea.

Se trata de una emoción que induce una respuesta de adaptación que, en el caso de nuestras mascotas, permite al animal evitar situaciones y actividades que podrían ser peligrosas para ellos y causarles algún daño. Para que una mascota pueda adaptarse a el miedo, sólo debería aparecer en aquellas circunstancias que realmente amenazan la seguridad del animal.

Sin embargo, también encontramos mascotas en los que la respuesta de miedo es desproporcionada frente a un estímulo concreto. En este caso estaríamos hablando de fobias.

La fobia a los petardos y a otros ruidos intensos, como los producidos por truenos, es probablemente una de las más comunes en perros y gatos. Se trata de reacciones de miedo exagerada y llega a plantear un problema serio de bienestar en el animal que la padece.

Las reacciones de nuestras mascotas varían en intensidad, desde una ligera intranquilidad a una auténtica reacción de pánico, que incluye conductas de evitación activa (huida, esconderse…), temblores, jadeo, salivación y vocalizaciones intensas.

Este problema suele aparecer durante los primeros años de vida y empeora años tras año, por ello lo más importante es la prevención de la aparición de estas fobias desde cachorros, evitando experiencias negativas y conviene anticiparse a ellas iniciando un protocolo de habituación del cachorro frente a estímulos que pueden resultar aversivos.

Dadas las diferencias psicológicas y de manejo de este tipo de problemas entre especies como el perro y el gato, cualquier protocolo siempre debe ser guiado y supervisado por un especialista que te aconsejará lo mejor para tu mascota.

Las conductas de evitación por parte del animal buscando un lugar en el que la exposición al estímulo que desencadena la fobia sea inferior no suelen resolver la situación aversiva.

Esto es debido a que una de las características de las fobias es que no responden a un proceso de habituación normal. Es decir, aunque el estímulo que desencadena la fobia se presente de forma repetida sin consecuencias negativas para al animal, la respuesta de miedo no sólo no desaparece, sino que incluso puede aumentar.


Aunque lo mejor es la prevención, ¿qué hacer cuando una mascota tiene fobia?

Existen diferentes tipos de estrategias para tratar las fobias, en particular para los ruidos fuertes existen dos:

Terapias curativas

Su objetivo es erradicar la respuesta de miedo, es decir, que nuestra mascota deje de asustarse de los petardos y/o las tormentas por ejemplo. En general, el éxito de estos programas de habituación es muy variable y depende de diferentes factores.

Terapias paliativas

Su objetivo no es eliminar el miedo, pero sí controlar su intensidad cuando aparece.Hoy en día existen diferentes tipos de opciones:

– Tratamientos farmacológicos.

– Manejo Ambiental.

– Dietas alimentarias específicas.

– Suplementos a base de productos naturales.

En cualquiera de los casos, se trata de un problema con un impacto negativo a largo plazo en la salud de nuestras mascotas y que depende mucho de cada individuo, por lo cual debes de prestar atención y no restarle importancia.

Consulta con el especialista que se encargue de cuidar por la salud y el bienestar de tu mascotas, ellos sabrán aconsejarte y ayudarte a decidir lo mejor en cada situación.

 

 

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