Jacqueline Escorne y la pasión por el ballet en Castejón de Sos

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Veinticinco jóvenes ribagorzanos y de la vecina Barbastro se presentaban hace unos días a las pruebas de la prestigiosa Royal Academy of Dance, RAD, que, en una decisión no muy habitual, decidió enviar una examinadora inglesa hasta Castejón de Sos para realizar allí los exámenes de los bailarines y evitarles el tener que desplazarse hasta Jaca, Lérida, Zaragoza o Barcelona.
La RAD tomó esta decisión ante el alto número de bailarines y aficionados a la danza clásica que ha conseguido implicar la Escuela Ball Tintilaina, de la Asociación Cultural Ballet de Castejón de Sos, y como una muestra de apoyo a la labor de promoción del ballet realizada en la zona por Jacqueline Escorne, miembro de la RAD inglesa y que imparte sus clases en Castejón, y sus compañeras de aventura docente Ana Ferrer, que ejerce su magisterio en Graus, y Sonia Garrigós, profesora en Barbastro. Escorne fue la encargada de presentar a los alumnos al examen ya que la entidad británica exige que sólo puedan acceder a sus pruebas los alumnos avalados por uno de sus miembros.

-Pregunta. La presencia de la examinadora en Castejón de Sos, unida al alto número de alumnos presentados, denota que este proyecto de promoción del ballet está despertando mucha ilusión y no sólo aquí.
-Respuesta. Sí y estamos contentos por ello. Hasta ahora los niños interesados tenían que desplazarse y así es difícil mantener un compromiso en los primeros años, porque estamos lejos de todo. La Royal Academy nos exigía tres horas de exámenes, es decir que el número de alumnos examinados cubriera ese espacio de tiempo, para que un profesor se pudiera desplazar hasta nuestro centro. Como me contactaron tanto Ana Ferrer como Sonia Garrigós, que desarrollan su tarea formativa en Graus y Barbastro, pudimos hacer un grupo con los alumnos del Valle de Benasque y cubrir un espacio de cuatro horas y media de examen lo que n os garantizó que se desplazara hasta Castejón de Sos una examinadora titular de la RAD.
-P. ¿Y cómo fue la experiencia?.
-R. Para los jóvenes, al estar arropados por un entorno mucho más cercano, muy positiva. Aquí tuvimos un trabajo extra porque estos exámenes requieren de una serie de preparativos como preparar la clase, que debe tener unas medidas determinadas, de una manera especial; hay que tapar los espejos, condenar las ventanas al exterior, poner una mesa especial para la examinadora, hay que cumplimentar una serie de detalles como la música elegida para cada participante o cumplimentar la parte administrativa… Además, los profesores de los alumnos no podemos entrar en ningún momento en el examen, con lo cual no sabemos directa y exactamente cómo fueron las respectivas audiciones de los examinandos y no lo conoceremos hasta que no tengamos en unas semanas los resultados definitivos. Pero tenemos la suerte de que el Ayuntamiento de Castejón de Sos y su alcalde potencian esta actividad y se implican especialmente con nosotros. Pero todo lo damos por bien empleado porque entendemos que, con las edades de muchos de los examinandos, están mejor cerca de casa, sintiendo la cercanía de los suyos. Ahora solo nos queda esperar los resultados pero creo que, en conjunto, serán buenos.
-P. ¿Cómo surge este proyecto de fomento del ballet en la zona?.
-R. La Escuela Ball Tintilaina se formó tras instalarme yo en Castejón después de varios años de ausencia. Formamos la Asociación Cultural Ballet de Castejón de Sos, una entidad que no se centra sólo en la danza pero a través de la cual empezamos a ofrecer clases de danza en el Valle de Benasque. Poco después contacté yo con Ana Ferrer, que se mostró interesada en que sus alumnos pudieran examinarse con la Royal y la propia Royal fue la que nos puso en contacto con Sonia Garrigós. Y así formamos el grupo; nuestros jóvenes alumnos han ido subiendo aquí, a Castejón, para tomar clase y poder presentar los grados correctamente como los pide la Royal ya que la entidad entiende que deben ser enseñados de acuerdo con sus edades y sin forzar su físico, que debe protegerse del daño que podría causarle una mala enseñanza. El proceso hay requerido una notable implicación de las profesoras, de los alumnos y, por supuesto, de los padres que van detrás.
-P. ¿Cómo es el día a día en la Escuela, cómo se forma a un bailarín?.
-R. Un bailarín se forma trabajando mucho, como para todas las cosas. Aquí estamos empezando, dando una formación básica a los niños, pero cuando se vayan –porque todos ellos se van a tener que marchar de aquí para seguir formándose-, cuentan con la ventaja que con los exámenes de la Royal ya realizados tienen una base certificada que les va a permitir si así lo desean seguir su formación en danza en los sitios más variados porque la RAD se encuentra en muchísimos países y en numerosas ciudades y lo pueden compaginar con sus estudios en otros ámbitos formativos. Pero el que quiere ser bailarín, cuando llega a los 16 o 17 años tiene que emplear muchas horas a la semana para trabajar y seguir avanzando en su aprendizaje.
-P. Llama la atención el alto número de jóvenes bailarines que participan en este proyecto.
-R. Sí; es algo de lo que nos sentimos muy orgullosos. Y, de hecho, la examinadora, la señora Belinda Turner, nos felicitó y valoró muy positivamente la iniciativa de la Asociación y de la Escuela que permite promocionar la danza entre niños de pequeños pueblos que no tienen la posibilidad de desplazarse a núcleos más grandes. Yo, personalmente, también creo que es importante poder ofrecer esta posibilidad de acercarse a la danza a jóvenes a los que les gusta. Aunque luego no sigan, tendrán en el futuro una disciplina personal, una costumbre de escuchar y disfrutar de la música y unos hábitos de exigencia personal que les acompañarán toda la vida y les ayudarán en su desempeño formativa, profesional y vital.

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