El escritor oscense Óscar Sipán, Huesca 1974, realizó en el mes de septiembre una visita guiada por algunos de los sitios marcados en negro en la historia de sucesos de la capital en el siglo XX. Estaba organizada por el Colectivo Somos con el título “Lugares de leyenda negra en Huesca”. Sipán publicó su primera novela con 24 años, “Rompiendo corazones con los dientes” (Premio de Novela Odaluna 1998), a la que han seguido once libros más, hasta el último, por ahora, “La novia francesa de Ho Chi Minh”, el año pasado. También es guionista de televisión y de cortometrajes. Ha recibido numerosos premios de novela, guión y relatos.

Por Alfonso Sanz

¿Qué tienen los casos de asesinatos y otros sucesos que atraen tanto?

En la memoria de nuestros familiares, parece que nunca pasase nada, o bien que ahora pasan más cosas. Es una sensación falsa. En la dictadura de Franco no se permitía a la prensa sacar a la luz más de una asesinato por semana. Se pretendía esconder esa parte oscura y pegada al ser humano: el crimen. Por ejemplo, la revista EL CASO, conocida popularmente como el “periódico de las porteras”, llegó a vender de algunos números casi medio millón de ejemplares. La gente compraba la prensa seria, pero leía a escondidas todo lo relacionado con crímenes.

De los años 80 se mostraron tres casos en la visita, separados por solo dos años, aunque independientes entre sí. Historia, amor, heroína, ritos oscuros. ¿Qué sucedió?

En el caso de la visita guiada, la elección de los crímenes se circunscribe a la “necesidad de mover a un grupo numeroso”. Por ello debía ser circular, con casas no muy alejadas las unas de las otras. Para elegir esos cuatro crímenes, primero recurrí a mi memoria, a sucesos que recordaba en mi adolescencia.  Y los años 80 fueron más turbulentos de lo que recordamos. Eso se debe, en primer lugar, a la heroína (más de medio millar de heroinómanos de pico diario en Huesca, según datos policiales de la época), al paro y a la delincuencia. El crimen de Marieta Pérez (calle Ramiro el Monje) es un asesinato icónico de la época. Todo el mundo lo recuerda como el “crimen de la plancha”, cuando en realidad falleció acuchillada. El segundo caso que elegí es un crimen sin resolver, un caso raro contenido en el refranero: ciudad pequeña, infierno grande. En los lugares donde parece que no pasa nada, David Lynch nos descubrió en sus películas que claro que pasan cosas terroríficas. Los lugares pequeños están llenos de grandes secretos. El hombre que apareció acuchillado en su cama de la calle Lanuza presentaba dibujos rituales en brazos, piernas, cara y torso, además de ropa interior colocada a posteriori. Un implicado en la investigación me contó que, durante años, se sospechó de un hombre, pero nunca se pudo demostrar su participación. Y por último, como tercer crimen sucedido en los 80, un triple homicidio que parte del Coso Alto: lo que aparentaba ser un caso de sobredosis (un varón de 24 años con una jeringuilla en el brazo) destapó otro cuerpo de una mujer asesinada con unas tijeras y un tercer cuerpo en el vertedero de Fornillos (en el interior de un coche calcinado).

Entre 1912 y 1917 tuvo lugar otro caso espeluznante, con la aparición de restos de dos niños asesinados, acusaciones y una condenada por un crimen que no habría cometido esa persona. ¿Qué pasó?

Quise aportar a la visita una pequeña investigación personal. Yo vivo en la Calle Doña Petronila y me propuse escarbar en mi propio portal. Allí encontré que una vecina que paseaba por esa calle encontró la cabeza de un niño envuelta en unos trapos, delante del portal. Un auténtico trauma para una ciudad de 12.000 habitantes. Y todo fue a peor: tres del días después del macabro hallazgo, encuentran en un huerto cercano (que pertenecía al obispo) una pierna y un muslo del mismo cuerpo. Inmediatamente se investiga y se detiene a ocho personas de clase muy humilde que viven muy cerca. Una de ellas acusa al sobrino del obispo (Mosen Prisco Martínez) que es detenido. Su tío, el obispo, viaja a Madrid y se entrevista con el ministro del ramo, consiguiendo dejar en libertad al acusado. En la ciudad, los medios libres empiezan a hablar de la falta de justicia, de la justicia de dos velocidades. Se celebra el juicio en 1915 y se acusa al eslabón más débil de la cadena: una mujer (Paca la Hornera) que pasará toda su vida en prisión. Sin saber si está relacionado o no, encuentro en La Vanguardia, escondido bajo una errata, que en 1917 aparecen los restos de otro niño en un descampado de la misma zona. ¿Pudo estar relacionado?

