Eduardo Pueyo Salamero. Las alteraciones de Ribagorza, la historia de un enfrentamiento que hipotecó el desarrollo del histórico condado

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Eduardo Pueyo Salamero (Foto: Angel Gayúbar)

El grausino Espacio Pirineos acogió hace unos días la conferencia ‘Las alteraciones de Ribagorza y la última dinastía condal’, que impartió Eduardo Pueyo Salamero dentro del programa de las XIX Jornadas Culturales de la Asociación Amigos de La Peña de Graus.
Experto en algunos de los más interesantes episodios de la historia de Ribagorza, diplomado en Ciencias Humanas por la E. U. de Profesorado de Huesca, Eduardo fue miembro del Instituto de Estudios Altoaragoneses entre 1984 y 2000. Organizador, coguionista y coordinador de la Feria del Renacimiento de Fonz desde su inicio en 2006 y hasta 2015, cuyo tema es el fin de las alteraciones de Ribagorza, acercó al numeroso público presente algunas de las claves de unos sucesos determinantes en el devenir de Ribagorza y, todavía hoy, profundamente desconocidos.
-Pregunta. ¿Qué son las alteraciones de Ribagorza?
-Respuesta. Son unos sucesos acaecidos en el Condado de Ribagorza en la segunda mitad del S.XVI, en los cuales la pequeña nobleza ribagorzana y los “ricos hombres” del Condado, ayudados por el Rey de España, se levantarán contra el Conde (D. Martín de Gurrea y Aragón primero, y luego contra su hijo D. Fernando); para intentar que Ribagorza sea incorporada a las tierras regidas directamente por la Corona (Tierras de Realengo).
-P. ¿Por qué suceden?
-R. Durante las décadas anteriores a 1550, los Condes de Ribagorza habían visto como las Rentas que percibían del Condado habían ido disminuyendo. D. Martín, antes de hacerse cargo del Condado, pasará pueblo por pueblo de Ribagorza recopilando datos sobre estas disminuciones de Tributos. La pequeña nobleza que había conseguido recientemente (y no siempre de la manera más ortodoxa) los títulos, y los ricos hombres que aspiraban a ellos, se verán amenazados por este informe del Conde. Cuando D. Martín, a la muerte de su padre, intente tomar posesión del Condado, el Consejo General (compuesto principalmente por ellos), se lo negará.
-P. ¿Cómo se desencadenan?
-R. La Corona estaba avisada: le habían ofrecido el condado. El príncipe Felipe dictará una provisión en 1554 por la que el Condado pasará a su dominio. El Conde, a su vez, iniciará un proceso de aprehensión. Se van a formar dos bandos: Los Condales (seguidores del Conde y los Reales o Agerinos (seguidores del Rey). A partir de 1573 las posturas se van a enconar cada vez más y a partir de 1585 se van a convertir en una auténtica guerra: La Guerra de Ribagorza.
-P. ¿Y cómo finalizan?
-R. En un primer momento, alrededor de 1590, retenido el Conde D. Fernando en la Corte Real durante 16 meses, seconvino la permuta del Condado a cambio de 50.000 escudos, otros 2.500 en rentas anuales, se le nombra Conde de Luna y se le ceden encomiendas en Valencia por otros 8.000 ducados de rentas anuales. En ese momento estallarán las Alteraciones de Aragón, con el Duque de Villahermosa y Conde de Ribagorza como uno de sus máximos instigadores. El 19 de Diciembre de 1591 será apresado junto con el Justicia de Aragón y el Conde de Aranda. Fallecerá el 6 de septiembre de 1592, según la versión oficial por enfermedad. Su hermano en 1596 (otras crónicas hablan de 1598) firmará la permuta y el Condado acabará con el Rey de España como su Señor, pero con el Condado completamente esquilmado en lo económico y con rencillas entre hermanos y vecinos que se mantendrán durante décadas.
-P. ¿Por qué son tan poco conocidas pese a su importancia?
-R. Pues, la verdad, es difícil de saber. Quizá porque la historia la escriben siempre los vencedores y la manera cómo pasó el Condado al Rey, no es un relato demasiado edificante: Mentiras y dobleces, contratación de bandoleros, incita a la rebelión a los súbditos del Conde… Tampoco a los ciudadanos del Condado les debió parecer una historia demasiado edificante, con luchas fratricidas durante 42 años y una guerra abierta en los últimos 7, para que, después de todo eso, nada cambie, tan sólo el Señor que cobre los Tributos.
-P. ¿Se puede sacar alguna lección de estos sucesos?
-R. Creo que la misma que en cualquier otro conflicto armado: Las luchas entre los poderosos siempre acaban en desgracias para los menos favorecidos, que las padecen, tomen o no partido por unos u otros.

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