La Ribagorza oriental atemorizada por una nueva oleada de robos

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Después de unas semanas de relativa calma en la zona, la Ribagorza oriental ha vuelto a ser escenario de distintos robos con escalo cometidos la noche del martes al miércoles. Arén y Viacamp fueron en esta ocasión los objetivos de los amigos de lo ajeno que atracaron un comercio y un establecimiento hotelero en la primera de estas localidades y unas dependencias agrícolas en la segunda.
Todo parece indicar que los robos han sido cometidos por los mismos autores y existe la sospecha generalizada de que éstos conocen la zona y saben dónde y cómo actuar. Incluso en algunos casos desafiando elementales medidas de seguridad como “trabajar” lejos de posibles testigos, algo que ocurrió en robo perpetrado en la tienda de la familia Castell, en Arén. «Vivimos en la calle más habitada del pueblo y nuestros padres duermen encima de la tienda, están al lado varios de nuestros trabajadores… pero nada de ello detuvo a los ladrones», comenta Luis, uno de los hijos de la conocida “Casa Pubill”, señalando que los asaltantes entraron por una ventana de la planta baja y arramblaron con el dinero de los cambios de la caja, se llevaron la lotería que reparte el establecimiento y saquearon las vitrinas de comida. Un botín similar consiguieron en el hotel Escarla, situado en el barrio bajo del pueblo, junto a la carretera.
Esa misma noche los ladrones hicieron parada en unas dependencias agrícolas situadas en Viacamp, donde robaron el gasoil de los tanques de unos tractores allí aparcados, inutilizándolos en el asalto.
Luis Castell reconoce que existe en la zona «una sensación de miedo, impotencia y rabia» y considera «vergonzosa» la permanente presencia diurna de efectivos de la Guardia Civil de Tráfico por la carretera N-230 «machacándonos a multas», mientras que por la noche «no se ve a Guardia Civil patrullando por nuestras calles».
Estos asaltos se vienen a sumar a los ocurridos en julio y agosto en las dependencias del Ayuntamiento y del Centro Social de Lascuarre y en localidades como Montañana, que afectó a la Oficina de Turismo, Puente de Montañana, donde asaltaron varias dependencias municipales, Viacamp, con idéntico afectado y modus operandi que en esta segunda ocasión, o Campo, localidad en la que los ladrones entraron en uno de sus restaurantes al pie de la carretera.
La reiteración de robos en un breve espacio de tiempo y en un ámbito espacial reducido como es el ribagorzano y la propia dinámica de los asaltos, que parece denotar un conocimiento previo de los objetivos, hace temer a los vecinos de Ribagorza que alguna banda estable pueda estar asentada en este territorio o tengan facilidad para desplazarse hasta la zona. Una situación que ha despertado la preocupación entre las gentes de esta comarca altoaragonesa y que ha hecho que varios de los responsables municipales reiteren la recomendación a sus vecinos, ya efectuada el pasado verano, de que tomen todas las medidas posibles, sobre todo si se ven coches sospechosos merodeando por las noches. Y también está provocando una demanda cada vez más generalizada para que se incrementen tanto la presencia física de la Guardia Civil como las patrullas policiales nocturnas.

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