Las ayudas de la DPH al sector de la trufa llegan a más de 60 plantaciones de hasta 35 localidades diferentes

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La Diputación de Huesca ha resuelto la convocatoria de subvenciones publicada el pasado mes de enero encaminada a apoyar el creciente sector de la trufa altoaragonés. La subvención en ese nuevo paquete de ayudas alcanza los 250.000 euros repartidos entre 62 plantaciones localizadas en diferentes localidades de las comarcas de La Ribagorza, Sobrarbe, Hoya de Huesca, Jacetania, Somontano, La Litera y Alto Gállego.

Entre el medio centenar de productores y familias diferentes que se van a beneficiar directamente de esta convocatoria, más de las tres cuartas partes destinan la cuantía económica a realizar mejoras para hacer más productivo el cultivo mientras que el resto servirá para crear nuevas parcelas con una media en superficie de 1,1 hectárea en este caso, llegando en total a las 90 hectáreas con ambas vertientes.

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Las ayudas se han adjudicado entre las más de cien solicitudes recibidas, siguiendo una serie de criterios entre los que se ha tenido en cuenta la superficie de las parcelas con plantas micorrizadas de tuber melanosporum, dando prioridad a aquellas que cuenten con entre una y cinco hectáreas. La DPH cubre el 80 por ciento de los gastos que incluyen la instalación de cercados y todo aquello relacionados con sistemas de traída de agua o almacenamiento y los derivados de la distribución de riego. En este ejercicio la subvención asciende a 249.237 euros y permitirá una inversión en el sector trufero superior a los 300.000 euros. 

El mapa que queda tras resolver esta convocatoria se extiende a lo largo de gran parte del territorio, especialmente de la zona norte y prepirenaica. Las plantaciones que van a recibir alguna de estas ayudas para el fomento del cultivo de la trufa se ubican en las poblaciones de Aler, Alins, Alquézar, Arbaniés, Ayerbe, Baells, Bailo, Bellestar, Belsierre, Belsué, Betorz, Camporrels, Canal de Berdún, Casbas de Huesca, Estadilla, Fiscal, Gabasa, Graus, Javierrelatre, La Fueva, La Puebla de Castro, Laluenga, Lierta, Loarre, Olvena, Peralta de Calasanz, Puértolas, Purroy de la Solana, Sabiñánigo, Sarratillo, Tolva, Torre de Ésera, Torre de Obato, Valle de Lierp y Yebra de Basa, lo que pone de relieve la capacidad de adaptación de la trufa y la posibilidad de su plantación en muchas zonas de la provincia. 

Un estudio realizado hace unos años puso de manifiesto que alrededor de 340.000 hectáreas de la provincia de huesca son óptimas para la truficultura que es posible en zonas a las que difícilmente pueden acceder a otro tipo de cultivos rentables. Los criterios que se tuvieron en cuenta partían de la altitud, pendiente, y orientación, las temperaturas y precipitaciones medías, máximas y mínimas según los meses del año y los parámetros edáficos de pH, caliza, textura y materia orgánica. Además de la vegetación, litología y cultivos y usos del suelo, entre otros. Los resultados al detalle de toda la provincia mostraban como zonas óptimas 151.300 hectáreas (10%); zonas buenas 195.800 ha (12%); y zonas de aptitud baja 60.300 ha (4%).

Continúa la investigación desde el CIET

Con el final de la temporada de recolección, la actividad se centra más en la investigación que se desarrolla con la vista puesta en los factores que afectan al cultivo y a la producción como la fertilizacion y los sustratos, a la vez que se atiende a las preocupaciones de los agricultores en este momento relacionadas principalmente con pesticidas y fertilizantes que se utilizan en las plantaciones donde se están encontrando con hongos competidores.

Los técnicos del CIET trabajan a diario en lo complejo de la producción trufera con varias líneas abiertas para optimizar el cultivo. Los proyectos a largo plazo están vinculados a la parcela experimental de la que dispone el Centro, donde se está evaluando el efecto de diferentes parámetros como puede ser el riego, la poda, la flora acompañante o los aportes de esporas de trufas mediante pozos. Al mismo tiempo se ofrecen servicios cada vez más demandados por el sector de la truficultura y que algunos solo se prestan desde el CIET, ubicado en la localidad ribagorzana de Graus, por lo que llegan peticiones no solo de la provincia sino de otras comunidades. En su mayor parte buscan la mayor productividad de las plantaciones, como puede ser la identificación de trufas, el análisis de plantones micorrizados, la detección de micorrizas de tuber melanosporum Vittad o la evaluación del estado de micorrización. 

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