Las noches grausinas se iluminan con el Rosario de la Aurora

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Con el inicio de octubre, Graus ha recuperado el tradicional rezo del Rosario de la Aurora y la Despierta precedente, una cita religiosa cuyos orígenes se remontan a comienzos del siglo XVII –con la llegada de los dominicos-y que se va a desarrollar en esta localidad todos los domingos del mes de octubre, además de la festividad de El Pilar y la de Todos los Santos.
En este 2018 lo hizo el pasado fin de semana con una notable participación -unas cuarenta personas que fueron más de setenta en el último tramo- que arrancaron a las cinco de la madrugada del sábado al domingo con el canto del “Ángelus” en el monumento a Joaquín Costa una mágica y fantasmagórica procesión que recorre las calles grausinas invitando a los vecinos al rezo con canciones y plegarias alusivas. Tras la posterior celebración de la preceptiva misa en la parroquia, la más que secular cofradía dio a conocer sus nuevos estatutos tras su inscripción en el registro de asociaciones religiosas y se bendijeron los rosarios y estampas que se entregaron a los presentes como recuerdo de esta oficialización.
Este Rosario de la Aurora es una singular propuesta religiosa que goza de un notable arraigo en Graus y que se está revitalizando en los últimos años ya que los cuarenta asistentes con que arrancaba este primer domingo de octubre son bastantes más de los veintisiete o veintiocho que, de media, solían acudir en ediciones pasadas. Las antiguas canciones de devoción mariana y de tradición agrícola –no en vano los dominicos que la popularizaron en Graus utilizaban esta Despierta para llamar al trabajo a sus jornaleros-, se acompañan por el tañer de una campana que resuena en las silenciosas vías públicas en las que los procesionantes caminan pertrechados con linternas con las que para poder leer los textos de esas canciones alusivas que acompañan su trayecto.
En su marcha por las calles de la villa, los participantes en la Despierta hacen un total de veintidós paradas -siempre las mismas y a las que se añade una más el día de Todos los Santos- y cantan alguna de las más de cien canciones que se han conservado del legado tradicional lo que, como recuerda Teresa Mur, la priora de la cofradía grausina, «permite que todos los domingos las tonadas sean distintas». Mur señala que las jornadas del Pilar y de Todos los Santos cuentan con canciones específicas de las respectivas celebraciones.
El recorrido por las calles grausinas de la Despierta se prolonga por espacio de dos horas hasta que, cumplidas las siete de la mañana, y tras compartir los fieles un almuerzo en el mesón parroquial en un ambiente distendido, se inicia un Rosario de la Aurora que en Graus, contra el decir popular, discurre siempre marcado por la fraternal camaradería de los asistentes.
Tras rezar el rosario, precedidos por el estandarte de la Cofradía del Rosario y acompañados por el párroco los cofrades –que han ido aumentando conforme avanzaba la mañana- sacan la imagen de la Virgen del Rosario en procesión. El recorrido, que también varía en las madrugadas del Pilar y Todos los Santos, discurre por el casco antiguo de Graus.
Se da la circunstancia de que Graus y la vecina localidad ribagorzana Campo son dos de las escasas poblaciones altoaragonesas que todavía conservan la tradición del Rosario de la Aurora.

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