SARA FEIXA: «Las ayudas resultan imprescindibles, pero se debe simplificar la burocracia»

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Sara Feixa, hija de ganaderos, hermana de ganaderos y aunque estudió ingeniería agrícola ahora ella misma es ganadera en Serraduy, una localidad de apenas 40 habitantes en el valle del Isábena.

– En Serraduy viven cinco ganaderos.

-Y tres nos hemos incorporado en los últimos años. Yo soy la única mujer y decidimos con Héctor, mi pareja, que la nuestra fuera una explotación de titularidad compartida. Me sumé a la convocatoria de ayudas de 2017 y me di de alta en 2018.

-¿Cómo transcurrieron los  trámites?

-Muy, muy complicados, con sinceridad. Excesiva burocracia y bastante desconocimiento tanto en la administración como en sindicatos. La nuestra es una explotación de titularidad compartida y, en la provincia de Huesca estamos muy pocos en esta situación. De ahí, deduzco, que existe ese desconocimiento en cuanto a los papeles. Nos hemos topado con problemas en la PAC, en el IRPF… todo se ha convertido en una carrera de obstáculos. Las ayudas son una gran idea, pero se debe simplificar. Cuesta tenerlo todo atado.

-¿Por qué decidió darse de alta?

– Llevaba un tiempo implicada en la explotación. Al salir la línea de ayudas decidí incorporarme porque me gusta el trabajo y también dónde vivo. Muchas mujeres se responsabilizan en las labores del campo pero son invisibles, no cuentan. Estas ayudas suponen una oportunidad para los jóvenes y apoyan el relevo generacional. Nosotros gracias a ellas hemos mejorado la explotación. También es cierto que me decidí a hacerlo porque la explotación estaba ya en marcha. Mi pareja se dedica a la agricultura y yo más a la ganadería. Pero partir de cero no lo veo viable en absoluto, son muchísimos gastos y la rentabilidad muy escasa.

-Es ganadera ovina.

-De raza chisqueta, la autóctona de aquí, extensiva, con pastos naturales. Ahora tendremos unas 750 cabezas pero de la ganadería extensiva ovina no se puede vivir bien.

-¿A qué se enfrentan?

-Lo primero de todo, el precio y el consumo. El consumo ha caído, los precios se han estancado y las ayudas también menguan mientras que los costes de producción aumentan. Hace años en los banquetes de Aragón siempre se servía ternasco, ahora ya no es así,  y también se ha recudido su presencia en las cartas de los resturantes. Es un cúmulo de situaciones, además el monte se encuentra en mal estado y disponemos de muy pocos permisos para limpiarlo y ahora se unen los ataques del lobo y del oso. A mí esto me gusta, pero el futuro no lo veo muy claro… aunque no perdemos la esperanza y aquí  seguimos.

-Y además un ganadero no disfruta de muchas vacaciones…

-Te tiene que gustar. Yo soy del Pont de Suert y lo he vivido desde niña. Es un trabajo de mucha dedicación y para irte necesitas a alguien de mucha confianza que cuide de tu ganado. Por eso opino que se deben facilitar las cosas para asegurar el relevo generacional, que pase de padres a hijos, con explotaciones ya funcionando porque en este sector nadie puede empezar de cero a construir naves, alquilar o arrendar tierras, pagar veterinarios… empresas, fondos de inversión sí, ¿gente `normal´?, no.

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