Por Ana Pascual
La Asociación Porc Libre- porcicultores libres del pirineo aragonés se creó a finales del año pasado con el objetivo de dar a conocer sus sistema de producción porcina. Formada por una treintena de explotaciones de Ribagorza, Sobrarbe, Alto Gállego y Jacetanica piden que se les aplique un tratamiento separado, adecuado a su singularidad y que nada tiene que ver con esa otra realidad que se describe, por ejemplo, en los manifiestos de las plataformas contra la “producción porcina industrial”.

¿Por qué se creó la asociación ‘Porc libre’?

Para dar a conocer nuestro sistema de producción porcina. Somos un grupo de ganaderos de porcino, que vivimos en el Pirineo Aragonés donde tenemos nuestras explotaciones. Dichas explotaciones tienen en común el sistema de producción: un sistema que llamamos “libre”, en el cual somos propietarios de los animales, las instalaciones y los medios de producción. Estas explotaciones las hemos heredado de nuestros antepasados y mejorándolas y actualizándolas día a día, pretendemos que sean un medio de vida para nuestros descendientes. En alguna ocasión hemos unido varias familias para crear pequeñas unidades cooperativas basadas en la economía social donde las personas somos el centro de las decisiones y del trabajo. Decisiones que al ser tomadas en el territorio tienen mucha relación con él, con su mantenimiento, conservación y respeto. Somos ganaderos por tradición y vocación. Nos hemos  adaptado  a los nuevos tiempos en cuestiones técnicas o normativas para seguir siendo competitivos y sostenibles. Nuestra ganadería está ligada a la explotación agrícola y a la tierra en pueblos de montaña.

¿Por quién esta formada?

Actualmente estamos una treintena de explotaciones entre las cuatro comarcas pirenaicas.

¿Cuáles son sus principales objetivos?

En primer lugar darnos a conocer, explicar que hay “otro” modelo de producción porcina, que podríamos definir como un modelo tradicional, de ganaderías familiares en zonas de montaña y de porcino, claro. 

¿Cuál es la realidad de la ganadería intensiva de porcino en las comarcas de montaña? 

Desde el punto de vista socio-económico y también medioambiental, este modelo de explotación al que nos referimos es muy interesante porque todos los propietarios vivimos de forma permanente en estas zonas de montaña. Las explotaciones son de pequeño-mediano tamaño. El valor añadido del beneficio empresarial se queda en origen, es por esto que con el mismo censo de animales se genera más renta y no son necesarias granjas de gran tamaño. Eso supone que al no haber grandes concentraciones de animales, no hay problemas derivados de ello, como exceso de emisiones, de purines, de cadáveres, etc… Además este tipo de explotaciones da trabajo indirectamente a multitud de sectores como fontaneros, herreros, albañiles, electricistas, veterinarios, etc., que también son habitantes de estas comarcas de montaña.

¿En qué zonas del Pirineo podemos encontrar este tipo de ganadería? 

Estamos en las cuatro comarcas pirenaicas de Aragón: Ribagorza, Sobrarbe, Alto Gállego y Jacetania. Y repartidas por el territorio. Como hemos comentado son explotaciones heredadas, así que cada uno, en el lugar donde habita, o en su entorno próximo.

¿Qué pedís a las administraciones públicas?

Solicitamos un tratamiento separado, adecuado a nuestra singularidad y que nada tiene que ver con esa otra realidad que se describe, por ejemplo, en los manifiestos de las plataformas contra la “producción porcina industrial” y que tanta actualidad tienen. Que reconozcan el porcino de montaña con las singularidades antes descritas, como apartado especial dentro del sector porcino y ganadero, como sucede para otras especies: vacuno, equino, ovino, caprino…

A finales de 2019 participasteis en la feria de Aínsa, ¿habéis participado en alguna otra feria o similar?

Nuestro objetivo es darnos a conocer, y por esa razón participamos en la feria de Aínsa. Quedamos muy satisfechos por la gran afluencia de gente y por el apoyo que nos mostraron personas de otros sectores como el turístico, compartiendo la idea de que todas las actividades productivas en las proporciones que siempre se han desarrollado, caben dentro de este territorio y así ha sido siempre, y así podrá seguir siendo, es la idea de la diversidad y el equilibrio en un tema como el que nos ocupa: la actividad económica en las zonas de montaña. Las ferias son un buen entorno para darnos a conocer, pero no es el único. Seguiremos trabajando en este sentido, en ferias o en los ámbitos que se vayan presentando.

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