Cárnicas Pradel, ganadería de alta calidad desde Tardienta

0
310

Cárnicas Pradel es una empresa de Tardienta basada en la alta calidad de sus productos, alcanzando en seis años una categoría excelente a través del empeño diario de los propietarios, Juan Antonio Pradel y Laura Esteban, ofreciendo una gama de carnes extraordinarias con un toque artesanal y garantías de lo más natural, diferenciándose por la selección y dando al consumidor lo que merece y no suele encontrar.

En Cárnicas Pradel se trabaja desde el día 1 de enero hasta el 31 de diciembre para la mejora continua de sus procesos y servicios, con el propósito de satisfacer al máximo las necesidades del cliente,inicie este negocio tras la jubilación de mis padres, hace 6 años”, explica Juan Antonio que anteriormente estaba trabajando por cuenta ajena en parques eólicos, “pero tenía que intentar la continuación de la ganadería por cariño a lo que veía hacer a mi padre desde pequeño, dejé todo y me puse en marcha con la convicción de vivir en Tardienta, porque se puede llevar cualquier negocio desde un pueblo bien comunicado y este es nuestro caso”.

Este valiente y trabajador matrimonio ha apostado por emprender en el sector cárnico siendo muy conscientes de que el proceso de maduración en cámara no es lo que aporta a la carne de vacuno mayor su calidad y exclusividad, “en el caso de las terneras una vez sacrificadas maduramos la carne 12 días aproximadamente, en el caso de las vacas lo extendemos hasta los 25 días”, señala explicando que  la ganadería que se encontró fue una ganadería industrial de cebo, “muchos animales muy juntos y engordando rápido y cambié totalmente la orientación a vacas nodrizas, quería controlar todo el proceso desde el nacimiento hasta el cliente final y esta era la única manera”. Ahora. los que viven rápido son esta pareja para pagar las inversiones, “pero he conseguido lo que soñaba. Antes le perdía la pista al producto una vez terminado y ahora tengo toda la trazabilidad”.

De la comercialización y la distribución de la carne manifiesta que la empezó a hacer por necesidad, “después de hacer todo el proceso artesanalmente, el último beneficio, que es el que necesito para seguir invirtiendo en mejorar la genética, se lo llevaba otra persona”.

El origen de los animales, su alimentación, la edad y el trato recibido son realmente los que aportan al producto final el grado óptimo de grasa que se aprecia después en el plato. Por esta razón se ha decidido a criar, “influido por un amigo de mi padre, la raza Limousin, de origen francés pero muy extendida a nivel mundial, ahora me doy cuenta que tenía razón viendo los resultados”. También cuenta con el asesoramiento de equipos de veterinaria en cuanto a seguimientos preventivos de salud animal y por profesionales de alimentación, “pero la última decisión siempre es la del ganadero. Llega un momento que entiendes que condiciona el buen estado general de tus animales”. En este sentido, las terneras están con las madres en semiestabulación, “hasta que alcanzan los 6 meses de edad, entonces las paso al cebadero hasta los 11 meses cambiando la alimentación, este es el momento idóneo para el sacrificio, las canales de estos animales demuestran un equilibrio perfecto entre su peso y grasa”, indica el ganadero, que afirma como ofrece una carne exclusiva y única, así como el otro de los productos estrella: la cecina, “sí, es única, he probado muchas y no sale igual que esta, me apoyo en Discarlux para la transformación, es una empresa cárnica de Madrid formada por grandes personas, y para conseguir un buen producto primero tienes que formar un buen equipo de personas, esto es lo que ha ocurrido y además he tenido la suerte de contar con profesionales de hostelería, Supermercados AltoAragón y Embutidos Aventín para darla a conocer”.

Juan Antonio Pradel afirma que, “mi carne es tan buena como la de cualquier otro ganadero que haga bien su trabajo. Los resultados están demostrando calificaciones altas que son complicadas de conseguir sin invertir anualmente en genética, he dado a conocer lo que hago porque puedo dar con seguridad un producto homogéneo, eso es lo difícil”.

La empresa Pradel tiene sus principales clientes en Aragón, “y una parte en Castellón y otra en el País Vasco, una vez al año, para el otoño enviamos a Múnich (Alemania) y recientemente hemos empezado en Madrid, a todos les estoy muy agradecido porque gracias a ellos empecé y me abren nuevas puertas, deseo de verdad que se vean compensados con mi trabajo”.

A través de este emprendimiento ha descubierto que en la ganadería, “me he podido desarrollar como persona, después de los amigos de la infancia las mejores personas las he conocido a través del trabajo. Me dijo un empresario que el éxito de mi negocio iba a depender en gran parte de mis relaciones personales y las vacas me están acercando a personas que nunca hubiera conocido”.

 

 

 

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.