La antigua pista de hielo de Jaca, portada del Almanaque de los Pirineos 2020

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Portada del Almanaque de los Pirineos en su edición de 2020

El Almanaque de los Pirineos 2020 (1975-1985) recogerá en su portada una recreación de la inauguración de la Universiada 81 en las inmediaciones de la antigua pista de hielo de Jaca y con la Peña Oroel al fondo. La ilustración que ejercerá de portada en esta séptima edición de la colección Almanaque de los Pirineos es obra, como en el resto de volúmenes, del dibujante Saúl Moreno Irigaray.

Es quizá uno de los momentos más simbólicos de la década. El 23 de febrero de 1981, al tiempo que la antorcha olímpica que iba a presidir aquellos juegos universitarios recorría el último tramo entre Sabiñánigo y Jaca (había llegado a Madrid en avión procedente de México) un grupo de guardias civiles al mando del teniente coronel Tejero irrumpía en el Congreso de los Diputados. Aquel país que después de cuatro décadas quería abrirse al mundo y organizaba por vez primera una cita deportiva internacional con el Pirineo aragonés como escenario vivía jornadas de incertidumbre.

Varias delegaciones presentes ya en Jaca, en especial la de la Unión Soviética, expresaron su deseo de abandonar inmediatamente el país, pero la organización les pidió que esperaran el desarrollo de los acontecimientos. Al día siguiente, el inicio de la Universiada 81 en la ciudad de Jaca y las estaciones de Candanchú, Formigal, Panticosa y Astún, fue la mejor prueba de que aquella joven democracia había superado su primera gran prueba.

El octavo volumen de la colección Almanaque de los Pirineos abarca la década de 1975 a 1985, una de las más evocadas y recurrentes de la historia reciente de España. Paradójicamente, sin embargo, en el Altoaragón es una de las más olvidadas. La colección Almanaque de los Pirineos, de Pirineum editorial, se inició en el año 2013 con la publicación del Almanaque 2014 (1910-1925). Desde entonces, año tras año ha acudido puntual a la cita con sus lectores recorriendo la historia del Pirineo aragonés década a década hasta llegar a 1985.

El Almanaque de los Pirineos es a la vez un almanaque del año entrante y un periódico de época de una década concreta. Un libro de 224 páginas escrito y diseñado como una revista que se estructura por meses para abordar los hechos principales sucedidos en el Pirineo aragonés. La dirección artística y el diseño de la colección corren a cargo del zaragozano Víctor Gomollón, mientras que la dirección, la redacción y la producción son obra del periodista jaqués Sergio Sánchez Lanaspa.

En esta ocasión, el Almanaque 2020 ha tenido la fortuna de contar con dos archivos fundamentales en la década, el del fotoperiodista de Huesca Víctor Ibáñez y el archivo del semanario Andalán, que gestiona el Rolde de Estudios Aragoneses. Estas dos fuentes se suman a la Fototeca de la Diputación Provincial de Huesca y a numerosos archivos particulares para completar quizás el volumen mejor ilustrado de toda la colección.

Los movimientos sociales serán los grandes protagonistas del periodo. Las luchas contra los pantanos de Añisclo, Campo y Berdún o contra las centrales nucleares en el valle del Ebro; las luchas sindicales, en favor de la conservación del patrimonio o reclamando un hospital sirven de cauce para el posicionamiento político y para que se dé una auténtica explosión en el mundo asociativo: Acuso en Barbastro, Mozalla en Jaca, Chen en Biescas… Surgen incluso antes que los sindicatos y los partidos. Antes que UAGA o el PSA. Sobre todo porque las asociaciones era lo único permitido por la legalidad vigente.

También la recuperación del folklore tiene un claro matiz político en esta década. A finales de los setenta y en los primeros años de los ochenta se recuperan La Morisma de Aínsa y La Mojiganga de Graus, se inaugura el Museo de Serrablo y se forman grupos folklóricos casi en cada valle: el grupo BielloSobrarbe, el Grupo Folklórico Alto Aragón, Val d’Echo, Santiago de Sabiñánigo, el Corro de Bailes de San Chuan de Plan… Recuperar las señas de identidad del territorio tras cuatro décadas de aculturación y Sección Femenina es también una forma de hacer política y de hacer país.

El Almanaque de los Pirineos ha huido conscientemente de la política propiamente dicha, aunque en España lo impregnara todo. Ha huido del batiburrillo de siglas, de fechas de elecciones históricas y de resultados, y se ha fijado más, como siempre ha hecho, en los fenómenos sociales que tenían lugar en el Pirineo; la mayoría, por otra parte, con trasfondo político.

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