Luz verde al Canal de Aguas Bravas de Graus

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Tramo del río en que se va a construir el canal de aguas bravas (Foto: Angel Gayúbar))

Durante muchos años, Graus fue una de las mecas nacionales para los practicantes del piragüismo. Su reputado Descenso Internacional del Río Ésera trajo a este rincón de Ribagorza durante casi tres décadas a muchos de los más prestigiosos palistas de las décadas de los sesenta, setenta y ochenta del pasado siglo y el local Club Naútico Gradense fue cantera de excelentes competidores, piragüistas olímpicos y campeones de España.
El piragüismo era el auténtico deporte rey en Graus en aquella época pero, por diferentes motivos, el Descenso fue languideciendo y con él fue desapareciendo paulatinamente esa especial simbiosis entre los grausinos y el deporte de la pala. Ahora, el ayuntamiento quiere recuperar esa histórica comunión de la villa ribagorzana con los deportes acuáticos y pretende potenciar diferentes iniciativas económicas, deportivas y sociales ligadas con el agua.
La primera de ellas es la construcción y puesta en marcha de un Canal de Aguas Bravas para el piragüismo en el río Ésera, junto a la zona polideportiva de la localidad, cuyo proceso de licitación ha abierto esta semana la Plataforma de Contratación del Sector Público. Las obras tienen un presupuesto de 171.764,69 euros y está previsto que comiencen el 23 de marzo con un plazo de ejecución de dos meses.
«Es un proyecto fundamental para recuperar el pulso con el disfrute lúdico de las aguas en un municipio que históricamente ha tenido mucha vinculación con el piragüismo», reconoce la alcaldesa grausina, Gema Betorz, quien apunta que el equipo de gobierno pretende en estos próximos años impulsar otras iniciativas municipales y apoyar las que presente la iniciativa privada «para aprovechar un recurso abundante y cercano como es el agua y que ofrece muchas posibilidades y potencialidades para el desarrollo de Graus».
El actual proyecto del Canal de Aguas Bravas retoma un proyecto ya abordado por anteriores consistorios, cuando se puso en marcha una primera fase de esta actuación que, estando prácticamente ultimada, se vio totalmente arruinada por la violenta riada de 2013 que causó gravísimos daños en toda la cuenca del Ésera. El anterior alcalde, José Antonio Lagüens, recuerda que posteriormente se hicieron trabajos de reparación de escolleras y limpieza de gravas y áridos para recuperar un proyecto que, entonces, se vio lastrado por la crisis económica. «Cuando empezó a recuperarse la economía, relanzamos también el proyecto del Canal de Aguas Bravas y gestionamos una subvención del Cedesor para acometer las obras porque entendemos que es una infraestructura muy necesaria para nuestro pueblo», señala Lagüens.
Con la licitación de los trabajos, todo indica que el Canal va a ser definitivamente una realidad en breve. El proyecto se centra en una actuación en el tramo del cauce del río situado inmediatamente debajo de los terrenos ocupados por la zona polideportiva, cuyas instalaciones podrán ser utilizadas por los piragüistas, en el que se va a diseñar un circuito con una longitud mínima de 300 metros y máxima de 400 para poder desarrollar competiciones y campeonatos internacionales (incluso Juegos Olímpicos o Campeonato del Mundo) y con una sección transversal de forma simple, trapecial, en forma de U.
El ancho óptimo de esta sección oscilará entre los 10 y los 12 metros, no siendo en ningún punto menor de 8 metros que es el doble de la eslora de un kayak de slalom. La profundidad del agua mínima será de 0,4 metros para garantizar una navegación segura, aunque la media estará entre los 0,75 y los 0,9 metros para garantizar un esquimotaje seguro. Cabe recordar que para la modalidad de kayak de Estilo Libre (Freestyle) la profundidad debe ser de aproximadamente 1,5 metros, un valor dependiente del caudal que baje por el Ésera en el momento de la competición.
El proyecto prevé una velocidad de flujo de las aguas de aproximadamente 2 metros por segundo que, también en función del caudal, se reducirá para los palistas principiantes a unas velocidades entre 1,4 y 1,7 metros por segundo. Así mismo, la dirección de obras prevé que la superficie del río deberá suavizarse para considerar la posibilidad de daños a las embarcaciones, algo que puede conseguirse en los obstáculos fijos mediante acuerdos de hormigón o con la instalación de obstáculos móviles en plataformas. La pendiente longitudinal dispuesta en el canal es variable, con zonas de descanso o de transición con pendiente mínima y zonas propiamente de aguas bravas, con obstáculos y con pendiente media de 0,55 por ciento.
Una parte imprescindible del proyecto es el de la ubicación de los obstáculos en el interior del cauce, que deben afectar a la velocidad y calado y generar las aguas bravas con distintas posibilidades de recorridos dentro del Canal. Conforme a lo establecido en el Reglamento de Slalom, el diseño contemplará la posibilidad, mediante la propia geometría del cauce y la colocación de las puertas, de provocar cambios constantes de dirección y movimientos de la corriente aprovechando las dificultades técnicas del agua (olas, rápidos, remolinos). Los obstáculos deben ser estéticos, para integrarse en el canal con colores y formas, funcionales, para crear las aguas bravas para la navegación, seguros para los usuarios, con formas suaves y sin producir trampas en el flujo a diferentes caudales, y duraderos, con estabilidad frente al sol, frío y agua.
Así mismo, el proyecto apunta que la margen derecha del cauce la constituye la zona inundable de bosque de ribera situada junto al muro de contención lateral derecho del Canal, una zona que será objeto de un aclareo selectivo de la vegetación.
Por otra parte, se realizarán dos accesos rodados a la zona del canal, una al comienzo, a la altura del camping grausino, en la zona de embarcadero (con mejora y acondicionamiento de un camino actual) y otra al final del canal de aguas bravas, a la altura de la futura prolongación de la Calle Exposición. Estos accesos se realizarán desde el nivel del muro del río hasta el borde del agua, donde se ensanchan en una plataforma para servir de zona de carga y descarga de vehículos.
También se realizarán tres accesos peatonales mediante escalera, dos desde la prolongación de calle Exposición y uno para acceder a la zona de aguas tranquilas, aguas arriba del azud.
En todos los accesos, tanto rodados como peatonales, se dispondrán puertas metálicas de cerramiento, para evitar actos vandálicos o eventuales riesgos en régimen de crecidas.

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