Graus se viste de fiesta para honrar al Santo Cristo y a San Vicente Ferrer.

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Tras unas muy intensas jornadas previas marcadas tanto por la presentación el pasado sábado de los repatanas y repatanes y la emotiva lectura del pregón festivo que realizó Montserrat Ballarín como por la programación de numerosos actos de tipo lúdico, recreativo y cultural, por la celebración de la que es la ronda festiva más prolongada y multitudinaria de cuantas se programan en Aragón y por los múltiples ensayos abiertos al público -todos muy concurridos- de danzantes y cabezudos, las fiestas de Graus, como manda la tradición, arrancan definitivamente a las 12 de este día 12 acompañadas por el disparo de cohetes y el volteo de campanas.
En la Plaza de San Miguel arrancará entonces el desfile de carrozas y de la comparsa de gigantes, cabezudos, caballez y furtaperas que, acompañados por la Rondalla de Francisco Parra con los cantadores Francisco Lasierra y Javier Badules, la Charanga Band&Diez y la Banda de la Asociación Musical Moteña, supone siempre un espectacular y colorista arranque de estos festejos en honor al Santo Cristo y a San Vicente Ferrer.
La animación se mantendrá hasta el último día de estas fiestas, el 15, porque si algo las caracteriza –además de los numerosos actos tradicionales que preservan y las singularizan- es su voluntad de tomar la calle como escenario primordial del programa festivo y la complicidad de grausinos y forasteros presentes en cumplir este objetivo.
Citando el curioso libro “Tradizions y cosas de Graus” de Vicente Turmo, el alcalde grausino, José Antonio Lagüens, recordaba el pasado sábado en el acto de presentación de los repatanes esa especial preservación de la tradición que marca el desarrollo de estos festejos de cuyos dances –aunque algo diferentes de los actuales- ya existe constancia en el siglo XV. Y en el XVII se representaba la Mojiganga, otro de los elementos singularizadores de este ciclo festivo que fue el primero en Aragón en ver avalada su importancia al ser declarado en 1973 como de Interés Turístico Nacional.
Hacia 1780 era ya una costumbre la llegada de los célebres –por entonces- gaiteros de la localidad de Caserras del Castillo para animar las fiestas. Esa llegada se rememora ahora con el simbólico recibimiento esta misma tarde a los gaiteros locales en el Puente de Abajo y su entrada en Graus por el portal de Chinchín, el canto de las albadas –la primera de ellas ante la casa que habitó san Vicente Ferrer y su compañero el beato Cerdán durante su visita a Graus en 1415- y la ofrenda de los frutos de la tierra al Santo Cristo en su Capilla de la iglesia parroquial que son otros de los momentos especialmente evocadores y emotivos de la programación festiva prevista en este primer día.
Las fiestas vivirán mañana el primero de los días grandes, el dedicado a San Vicente Ferrer. La procesión del santo, la primera actuación de los mozos danzantes o la celebración de la tradicional Mojiganga serán alguna de las citas imprescindibles de la jornada. Procesión y danzantes que volverán a ser protagonistas el día 14, jornada en que se celebra también la “Llega” –de “repllega” o recogida de donativos para el mantenimiento de la Cofradía del Santo Cristo- y en la que las albadas alcanzan su máxima expresión como elemento de cohesión vecinal.
Pero no sólo de tradición viven los grausinos: la conmemoración el día 15 de la jornada dedicada a la comarca ribagorzana y la entrega de los Premios Calibos –unos galardones instituidos para premiar las inquietudes de aquellos que se han destacado por su trabajo en pro del desarrollo de la comarca- abren todavía más estas fiestas. La programación de espectáculos teatrales, de jotas, los parques y fiestas infantiles, las sesiones de baile de tarde y de noche o las actuaciones musicales como la que ofrecerá David Bustamante en la noche del 14 son otras de las propuestas que configuran la oferta de una de las fiestas más sorprendentes de Aragón.

Unas fiestas marcadas por la tradición.

Las de Graus son, indudablemente, unas fiestas marcadas por el peso que en su diseño tienen unos actos tradicionales que les confieren su especial atractivo. Declaradas de Interés Turístico Nacional hace ahora 45 años, estas fiestas han sabido preservar como ninguna en el Alto Aragón el importante legado patrimonial, en lo folclórico, de las generaciones precedentes y este legado actúa en la actualidad como eje sobre el que se vertebran todos los festejos.
Tradicional es, por ejemplo, la figura del Furtaperas, el muñeco que cuelga de un ventanal de la Casa Consistorial condenado a dar vueltas por un delito que ya nadie recuerda. Aunque también es furtaperas una de las máscaras –la más sardónica- que acompañan a los gigantes, cabezudos y caballez en su persecución de niños y grandes durante la cabalgata o en los dances paródicos que sirven de contrapunto a las ejecuciones de los danzantes en la Plaza Mayor los días 13 y 14.
Como fruto de la tradición son estos danzantes que protagonizan alguno de los momentos más emotivos de los festejos. La espera de la gaita, el primer canto de la albada, la ofrenda de frutos ante el Santo Cristo, las procesiones, las actuaciones en la Plaza Mayor o la “Llega”, siempre con la presencia de los danzantes como otro de los iconos de los que se alimenta el sentimiento de pertenencia grupal de los grausinos.
Esa misma tradición es la que ha preservado el espectáculo satírico y burlesco de la Mojiganga, entroncado directamente con las representaciones bufas medievales. Durante su desarrollo, un grupo de actores de la localidad representa en clave paródica alguno de los momentos que han marcado la vida del pueblo durante el último año ante el regocijo general.

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