Huesca es en la actualidad, también la provincia, una de las más seguras de España, pero no puede evitar este tipo de actos. ¿Hubo muchos en la capital durante el Siglo XX?

Se dice que siempre ha existido una “justicia del valle”. Una justicia ancestral que pasa de puntillas por la Historia. El que molestaba tres veces a una mujer o robaba en un huerto…quizá podía desaparecer, y nadie haría preguntas. Recuerdo que, en la Revista Interviú, aparecían dos casos sin resolver en la provincia de Huesca. En las zonas de los sucesos, mucha gente te contaba quién los mató.

Algunos de los anteriormente mencionados, o de los que ha conocido, darían para una novela. La realidad supera a la ficción en muchos casos.

Además de los casos, quise contar otras historias vinculadas a las casas donde sucedieron o a personajes cercanos. Por ejemplo, es un lujo contar con un vecino de Angüés al que se le considera el padre de la criminología moderna: Rafael Salillas. Sus libros se siguen estudiando en Criminología en todo el mundo. También me sorprendió descubrir que de 1970 a 1990 hubo en Huesca un Centro de Psicópatas, dentro de la cárcel de Huesca. Era uno de los tres centros que había en España para asesinos-as que se ajustaban al diagnóstico de “Psicópata”: asesinos en serie, hombres y mujeres próximos a la MALDAD. Como para no dar para la ficción…

¿Qué es lo siguiente que podremos leer de usted?

En unos meses, publicaré una novela ambientada en Gibraltar en 1913 y escrito a cuatro manos con Mario de los Santos. Será nuestra segunda novela juntos (con CUANDO ESTÁS EN EL BAILE, BAILAS ganamos el Premio de la novela negra Ciudad de Getafe).

Oscar Sipán (Huesca, España, 1974). Galardonado en numerosos certámenes literarios y autor de los libros Rompiendo corazones con los dientes (Premio de Narrativa Odaluna 1998, Edisena), Pólvora Mojada (XVII Premio de Narrativa Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal 2003, Diputación de Zaragoza), Leyendario. Monstruos de agua (2004, March Editor), Escupir sobre París (2005, March Editor), Tornaviajes (Premio Búho 2006), Guía de hoteles inventados (IX Premio de Libro Ilustrado 2007, Diputación de Badajoz; reedición en 2016 por parte de La Pajarita Roja Editores, de Castellón), Leyendario. Criaturas de agua (Premio al libro mejor editado en Aragón 2007), Avisos de derrota (2008, Onagro Ediciones, Beca de Creación del Ayuntamiento de Zaragoza), Concesiones al demonio (Ediciones Nalvay, 2011), Cuando estás en el baile, bailas (Edaf, XVI Premio Ciudad de Getafe de Novela Negra 2012, Finalista del Premio Silverio Cañada 2013, Semana Negra de Gijón. Escrito junto a Mario de los Santos), Quisiera tener la voz de Leonard Cohen para pedirte que te marcharas (Base Editorial, 2013, Finalista del Premio Hispanoamericano Gabriel García Márquez 2014) y La novia francesa de Ho Chi Minh (Editorial Limbo Errante, 2016). Coguionista de la serie Aragón, el viaje fascinante, que se emite todos los días en Aragón Televisión HD. Guionista de los cortometrajes El talento de las moscas (2006), Il mondo mío (2010)y Cuarenta días de niebla (2016). Editor y socio fundador de Tropo Editores, junto a Mario de los Santos (2006-2016).

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.